Perú, Ecuador y Colombia retroceden en su democracia, afirman analistas
Lo más destacado del año político latinoamericano en el año 2000 ha sido la apertura democrática en México, que contrastó con las crisis institucionales de Ecuador, Perú y Colombia.
MÉXICO .- Lo más destacado del año político latinoamericano en el año 2000 ha sido la apertura democrática en México, que contrastó con las crisis institucionales de Ecuador, Perú y Colombia.Los mexicanos partieron en dos la historia política del país al elegir, el 2 de julio, a un candidato opositor, el conservador Vicente Fox, como nuevo presidente, con lo cual pusieron fin a siete décadas de hegemonía en el poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI).El optimismo mexicano contrasta con la precaria situación en los andes suramericanos, donde se viven graves crisis y se padece de un fuerte retroceso económico y de una drástica reducción en el comercio subregional.Después de unas cuestionadas elecciones, en Perú se agravó la crisis el 16 de septiembre cuando el presidente Alberto Fujimori decidió interrumpir abruptamente su Gobierno, que debía regir hasta el año 2005, a raíz de un escándalo de corrupción protagonizado por su ex asesor Vladimiro Montesinos.En Ecuador, la frágil democracia vivió en enero un nuevo sobresalto con un golpe de Estado protagonizado por indígenas y un grupo de militares que logró destituir al presidente Jamil Mahuad, en medio de una dramática crisis económica.La sombra de la inestabilidad no desapareció con la llegada al poder de Gustavo Noboa, quien culminó el proceso de dolarización de la economía iniciado por Mahuad y ahora soporta una fuerte presión inflacionaria y la posibilidad de que se extienda a su territorio la violencia que padecen sus vecinos colombianos.El Plan Colombia, concebido como un programa para la lucha contra el narcotráfico, ha sido interpretado por algunos como un "plan de guerra" contra la guerrilla de izquierda y se teme que brote una escalada de violencia cuando se rompan las frágiles negociaciones de paz.En Bolivia la crisis económica ha forzado a reformas impopulares y estas desataron protestas de campesinos y maestros, con un alto costo político para el presidente Hugo Banzer, mientras que en Venezuela este año ha servido a Hugo Chávez para imponer sus ideas y su estilo de gobierno.En menos de dos años, Chávez ha convocado dos referendos, una Constituyente y otras tres elecciones, la última las generales del 30 de julio pasado, con las que terminó de legalizar amplios poderes para gobernar con su particular estilo.Uno de los últimos sobresaltos en Paraguay se produjo en mayo pasado, cuando un grupo de militares afines al ex militar Lino Oviedo encabezó una intentona golpista controlada por el Gobierno, que desde el 2 de septiembre tiene un nuevo vicepresidente elegido en las urnas, Julio César Franco, que pertenece a la oposición liberal.En Chile, el hecho político del año lo constituyó la elección como presidente del socialista Ricardo Lagos, quien tomó posesión una semana después del regreso al país del general Augusto Pinochet, tras 503 días de detención en Londres.En agosto, Pinochet perdió la inmunidad parlamentaria que gozaba como senador vitalicio, lo cual le dejó a las puertas de un proceso bajo los cargos de secuestro, homicidio, asociación ilícita e inhumación ilegal.También ha sido el primer año para el presidente argentino, Fernando de la Rúa, marcado por la recesión económica y por una crisis política desatada por las denuncias de que el Gobierno pagó sobornos a algunos senadores para que aprobasen una ley.Así mismo, en el 2000 asumió la jefatura de Uruguay Jorge Batlle, el primer presidente que llegó al poder como resultado de una alianza entre los dos partidos tradicionales, Colorado y Nacional, que les permitió derrotar a Tabaré Vázquez, el líder del izquierdista Frente Amplio y ganador de la primera ronda de las presidenciales.En Brasil, el año político estuvo centrado en la campaña para las municipales del 1 de octubre en 5.570 municipios, que se completaron el 29 del mismo mes en las 31 ciudades que necesitaron de una segunda vuelta para elegir a sus alcaldes.Después, el opositor e izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que entre otras ciudades ganó Sao Paulo, emprendió la marcha hacia las presidenciales, un reto todavía muy distante en un país dominado por partidos conservadores y de centroizquierda.En Centroamérica, el ambiente político más agitado lo ha vivido Guatemala, donde el nuevo gobernante, Alfonso Portillo, ha visto desgastada su imagen por no haber podido cumplir sus principales promesas sociales de campaña y en cambio se ganó la enemistad de los militares con la transformación de la jerarquía del Ejército.En El Salvador, el ex guerrillero Frente Farabundo Marti para la Liberación Nacional (FMLN) ganó las elecciones legislativas y municipales, mientras el presidente Francisco Flores continua afrontando oleadas de protestas de sindicatos y organizaciones gremiales por mayores inversiones en sectores sociales.También los sandinistas nicaragûenses han logrado repuntar en las municipales el 5 de noviembre al ganar la mayoría de las capitales de provincia.En Panamá, la presidenta Mireya Moscoso perdió el control de la Asamblea Legislativa el pasado 1 de septiembre por una alianza entre dos partidos opositores para cuatro años, y mientras que Honduras se prepara para unas primarias en diciembre, Costa Rica ha disfrutado de un año sin importantes sobresaltos políticos.República Dominicana tiene al presidente más nuevo de la región, Hipólito Mejía, que tomo posesión hace tres meses, y también en el Caribe, el cubano Fidel Castro, el más veterano entre todos los gobernantes iberoamericanos, pocas novedades democráticas tiene para presentar en la próxima cumbre iberoamericana que se celebra en Panamá.Castro, que ha firmado nueve declaraciones anteriores con específicos compromisos democráticos, considera que su país es uno de los más justos y equilibrados de la región y a disgusto de la mayoría de sus colegas ha hecho su propia interpretación de lo que es una democracia.




