Suman más de 660 muertos por sismo en El Salvador
Desesperados salvadoreños intentaban identificar a sus familiares entre pestilentes bolsas negras con cuerpos de las víctimas del sismo que azotó al país, que el martes aumentaron a por lo menos 666, mientras unas 500 personas siguen desaparecidas.
SAN SALVADOR.--- Desesperados salvadoreños intentaban identificar a sus familiares entre pestilentes bolsas negras con cuerpos de las víctimas del sismo que azotó al país, que el martes aumentaron a por lo menos 666, mientras unas 500 personas siguen desaparecidas.En tanto, el gobierno se esforzaba en distribuir alimentos, bebidas, medicinas y cobijas entre decenas de miles de damnificados de la más pequeña nación centroamericana, que el sábado fue sacudida por un terremoto de 7,6 grados de magnitud.La policía nacional, que espera que la cifra de muertos aumente, dijo en su reporte más reciente que también hay más de 2.500 lesionados y que el personal de emergencia ha evacuado a unas 50.000 personas de zonas peligrosas.Los rescatistas reconocieron que ya no hay esperanzas de hallar más sobrevivientes bajo los escombros y se han concentrado en localizar y desenterrar los cuerpos a fin de reducir el riesgo de epidemias a lo largo de esta nación cafetalera de 6,2 millones de habitantes.El único sobreviviente rescatado el lunes fue un pequeño perro, que rápidamente recibió el apodo de "Milagro", cuyos gemidos alertaron a los equipos de emergencia que escarbaron bajo los escombros de una casa destruida, reportaron medios de prensa locales.En medio de constantes réplicas que remecían la tierra, miembros de los grupos de rescate descargaban de varios camiones los cuerpos, colocados en bolsas de plástico, en la población de Santa Tecla, la zona más afectada por el sismo y situada en las afueras de la capital salvadoreña,.Los rescatistas permitían que los deudos, con su boca y nariz cubiertas debido al pestilente olor, buscaran en el interior de los vehículos para llevarse los cuerpos de sus seres queridos y sepultarlos.Los cadáveres no identificados son enterrados en fosas comunes."La realidad se está imponiendo. Ya pasaron varios días ahora y lo más que puedo esperar es que aparezcan partes de cuerpos", dijo Franklin Menjívar, de 43 años, quien ha enterrado a su hermano y sobrina, pero aún busca a sus dos sobrinos muertos. MOLESTIA CONTRA EL GOBIERNOUna operación masiva de ayuda internacional continuaba, a pesar de centenares de réplicas del sismo que han alcanzado hasta cinco grados de magnitud y sacuden los edificios, provocando más deslaves que obligan a la gente a salir corriendo de sus hogares o centros de trabajo.El terremoto destruyó parcial o totalmente unas 38.000 casas. Muchas víctimas fueron atrapadas bajo enormes deslaves provocados por el mayor sismo que ha golpeado a la nación centroamericana desde 1986, cuando murieron 1.500 personas.Residentes de Santa Tecla, apoyados por ecologistas, acusaron al gobierno de haber permitido la deforestación de bosques para hacer caminos y construir casas en las partes más altas de los cerros.Al quitar los árboles, el área se volvió más vulnerable a los derrumbes y deslaves, afirmaron."Acuso al gobierno de tener parte de responsabilidad en esta tragedia" dijo Ricardo Navarro, conocido en El Salvador por sus esfuerzos en la protección del medio ambiente.Cecilia Rivera, quien perdió a su madre en Santa Tecla, miró fijamente su casa destruida, la mitad de la cual permanecía enterrada."La única cosa que tengo es una fotografía de mi madre y yo. Cierro mis ojos y pienso que mi mamá esta cocinando para mi perro. De hecho, ella está abajo de aquí".El presidente Francisco Flores reconoció que la cifra de muertos podría aumentar. El fin de semana solicitó 3.000 féretros para sepultar las víctimas del sismo.El martes, después de que un temblor de 4,6 grados de magnitud afectó a una comunidad del norte de El Salvador, cerca de la frontera guatemalteca, funcionarios de Guatemala pidieron calma a los asustados ciudadanos, diciendo que la actividad no estaba relacionada con el terremoto del sábado.La mayoría de los damnificados en El Salvador se albergaban en refugios temporales, el mayor de los cuales es un complejo deportivo al aire libre en la capital salvadoreña, que se ha convertido en hogar de miles de víctimas."Todo lo que tengo ahora es lo que está en mi mano", dijo Nubia Odena, sentada en un pedazo de cartón con sus hijos, de cuatro y cinco años, mientras sostenía dos bolsas de plástico con pequeños recipientes con agua y alguna ropa. NOCHES A CIELO ABIERTOOdena ha pasado tres noches en el complejo deportivo donde 6.000 personas comparten 35 instalaciones sanitarias portátiles y duermen al aire libre o en improvisados refugios hechos de cartón y plástico.Los damnificados reciben frutas, refrescos, cobijas y lecciones bíblicas por parte de grupos cristianos que usan altavoces.El ministerio de Salud dijo que teme posibles brotes de cólera por contaminación del agua, dengue o infecciones respiratorias. Hasta el martes no había informes al respecto.El gobierno estimó que el terremoto causó daños por 1.000 millones de dólares en la economía de el pequeño país, que mueve anualmente unos 6.000 millones de dólares.Desde que asumió el cargo en 1999, el presidente Flores ha tratado de modernizar a El Salvador y al inicio del 2001 puso en marcha un plan de dolarización para atraer inversión extranjera.Su política de apertura de la economía busca superar los estragos de la guerra civil en el país, que se prolongó desde 1980 hasta 1992.A pesar de las réplicas del sismo, el personal de los servicios de emergencia confiaba en que podría hacer llegar las provisiones a los miles de salvadoreños que quedaron desamparados en zonas aisladas."Creo que las cosas están funcionando bien porque la ayuda llegó aquí más rápido (que luego de otros recientes desastres naturales en América Latina)", dijo Richard Krell, piloto de un helicóptero del Ejército de Estados Unidos, quien apoyaba las labores de auxilio donde muchos caminos aún estaban bloqueados.El sismo, cuyo epicentro se localizó a 105 kilómetros al sureste de San Salvador, en el mar y frente a la costa del Pacífico, también se sintió en otros países centroamericanos y en México.En Guatemala se reportaron seis muertos.




