Se agita escándalo por armas de Nicaragua a AUC
La presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, dijo que volverá a hablar con su homólogo nicaragûense, Enrique Bolaños, sobre el escándalo del supuesto trueque irregular de 5.000 fusiles AK-47 que presuntamente fueron a parar en manos de paramilitares colombianos
PANAMA.--- La presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, dijo que volverá a hablar con su homólogo nicaragûense, Enrique Bolaños, sobre el escándalo del supuesto trueque irregular de 5.000 fusiles AK-47 que presuntamente fueron a parar en manos de paramilitares colombianos.La gobernante no precisó cuándo dialogará con el presidente nicaragûense pero en declaraciones a la prensa durante una gira por localidades del interior del país, Moscoso señaló que "es conveniente" comunicarse con Bolaños y reiteró que "no son correctas" las versiones difundidas al respecto.Moscoso precisó que "en ningún momento" la Policía Nacional de Panamá ha comprado esas armas y 2,5 millones de municiones 7,62 a su similar de Nicaragua, tal como sostienen las autoridades de ese país centroamericano que se realizó mediante una empresa guatemalteca como intermediaria.La empresa GIRSA (Grupo Internacional de Representaciones, S.A.),que se presentó en Nicaragua como representante de Industrias Militares Israelíes (IMI), cuya delegación latinoamericana está en Bogotá, asegura que la operación fue "transparente".Moscoso anunció que mañana el ministro panameño de Gobierno y Justicia, Anibal Salas, presentará en rueda de prensa documentos que permitirán esclarecer la trama de este escándalo, al tiempo que enfatizó que la Policía Nacional de su país no tienen nada que ver con ello.Al mismo tiempo, la prensa local reveló que el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Ramiro Jarvis, el director de la Policía Nacional, Carlos Barés, y el subdirector de la Policía Técnica Judicial de Panamá, Javier Chérigo, viajaron ayer a Managua.Los funcionarios policiales panameños se reunirían con sus homólogos nicaragûenses para tratar de esclarecer la situación, luego que ambos gobiernos han dado versiones contradictorias.El escándalo estalló luego que hace un par de semanas el diario colombiano El Tiempo reveló que en noviembre del 2001 entraron a Colombia 3.000 fusiles AK-47 y 2,5 millones de municiones 7,62 destinados a los paramilitares, usando como fachada una operación entre las policías de Nicaragua y Panamá.Luego, Managua señaló que en el 2000 hizo una operación legal de canje de fusiles AK-47 y las municiones por pistolas Jerico y sub ametralladoras Uzi de la policía panameña por intermedio de GIRSA y cumpliendo con todas las disposiciones legales, pero Panamá dice que la policía nicaragûense "fue engañada". CONTRALOR TAMBIÉN AGRANDA CASOManagua, (EFE).- La Contraloría de Nicaragua dio un giro hoy al escándalo por la supuesta permuta de armamento entre Nicaragua y Panamá al expresar que "no autorizó operación de compra o venta de armas". El presidente del colegio de Contralores de Nicaragua, Francisco Ramírez, dijo que ese ente "no autorizó compra ni venta de armas, sino una permuta, y le pedimos a la Policía que se ajustara a los acuerdos internacionales y leyes de la materia".El caso surgió la semana pasada cuando se dijo que unos 3.000 fusiles AK y 2,5 millones de municiones calibre 7,62 fueron introducidos en noviembre del 2001 a Colombia, supuestamente para los grupos armados de extrema derecha, mediante una operación clandestina fraguada desde Nicaragua y Panamá.Respecto a un comunicado de la cancillería nicaragüense sobre la legalidad de la operación, Ramírez dijo que "si el canciller Norman Caldera , dice que se cumplió con los requisitos legales debe ser que así fue, pero la Contraloría no avaló compra ni venta de armas".Apuntó que el pedido de permuta se presentó al ente fiscalizador en abril de 2000 y se rechazó para que se explicara el valor de las armas y la legalidad del intermediario, "entre otras trabas".El 8 de marzo de 2001 la Policía presentó los detalles del canje de armas, y 40 días más tarde el colegio de cinco contralores aprobó por unanimidad la permuta, según el contrato con la empresa intermediaria Grupo Internacional de Representaciones, S.A. (GIRSA), señaló Ramírez.




