Fármaco para el corazón puede ayudar a tratar quemaduras graves
Dosis abundantes del fármaco propanolol, que se indica para problemas cardíacos, pueden acelerar la recuperación de las víctimas de quemaduras, según un estudio publicado en la edición del jueves del New England Journal of Medicine.
BOSTON.--- Dosis abundantes del fármaco propanolol, que se indica para problemas cardíacos, pueden acelerar la recuperación de las víctimas de quemaduras, según un estudio publicado en la edición del jueves del New England Journal of Medicine.El equipo científico de la Universidad de Texas halló que el propanolol redujo el deterioro muscular que acompaña a las quemaduras graves.Asimismo, el hallazgo podría conducir a un mejor tratamiento para las víctimas de otros tipos de traumatismos, ya que la rehabilitación puede ser obstaculizada por la tendencia natural del cuerpo de eliminar proteína y masa muscular después de una lesión grave.David Herndon y sus colegas no siguieron realmente el progreso de los 25 niños que participaron en el estudio, la mitad de los cuales recibieron propanolol. Pero, en cambio, determinaron la pérdida muscular en las jóvenes víctimas de quemaduras.Los científicos hallaron que la concentración de la proteína de origen muscular disminuyó un 27 por ciento en los niños que no recibieron propanolol, pero aumentó un 82 por ciento en los más jóvenes que recibieron el fármaco."Estos cambios mejorarían supuestamente la fuerza y la capacidad de los pacientes para recuperarse", concluyó el equipo de Herndon.Los hallazgos, comentaron los investigadores, "pueden beneficiar a una amplia variedad de pacientes (...) como los que sufren traumatismos y los que van a someterse a cirugía general" que también enfrentan el riesgo de pérdida del tejido muscular.La principal amenaza del fármaco es que puede causar una disminución grave en la tensión arterial y una frecuencia cardíaca peligrosamente baja. Los investigadores dieron una dosis que redujo la frecuencia cardíaca en reposo en un 20 por ciento.En un editorial publicado en la revista médica, Robert Sheridan, del Hospital Shriners de Quemados, en Boston, escribió que aunque la pérdida muscular sea un gran problema en la recuperación, "este nuevo tratamiento debe usarse con cautela y sólo en una unidad de cuidados intensivos".



