La reforma de la enseñanza pública, en el centro del debate presidencial
El fracaso de la enseñanza pública, uno de los principales temas de preocupación de los estadounidenses, lleva a los candidatos a la Casa Blanca a prometer al electorado reformas costosas.
WASHINGTON - El fracaso de la enseñanza pública, uno de los principales temas de preocupación de los estadounidenses, lleva a los candidatos a la Casa Blanca a prometer al electorado reformas costosas.Este fracaso es admitido generalmente por toda el espectro político, que se consuela, sin embargo, con el nivel de las universidades, que figura entre los más elevados del mundo.La educación es un tema prioritario de la campaña, por delante de la reducción de los impuestos y de la protección social.Según un reciente sondeo del diario The Washington Post, el 75% de los norteamericanos considera que la mejora del sistema escolar será determinante en la elección de su candidato en noviembre.El tema tiene tanta importancia que el demócrata Al Gore y el republicano George W. Bush consagran una amplia parte de su agenda reuniéndose con alumnos y, sobre todo, a fotografiándose en su compañía.Pero este interés por el tema de la educación no cambia en nada los hechos.Un reciente estudio realizado en el medio escolar demuestra que un estudiante secundario de cada cinco abandona sus estudios sin terminarlos.Este mismo trabajo revela que los alumnos de las clases superiores que terminaron sus estudios se sitúan en la antepenúltima posición en tests internaciones de matemáticas y en último término en física."Los estudiantes secundarios norteamericanos se encuentran entre los peores del mundo industrial", escribía recientemente el semanario británico The Economist.Visiblemente preocupados por estos datos, a los que se agregan los de la violencia en el medio escolar y las disparidades raciales, los dos candidatos a la Casa Blanca duplican sus esfuerzos para convencer a un electorado escéptico de sus buenas intenciones en materia de educación."Los dos candidatos desean sinceramente mejorar los resultados de los niños, pero divergen en los métodos que deben aplicarse para lograrlo", estima Ann Bryant, directora de la Comisión Nacional de la Enseñanza.Esta comisión basada en Alexandria, en Virginia, está compuesta por 150 miembros, algunos de los cuales son reclutados en el cuerpo profesoral. Está encargada de velar por la mejora del sistema de enseñanza pública.Para lograrlo, el vicepresidente Gore propone distribuir más dinero y suministrar un número creciente de programas de enseñanza establecidos por el Estado federal a las escuelas públicas.Por el contrario, su rival, el gobernador de Texas preconiza dar a las escuelas más latitud a fin de que decidan el mejor modo de explotar los fondos distribuidos por el Estado.El candidato Bush afirmó con frecuencia que no quería ser "inspector federal de las escuelas" o "director nacional".Gore, que quiere que los profesores sean examinados antes de comenzar sus carreras, propone consagrar a la educación tres veces más dinero federal que Bush, 170.000 millones de dólares contra 48.000 millones.Pero para Jack Jennings, director del Centro para una Política de la Educación (Center on Education Policy), un grupo de reflexión independiente sobre la escuela pública, los planteos de Bush y Gore al respecto son análogos."Que uno u otro sea elegido, tendremos un presidente con exigencias elevadas, que utilizará al Gobierno federal para realizarlos", afirma Jennings.




