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Imperio brasileño de soja es modelo de reforma agraria

Con una extensión de 25.000 hectáreas, cientos de kilómetros de carreteras y tendidos eléctricos y tres pistas de aterrizaje, la hacienda Itamarati de Brasil fue la mayor productora mundial de soja hace dos décadas.

PONTA PORA.---- Con una extensión de 25.000 hectáreas, cientos de kilómetros de carreteras y tendidos eléctricos y tres pistas de aterrizaje, la hacienda Itamarati de Brasil fue la mayor productora mundial de soja hace dos décadas.
La hacienda, situada en el estado occidental de Mato Grosso do Sul, cerca de la frontera con Paraguay, fue la joya más querida del acaudalado empresario venido a menos Olacir de Moraes.
Pero en una historia que recuerda a cuando las riquezas del zar Nicolás II fueron repartidas entre los trabajadores durante la Revolución Rusa, la Hacienda Itamarati será entregada a 1.300 familias, en lo que se considera la mayor experiencia de reforma agraria del mundo.
"Ningún país ha tenido la experiencia de asentar a 1.300 familias, ni China ni Cuba", sostuvo el gobernador de Mato Grosso do Sul, José Orcirio dos Santos, un ex sindicalista con un historial de lucha por la repartición de tierra en su estado.
El gobierno brasileño pagó 27,6 millones de reales (12,26 millones de dólares) por 25 hectáreas de la hacienda, la mitad de lo que abarcó el imperio de la soja en su época de gloria, cuando producía 2,5 millones de toneladas anuales del grano.
Las autoridades brasileñas aseguran que el precio es 15 por ciento del valor de mercado de la propiedad gracias a que su dueño la había entregado a un banco para pagar deudas.
Fuera de las manos del terrateniente, la hacienda pasará a ser propiedad de campesinos sin tierra con miras a convertirla en un ejemplo al mundo de cómo una propiedad de alta tecnología puede ser aprovechada por pequeños productores.
"La mayor productora de soja del mundo va a convertirse en un modelo para el mundo de cómo hacer la reforma agraria con tecnología, con mercado y condiciones adecuadas", dijo el ministro de Desarrollo Agrario, Raúl Jungmann.
Aunque no está definido el tipo de organización que tendrán las familias que se asentarán en la propiedad a partir de agosto, la idea es aprovechar las represas, los declives de terreno y los 63 pivotes de irrigación que convirtieron a la hacienda en una potencia en la producción de soja, maíz y algodón.
EL REINO DEL LATIFUNDIO
Las familias beneficiadas vienen de organizaciones con una larga tradición de lucha por la repartición de la tierra, como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), la Central Unica de Trabajadores y la Federación Nacional de Trabajadores Agrícolas, así como ex empleados de la hacienda.
Mato Grosso do Sul, un estado de tradición ganadera, está dominado por grandes latifundios, y ha sido el escenario de intensas luchas por la tierra, muchas veces con resultados violentos.
"Ha habido mucha violencia, (desde que) los hacendados crearon una policía para resguardar sus propiedades" de las invasiones de campesinos sin tierra, comentó el dirigente del MST José dos Santos, conocido popularmente como Pipoca.
Recordó que dos miembros del movimiento murieron el año pasado durante la ocupación en la hacienda Ingenio Novo a manos de agentes del servicio de seguridad de los terratenientes.
Brasil tradicionalmente ha sido considerado uno de los países con una mayor concentración de tierra, donde uno por ciento de los propietarios posee 50 por ciento de la tierra, según las organizaciones campesinas.
"El gobernador ordenó la disolución del cuerpo de seguridad, pero sabemos que continúa actuando", afirmó Pipoca.
Curiosamente, Itamarati nunca fue el centro de luchas por la tierra, por tratarse de una propiedad productiva, que actualmente continúa sembrada de soja por empresarios agrícolas que alquilaron el terreno.
Aún así, el gobernador espera que con el número de familias campesinas que serán acogidas en la hacienda Itamarati, habrá un alivio importante a las presiones por la tierra que vive el estado de Mato Grosso do Sul.
"Calculamos que vamos a tener más de 6.000 personas asentadas en la hacienda, eso va a ser importante para bajar las tensiones en el campo y tranquilizar la producción", sostuvo el gobernador dos Santos.
En los meses que faltan para que la propiedad sea ocupada por las familias campesinas, las autoridades y organizaciones rurales se ocuparán de definir el tipo de organización que tendrán los nuevos ocupantes y lo que producirán.
"Tenemos que buscar alternativas en términos productivos", adelantó Jungmann. "No vamos a repetir lo mismo que producía Itamarati, porque empleaba 160 funcionarios y ahora vamos a tener 6.000 personas viviendo ahí".
Para asegurar el éxito del proyecto, el gobernador Dos Santos adelantó que durante una semana de cada uno de los primeros meses de trabajo en Itamarati, trasladará su gobierno de la capital estatal de Campo Grande a la hacienda.
"Poca gente creía que podíamos concretar esto... Ahora no podemos fracasar", remarcó Dos Santos.

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