Bush promete 'guerra sin cuartel' contra demanda de drogas EEUU
El presidente George W. Bush prometió el jueves montar una "guerra sin cuartel" para reducir la demanda de drogas ilícitas en Estados Unidos, dando un nuevo énfasis a la política de Washington tras años de lucha para frenar el suministro de narcóticos.
WASHINGTON.--- El presidente George W. Bush prometió el jueves montar una "guerra sin cuartel" para reducir la demanda de drogas ilícitas en Estados Unidos, dando un nuevo énfasis a la política de Washington tras años de lucha para frenar el suministro de narcóticos.Bush dio a conocer la nueva política al anunciar su designación del conservador John Walters como jefe de la Oficina para Estrategia Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca, cargo conocido como "zar antidroga".El presidente dijo que el combate al uso de drogas ilícitas implica conjugar las acciones policiales con medidas de educación, tratamiento y prevención y propuso 1.600 millones de dólares en fondos federales para programas de tratamiento durante los próximos cinco años.Bush ordenó también una revisión de los esfuerzos antidrogas del gobierno.El Departamento de Justicia deberá diseñar un plan para eliminar el uso de drogas en las prisiones federales y el de Salud y Servicios Humanos hará un estudio en cada estado de las necesidades de tratamiento y actual capacidad del sistema.La Casa Blanca emprenderá también una revisión de los programas antidrogas dirigidos por organizaciones afiliadas con instituciones religiosas."A partir de esta fecha, el gobierno federal está librando una guerra sin cuartel para disminuir el consumo de drogas ilícitas", dijo Bush en una ceremonia en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca. "La manera más efectiva de reducir el suministro de drogas en Estados Unidos es disminuyendo la demanda de esas drogas"."Este gobierno dedicará una atención sin precedentes al aspecto de la demanda", añadió. "Reconocemos que la tarea más importante para reducir el uso de drogas debe hacerse en los hogares y las aulas, en iglesias, sinagogas y mezquitas, en los centros de trabajo y vecindarios de Estados Unidos".Las declaraciones de Bush parecían dirigidas a quienes critican que Estados Unidos asigna un énfasis exagerado a las actividades policiales para reducir el suministro de drogas y muy poco al tratamiento y educación para frenar la demanda.Los gobiernos de América Latina han pedido en reiteradas ocasiones a Estados Unidos tomar medidas para disminuir la demanda en su territorio, a fin de reducir la producción que los desestabiliza.Sin culpar explícitamente a su predecesor demócrata, Bill Clinton, el presidente republicano dijo que el uso de drogas en Estados Unidos comenzó a subir a principios de la década de 1990, tras caer durante casi en decenio, y dijo que el gobierno necesitaba enviar una señal clara de que el uso de drogas ilícitas es erróneo.Estados Unidos continuará trabajando con otros países para combatir el narcotráfico. añadió.Washington ha aportado 1.300 millones de dólares a Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, a fin de eliminar la producción de esa droga y de heroína y de apoyar la lucha contra la guerrilla financiada por el narcotráfico.Pero Bush dio un énfasis específico a los esfuerzos para contener el apetito por las drogas ilícitas en Estados Unidos.Bush dijo además que legalizar el consumo de drogas sería "una catástrofe social" y que ese consumo redunda en costes de unos 100.000 millones de dólares anuales para el país.El gobernante indicó que unos cinco millones de usuarios empedernidos consumen casi dos tercios de todas las drogas ilícitas en Estados Unidos. De estos, según la Casa Blanca, cerca de tres millones no reciben tratamiento alguno.



