Polémica rodea primeras propuestas de Bush al senado de EEUU
George W. Bush presenta sus propuestas para un recorte fiscal y para la reforma educativa en el Senado en su primera semana de trabajo como presidente de EEUU,, pero ambas llegan precedidas por la polémica y por las críticas demócratas.
WASHINGTON --- George W. Bush presenta sus propuestas para un recorte fiscal y para la reforma educativa en el Senado en su primera semana de trabajo como presidente de EEUU,, pero ambas llegan precedidas por la polémica y por las críticas demócratas.Los días que desde hoy tiene Bush por delante serán duros, pues también tendrá que enfrentarse a la insistencia de John McCain -su rival republicano durante las elecciones primarias- porque la reforma de la financiación de las campañas electorales figure entre los primeros asuntos que trate el nuevo Congreso.Los dos republicanos se reunirán el próximo miércoles, aunque hoy mismo McCain y su aliado demócrata, el senador por Wisconsin Russell Feingold, presentarán su proyecto de ley para limitar las aportaciones financieras a las campañas electorales, algo a lo que Bush se opone.La primera semana de Bush dirigiendo al Gobierno estadounidense despegará con una reunión con los líderes republicanos del Congreso, con el objetivo de empezar a trabajar en su idea de reconciliar al país mediante la unión.Dos días después, Bush comenzará a cortejar a los demócratas y a ejercer sus ideas "unificadoras" con una reunión con los principales líderes de ese partido, que se opone al recorte fiscal por considerarlo exagerado ya que gasta un dinero del que no se dispone, y a las reformas educativas porque creen que dañará a la enseñanza pública para favorecer a las escuelas privadas.Las reuniones con los líderes del Congreso, republicanos y demócratas, durarán toda la semana e incluirán una con los nuevos senadores el próximo viernes, entre los que estará la ex primera dama Hillary Clinton."El recorte fiscal que propone el presidente Bush es muy grande y puede gastar recursos de los que no dispone", advirtió el senador demócrata por Connecticut Joseph Lieberman, que también le recomendó que gobierne desde posiciones más centristas y no ignore las prioridades demócratas si de verdad quiere la reconciliación.Lieberman, que aspiraba a ser vicepresidente de EEUU en las pasadas elecciones, manifestó a Bush que "si se va a uno de los extremos, habrá una confrontación".Los republicanos, por primera vez en casi medio siglo, controlan la Casa Blanca y el Congreso, pero su mayoría es muy pequeña en la Cámara de Representantes y en el Senado están empatados a 50-50 escaños.El proyecto de recorte fiscal, que hoy presentan al Comité de Asuntos Bancarios los senadores republicanos Phil Gramm y Zell Miller, contempla una reducción de impuestos de 1,6 billones de dólares en diez años y recoge las promesas que Bush hizo a ese respecto durante la campaña electoral.Pero los demócratas, que no rechazan el recorte impositivo, sino la cantidad, creen que para hacer esa reducción Bush tendrá que utilizar parte del superávit fiscal logrado durante los años de Gobierno de Bill Clinton, en detrimento de la Seguridad Social.El otro punto que adelanta tormenta en el Congreso es su plan para reformar el sistema de educación con un presupuesto de 47.600 millones de dólares, destinados a conceder becas a familias que llevan a sus hijos a escuelas privadas y también a dar más autonomía y exigir resultados académicos positivos a las jurisdicciones locales, entre otras cosas.El líder de la minoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, consideró "una buena noticia" el interés de Bush por la educación, pero subrayó que su partido no está de acuerdo con las propuestas.Su jefe de Gabinete, Andrew Card, quiso relativizar la posibilidad del enfrentamiento y durante un programa de debates televisivo señaló que Bush está dispuesto a trabajar con McCain pero que esta no es una de sus prioridades, que se centran en los otros puntos."Creo que podemos trabajar juntos en este asunto, pero ambos sabemos que retrasarlo es la muerte", dijo McCain, que quiere que sus propuestas sean votadas antes de finales de marzo.En el Congreso, además, sigue la batalla entre demócratas y republicanos por la aprobación del nombramiento de John Ashcroft como fiscal general (ministro de Justicia), a quien los primeros consideran demasiado conservador para ese puesto.




