El Papa anima a matrimonios separados superar los malos momentos
El Papa animó hoy a los matrimonios a superar, en aras de la "fidelidad en el amor", todos los momentos de "desfallecimiento", entre los que destacó "el drama de la separación" y la muerte prematura de uno de los cónyuges o la de un hijo.
CIUDAD DEL VATICANO.--- El Papa animó hoy a los matrimonios a superar, en aras de la "fidelidad en el amor", todos los momentos de "desfallecimiento", entre los que destacó "el drama de la separación" y la muerte prematura de uno de los cónyuges o la de un hijo.Juan Pablo II pidió a las parejas a no dejarse vencer por el "desánimo", asegurando que la Iglesia está al lado de ellos, sobre todo en los momentos de mayor dificultad.Estas manifestaciones las hizo en la basílica de San Pedro del Vaticano durante la ceremonia de beatificación del matrimonio italiano Luigi y María Beltrame Quattrocchi, la primera vez en la historia de la Iglesia que dos cónyuges son elevados a la gloria de los altares el mismo día."La vida conyugal y familiar puede conocer momentos de desfallecimiento. Sabemos que muchas familias caen en el desaliento. Pienso en las que viven el drama de la separación, en las que deben afrontar enfermedades y quienes sufren la prematura desaparición del cónyuge o de un hijo. También en estas situaciones se puede dar un gran testimonio de fe en el amor", dijo el Pontífice en una homilía que fue un canto a la familia tradicional.Juan Pablo II dio las gracias a las familias por el apoyo que le ofrecen y manifestó que cada día pide a Dios "que ayude a tantas familias heridas por la miseria y la injusticia y para que haga crecer la civilización del amor", agregó el Papa, que tenía la voz firme.El Pontífice puso como ejemplo de santidad a los nuevos beatos y dijo que ellos confirman que el camino de santidad realizado juntos, como pareja, es posible, aunque no siempre sea fácil."Sé que no es fácil. Cada día tenéis que afrontar dificultades y pruebas para ser fieles a vuestra vocación, para cultivar la armonía conyugal y familiar y para realizar la misión de padres y para participar en la vida social", destacó el Papa.Juan Pablo II le animó para que sus casas sean lugares donde se anuncie y se acoja el Evangelio.Con las beatificaciones de hoy, Juan Pablo II ha elevado a la gloria de los altares durante sus 23 años de pontificado a un total de 1.276 siervos de Dios. En estos años también ha proclamado 452 santos.La de hoy ha sido la primera vez en la historia que un matrimonio es beatificado el mismo día, pero no es el único matrimonio elevado a la gloria de los altares. Entre otros están el formado por San Isidro labrador, patrón de Madrid, y su esposa Santa María de la Cabeza.Los nuevos beatos Luigi Beltrame Quattrocchi y María Corsini son una pareja de principios de esta pasado siglo. Luigi nació en Catania (Sicilia), en 1880 y Maria en Florencia en 1884. Se casaron en Roma en 1905 y tuvieron cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres. El marido falleció en 1951 y la esposa en 1965.Los dos hijos y una de las hijas escogieron la vocación religiosa (uno fue ordenado sacerdote, el otro ingresó en un convento de la Trapa y la hija entró en las benedictinas de clausura).De los cuatro viven tres, los dos varones y una mujer. La otra hija, la monja, falleció en 1993.Los tres supervivientes, ya ancianos, estuvieron hoy presentes en la ceremonia. Los dos varones concelebraron la misa.Los nuevos beatos no tienen el "perfil" de los clásicos: no fundaron congregaciones, no son mártires... Fueron una pareja normal, con los mismos problemas que cualquier matrimonio, aunque, eso sí muy comprometidos con el Evangelio -propagándolo y ayudando a los necesitados- y viviendo su vocación de esposos tal y como manda la Iglesia.Juan Pablo II ha querido con estas beatificaciones demostrar que la normalidad y la vida conyugal también son caminos para la santidad.Las beatificaciones de hoy pusieron el broche de oro al Encuentro del Papa con las familias, celebrado este fin de semana en el Vaticano, al que asistieron unas cien mil personas y ante las cuales pidió a los estados que tutelen a la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer y denunció el degrado en los medios de comunicación, "que ofrecen cada vez más violencia, frivolidades y pornografía sin preocuparse de la presencia de los menores".Juan Pablo II exigió también que "jamás" se equipare a la familia tradicional con "otras formas de agregaciones afectivas", en clara referencia a las parejas de hecho y a la de homosexuales.




