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Tribus de América del norte y Europa se disputan esqueleto de 9.000 años

Un juez de Oregón (EEUU) escuchará esta semana los argumentos de cinco tribus norteamericanas y de otro grupo, que reclama su origen en el norte de Europa, los cuales se disputan un esqueleto de más de 9.000 años y, con él, los orígenes de la población humana en América.

WASHINGTON.---Un juez de Oregón (EEUU) escuchará esta semana los argumentos de cinco tribus norteamericanas y de otro grupo, que reclama su origen en el norte de Europa, los cuales se disputan un esqueleto de más de 9.000 años y, con él, los orígenes de la población humana en América.
Nadie sabe de qué color eran los ojos o el cabello del Hombre de Kennewick que murió, quizá solitario y herido, a la ribera de un río en lo que es ahora el Estado de Washington.
Para el juez de distrito federal John Jelderks, en Portland (Oregón), la audiencia del próximo 19 de junio culmina un proceso que ha apasionado a los defensores de diferentes interpretaciones históricas y que comenzó hace años en Kennewick, junto al río Columbia.
En julio de 1991, dos estudiantes universitarios encontraron un cráneo humano y dieron parte a la policía. En pocos días, el antropólogo local James Chatters localizó el esqueleto casi completo de lo que parecía haber sido un hombre adulto y blanco.
Un mes más tarde, las pruebas con carbono 14 en la Universidad de California (EEUU) determinaron que el esqueleto tiene de 9.300 a 9.600 años, con lo que es el segundo esqueleto más antiguo hallado en Washington.
Tanto Chatters como el forense del condado Floyd Johnson y la antropóloga Catherine J. MacMillan identificaron al Hombre de Kennewick como caucásico y, de inmediato, desencadenaron una polémica sobre su origen y sobre la etnia de los primeros pobladores de América.
"El esqueleto está casi completo y sólo le faltan el esternón y unos pocos huesos de manos y pies", indicó Chatters. "Al momento de morir ese hombre, que tenía la dentadura completa, tenía entre 40 y 55 años de edad, medía de 1,70 a 1,76 metros de altura, y era de complexión delgada".
Pero, "la falta de achatamiento de la parte de atrás de la cabeza, que causaba en las poblaciones locales el uso de una tabla para acunar a los bebés, las evidencias mínimas de artritis en los huesos que soportan peso y el escaso desgaste de sus dientes sugieren que la conducta y dieta del Hombre de Kennewick eran diferentes de las de otros pobladores más recientes en la región", añadió.
Lo más sorprendente es que "el hombre carece, definitivamente, de las características de la rama mongoloide a la cual pertenecen los nativos norteamericanos modernos", según Chatters.
"El cráneo es dolicocraneal en lugar de braquicraneal, el rostro es estrecho y con nariz prominente, en lugar de chato y ancho, los huesos de las mejillas ceden levemente en lugar de los pómulos prominentes", agrega.
Sobre la región donde se hallaron los restos tiene jurisdicción el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, que pronto recibió una petición de cinco tribus de indígenas norteamericanas para que se les entregaran los restos, a los cuales se les daría sepultura con los ritos y la veneración de esas poblaciones.
Sin embargo, también interpuso una reclamación la Asamblea del Pueblo Asatru (AFA en inglés), que tiene su sede en Nevada City (California), y cuyos miembros sustentan creencias y practican ritos arraigados en el norte de Europa.
En épocas anteriores al cristianismo, el conjunto de creencias de los "asutrus" estaba extendido entre las tribus de Escandinavia y los anglosajones; los asutrus enfatizan la importancia espiritual de los lazos ancestrales.
Los reclamos no son mera cosa de muertos y veneración a los ancestros: si el Hombre de Kennewick fue, realmente, blanco, se probarían las hipótesis de un origen europeo de la población americana y una presencia caucásica anterior o casi contemporánea a la llegada de los pueblos que cruzaron desde el este de Asia o navegaron desde el Pacífico oriental hacia tierras americanas.
No obstante, la disputa tampoco se limita al pasado, sino que tiene sus expresiones ideológicas muy actuales.
La decisión, en principio, del Gobierno del anterior presidente Bill Clinton de que se entregaran los restos a las tribus indias fue criticada por sectores más conservadores como una "claudicación al multiculturalismo", que impediría una investigación científica objetiva y concluyente.
La AFA quiere que el juez Jelderks impida la entrega de los restos para su sepultura, según los ritos de los indios norteamericanos, al menos hasta que los científicos hayan tenido más tiempo para examinar al Hombre de Kennewick determinando su origen.
Para las tribus indias el examen científico equivale a una profanación de los restos de uno de sus antepasados que debería retornar ya, y para siempre, a la Madre Tierra, que alguna vez lo vio caminando por los bosques del noroeste.

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