Gobierno Schroeder busca acuerdo para regular entrada extranjeros
El Gobierno roji-verde alemán busca el consenso con la oposición conservadora para la ley de inmigración, que regulará la entrada de extranjeros según las necesidades sociales y laborales del país y debe quedar lista en esta legislatura.
BERLIN.---- El Gobierno roji-verde alemán busca el consenso con la oposición conservadora para la ley de inmigración, que regulará la entrada de extranjeros según las necesidades sociales y laborales del país y debe quedar lista en esta legislatura.El Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Gerhard Schroeder quiere asegurarse, de cara a las generales de 2002, cierto sosiego tanto con sus socios, Los Verdes, como con las filas conservadoras.El calendario de lo que queda por hacer a la coalición hasta los comicios se perfilará mañana, lunes, en una reunión entre ambos partidos gubernamentales, presidida por Schroeder.La ley de inmigración será un gran tema en esa cita, ya que el SPD deberá "rebajar" los propósitos de los Verdes, tanto en materia de integración de los extranjeros como de acogida de asilados.Pero además de conciliar posiciones con su socio, el SPD quiere el consenso de la Unión Cristianodemócrata (CDU), que ha amenazado con utilizar la regulación de la entrada de nuevos extranjeros como caballo de batalla electoral.Peter Mûller, primer ministro del estado del Sarre y presidente de la Comisión para Inmigración de la CDU, ratificó el sábado su disposición al consenso, pero emplazó a la SPD a poner sus cartas sobre la mesa.Hasta ahora, el socialdemócrata es el único gran partido que no ha redactado un concepto propio, a la espera de tener sobre la mesa las propuestas de la comisión de expertos creada para esta cuestión.Schroeder puso al frente de ese grupo consultivo a una conservadora, la ex presidenta del Parlamento Rita Sûssmuth, para marcar, de entrada, esa voluntad de consenso.La comisión presentará su plataforma el próximo mes de julio y a partir de ella se espera que quede formulada la ley, antes de fin de año.Entretanto, el semanario "Der Spiegel" ha filtrado ya las líneas maestras de la propuesta al Gobierno, que se perfilan bastante coincidentes con el plan presentado por la CDU con anterioridad.Los expertos proponen la incorporación de decenas de miles de extranjeros cualificados, hasta 20.000 al año, a los que se concederá permiso de residencia indefinido, según el último número de la citada revista, a la venta el lunes.A este contingente se unirá otro similar de trabajadores con permiso temporal, en función de las necesidades del mercado laboral.La comisión propone dar prioridad a investigadores, estudiantes y profesionales libres, por considerar que estos aportarán "ideas innovadoras" a Alemania.El espíritu de la propuesta se asemeja bastante al concepto ya presentado por la CDU, partidaria de regular la inmigración con unas cuotas, según las necesidades del país, de la evolución demográfica y de la voluntad de integración del inmigrante.Los conservadores quieren establecer, además, un sistema de puntuación por edad, formación, conocimientos del idioma, experiencia laboral y currículum para fijar qué círculo de personas tendrán prioridades.Pero, a pesar de las coincidencias, se apuntan fricciones en ese plan de inmigración "a la carta", ya que la CDU quiere obligar a los extranjeros a demostrar su voluntad de integración y participar en cursos de alemán, cuyos gastos irán a cuenta del interesado.Según "Der Spiegel", la propuesta de la comisión incluye asimismo cierta obligatoriedad de participar en cursillos, cuando menos para una mayoría de esos inmigrantes.Los Verdes rechazan esa forma de "integración impuesta" e insisten en mejorar la situación y acogida de otro colectivo de extranjeros, los asilados.La CDU, en cambio, quiere reforzar la lucha contra el abuso del derecho de asilo y argumenta que la mayoría de solicitantes no son perseguidos en su país, sino que buscan "refugio económico".Schroeder deberá limar diferencias con los ecopacifistas para evitar disensiones en la recta final de su primera legislatura y, a la vez, impedir que el delicado tema de la situación de los extranjeros en Alemania capitalice la campaña electoral.




