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Red Hot Chili Peppers clausura Rock in Rio ante 250.000 personas

Más de 250.000 personas corearon este lunes de madrugada las canciones del grupo estadounidense Red Hot Chili Peppers, encargado de poner punto final al festival Rock in Rio, que durante siete días reunió en la ciudad a 150 bandas y a más de 1,5 millón de personas.


RIO DE JANEIRO -- Más de 250.000 personas corearon este lunes de madrugada las canciones del grupo estadounidense Red Hot Chili Peppers, encargado de poner punto final al festival Rock in Rio, que durante siete días reunió en la ciudad a 150 bandas y a más de 1,5 millón de personas.
Fueron 160 horas de música para todos los gustos cuyo éxito traspasó las fronteras de Brasil. Artistas tan distintos como Sting, Guns N'Roses, Iron Maiden, Britney Spears o Neil Young desfilaron en la última semana por la Ciudad del Rock, un inmenso complejo de 250.000 metros cuadrados construida a las afueras de Rio de Janeiro.
Fue la tercera edición del festival Rock in Rio, después de las de 1985 y 1991, y los organizadores anunciaron que habrá una cuarta en enero del 2003.
El festival tuvo todos los ingredientes de un gran festival de rock: aplausos, coros, lágrimas, abucheos, complicados efectos especiales, marihuana fumada furtivamente, músicos tocando desnudos, palabrotas y hasta playback entre los más osados.
El punto final al Rock in Rio lo puso Red Hot Chili Peppers. El público gastó sus últimas energías con las conocidas "Give it away" "Otherside" o "Suck my Kiss". Los cuatro músicos de California encabezados por Anthony Kieds encantaron al público brasileño dirigiéndose a ellos en portugués y volviendo al escenario a cantar dos temas más después del final del concierto.
Numerosas caras conocidas se concentraron en la ciudad del rock para no perderse la clausura del festival. El futbolista Ronaldinho, del Inter de Milán, estaba en el espacio reservado para los 'vip' y comprobó con sorpresa cómo el músico Daniel Johns, de la banda Silverchair, le dedicaba una de sus canciones.
A pesar de que no hubo ningún incidente durante los siete días de festival, en la última noche de conciertos, todos los aficionados deseaban entrar en la ciudad del rock con o sin entrada.
Una vez agotadas las localidades, la policía tuvo que impedir que varios cientos de personas invadieran el local. Al final de la noche, se registraron enfrentamientos entre agentes de seguridad y el público. Varias puertas acabaron derrumbadas por el ímpetu de centenares de fanáticos que consiguieron entrar en el recinto, que ya estaba lleno a rebosar.

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