Colombia denuncia espíritu represivo de protocolo migratorio
El Gobierno de Colombia se abstuvo hoy aquí de suscribir un Protocolo contra el Tráfico de Migrantes por considerar que tiene un espíritu "represivo".
PALERMO, ITALIA.---- El Gobierno de Colombia se abstuvo hoy aquí de suscribir un Protocolo contra el Tráfico de Migrantes por considerar que tiene un espíritu "represivo".Sin embargo, Colombia suscribió la 'Convención contra la Delincuencia Transnacional Organizada' porque representa un "avance sin precedentes dentro del derecho penal internacional", adhirió al'Protocolo Contra la Trata de Personas' y exhortó a la comunidad internacional a continuar negociaciones sobre el 'Protocolo contra el Tráfico de Armas'.En particular, Colombia expresó preocupación por cláusulas obligatorias sobre repatriación de los migrantes objeto de tráfico de personas."Preocupa al Gobierno colombiano que la posible interpretación y aplicación de dicha cláusula lleve a un aumento de la discriminación y a una mayor vulnerabilidad" de todos los migrantes y no sólo de quienes han sido objeto de tráfico ilícito de personas.Los migrantes "hacen parte de los sectores vulnerables que merecen protección y no se deben enviar mensajes ambiguos a los reductos xenófobos extremistas", declaró el vicepresidente de Colombia, Gustavo Bell Lemus.El Dignatario intervino en la 'Conferencia Política de Alto Nivel" realizada hoy con ocasión de la firma de la 'Convención Contra la Delincuencia Organizada Transnacional'.Según Bell, las migraciones representan un fenómeno social e histórico y no simplemente un problema y, por eso, "no se puede confundir la migración legítima con ilicitud". Tampoco se puede desconocer que los migrantes tienen derechos y aportan a la riqueza común de los continentes, dijo, al subrayar que la prevención del tráfico de migrantes empieza con medidas socio económicas contra la pobreza y en favor del desarrollo, el trato humano a las víctimas y la protección de sus derechos.Para el Gobierno de Colombia, los Estados no deben olvidar que el cierre de las fronteras tiene como consecuencia, casi automática, el estímulo a las migraciones irregulares con su secuela de corrupción, tráfico ilícito de personas, maniobras inhumanas y mayor vulnerabilidad de las víctimas frente a las bandas organizadas."No podemos contentarnos con una disposición que parece legitimar las prácticas de algunos países que vulneran a los migrantes", insistió el funcionario.Para Colombia, resulta incomprensible que hoy se proclame el libre movimiento de bienes, de capitales y de servicios pero se pretenda excluir el movimiento de personas. Ese fenómeno, indicó, no puede seguir siendo manejado como un problema exclusivo de cada Estado sino que debe ser incluido en la Agenda del Siglo XXI.Bell Lamentó que la mayoría de Estados aún no haya ratificado la 'Convención para la Protección de los Derechos de todos los migrantes" promulgada por las Naciones Unidas en 1990, especialmente porque aborda el fenómeno de manera integral, no se limita a los aspectos humanitarios y asume como un asunto de primer orden el contenido económico y social.En ese contexto, Bell anunció que Colombia suscribe la Convención y el Protocolo contra la Trata de Blancas, pero se abstiene, por ahora, de suscribir el Protocolo contra el Tráfico de Migrantes.




