La malaria puede desaparecer con una guerra entre mosquitos
Un científico australiano usa genes modificados con un método de su invención para que el mosquito anofeles deje de transmitir la malaria, enfermedad que mata a un niño cada diez segundos
MEOBOURNE.--- Un científico australiano usa genes modificados con un método de su invención para que el mosquito anofeles deje de transmitir la malaria, enfermedad que mata a un niño cada diez segundos"Hace tiempo que se ha descubierto cómo crear los genes que impiden al mosquito transmitir el 'plasmodium' (una especie de ameba) que propaga la malaria, lo que se desconocía era la manera de introducir esos genes en grandes poblaciones de mosquitos", explicó Stephen Davis.Los estudios que realiza en la Organización Australiana para la Investigación Científica y Tecnológica (CSIRO, siglas en inglés) le permitieron diseñar el plan de inocular un grupo de mosquitos machos con cuatro genes alterados en el laboratorio, dos del tipo A y otros tantos del tipo B, y dejarlos en libertad.Los descendientes (híbridos) que hereden un gen del tipo A y otro del tipo B no podrán transmitir la malaria y vivirán; los que sólo hereden un gen modificado y el otro provenga de la hembra salvaje, perecerán."Morirán -indicó Davis-, porque cada uno de estos genes lleva un promotor y un supresor, y su interacción los neutraliza, por lo que sólo el que cuente con ambos sobrevive."De esta forma, "se provoca en la población de mosquitos una lucha por el dominio entre los transgénicos (más fuertes) y los salvajes (más débiles). Lo más esperanzador es que únicamente con un tres por ciento de los primeros puedes llegar a modificar toda una comunidad".Después de cuatro años de investigación, Davis asegura que la hipótesis "funciona perfectamente en el ordenador"."Nos quedan al menos tres años más de pruebas en el laboratorio y después experimentar con poblaciones pequeñas antes de poder actuar a gran escala", añadió.Centenares de científicos buscan nuevas fórmulas para terminar con la pesadilla de los mosquitos anofeles.Se llegó a intentar introducir miles de millones de mosquitos estériles para acabar con la población, un sistema que resultó con la mosca tsetsé en la isla de Zanzibar (Tanzania) y la mosca gusanera en América del Norte, pero que ha resultado inútil con el anofeles por la cantidad inconmensurable de ellos que hay en el mundo.Un equipo británico dirigido por Andrea Crisanti, del Imperial College de Londres, propuso la idea de los "genes saltadores", inventados el año pasado al introducir una bacteria genéticamente modificada en huevos de un mosquito anofeles.Las partículas del ADN llamadas "genes saltadores" se insertaron en los cromosomas del mosquito e introdujeron una serie de instrucciones genéticas ofreciendo la posibilidad de modificar al anofeles para que no fueran portador de "plasmodium".Sin embargo, la propuesta recibió la oposición de los que temían que la bacteria invadiese otras especies animales.Ahora surge el plan de Davis, que además podrá ser utilizado para otros objetivos como acabar con los insectos inmunes a los insecticidas."Teniendo en cuenta que cada diez segundos muere un niño en el mundo a causa de la malaria, nos pareció que la aplicación más evidente era esta enfermedad", dijo el científico australiano.La Organización Mundial de la Salud (OMS) ratifica esa cifra y sus estadísticas muestran que se trata de la enfermedad infecciosa que causa mayor número de víctimas mortales (tres millones de personas anuales), más que la tuberculosis, e infecta a 500 millones de personas cada año.El parásito de la malaria ataca primero al hígado y, poco a poco destruye, las células sanguíneas, provoca una anemia y favorece la producción de toxinas que provocan fiebres de elevada temperatura al enfermo.Los primeros síntomas se parecen a los de la gripe -fiebre, escalofríos, dolores de cabeza y dolores musculares-, pero en etapas más avanzadas llega a causar la muerte.




