Desigualdad frena crecimiento y alivio de la pobreza en América Latina
La gran desigualdad en la distribución de los ingresos es un freno a la vez para el crecimiento económico y para los esfuerzos de alivio de la pobreza en América Latina y el Caribe, advirtió el Banco Mundial (BM) en un informe presentado este domingo en Praga.
por José Antonio Puertas PRAGA- La gran desigualdad en la distribución de los ingresos es un freno a la vez para el crecimiento económico y para los esfuerzos de alivio de la pobreza en América Latina y el Caribe, advirtió el Banco Mundial (BM) en un informe presentado este domingo en Praga.La región está en plena recuperación y tiene por delante una década que se anticipa favorable, lo cual ofrece la oportunidad de emprender programas enfocados a incorporar a vastos sectores de la población que están marginados del progreso, dijeron altos funcionaros del banco."Atacando estos problemas ahora, cuando las condiciones son mejores, la región tiene la oportunidad de hacer progresos significativos en el alivio de la pobreza", dijo David de Ferranti, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe."Es el momento de mejorar la inversión en capital humano", dijo Guillermo Perry, economista principal del BM para América Latina y el Caribe, quien precisó que los estudios del banco permiten predecir un período relativamente largo sin convulsiones mayores.Esto obedece en parte a que la mayoría de los gobiernos han avanzado en la puesta en práctica de reformas estructurales y en el manejo de los fundamentos macroeconómicos, reduciendo así en buena medida la vulnerabilidad frente a los choques externos, explicó.En consecuencia, los flujos de capital privado se han recuperado y tienden a fortalecerse, con una participación creciente de inversiones extranjeras directas (IED) en lugar de endeudamiento, dijo Perry.En su diálogo con los países prestatarios el BM recomendará aprovechar el momento favorable para construir "escudos" de protección contra las crisis, ya que éstas golpean sobre todo a los más pobres, y causan retrocesos de larga duración, indicó De Ferrantis.El ejecutivo del BM señaló que las inversiones para lograr que el sector financiero sea más resistente a las crisis son parte de la política social, porque "cuando el sector bancario estornuda, los pobres agarran pulmonía".Un tercio de los préstamos del BM a Latinoamérica en el último año fiscal, 1.400 millones de un total de 4.100, fueron destinados a reforzar los sistemas financieros, indicó.Un monto similar fue otorgado a programas para mejorar el funcionamiento, los procesos de toma de decisiones y el combate a la corrupción por parte de los gobiernos.Perry destacó que, tras haber crecido en promedio 5,7% en 1997, la región cayó a cero por ciento en 1999, pero este año debería terminar por encima de 4% y mejorar aún más en el 2001.Pero el promedio, como siempre, disfraza grandes desigualdades entre los países. La tasa de crecimiento del producto en este año va desde 8,5% en República Dominicana y 6,5% en México hasta 0,4% en Uruguay y Ecuador, y menos del 2% en Argentina, Jamaica y Paraguay.Perry señaló que algunos países sufrieron choques más graves que otros durante la crisis de 1997-98, pero los factores más importantes para explicar las diferencias son las vulnerabilidades que traían, y la forma como respondieron a las circunstancias adversas.Los países que tenían situaciones fiscales más equilibradas en general resistieron mejor. Sin embargo, destacó Perry, el país con el mayor déficit fiscal, Brasil, minimizó el choque y se recuperó con rapidez gracias a una respuesta de políticas muy vigorosas, con un fuerte ajuste fiscal y el establecimiento de un sistema de cambio flotante.Perry apuntó que Chile ha logrado reducir mucho la incidencia de pobreza gracias a buenas políticas y el crecimiento económico acumulado más alto de la región en los últimos 14 años.Según el BM, el 35% de la población de América Latina y el Caribe -unos 177 millones de personas- viven en la pobreza, con ingreso equivalente a menos de dos dólares diarios, y la quinta parte de los 502 millones de habitantes recibe apenas el 4,5% del ingreso total."En la práctica, la gran desigualdad reduce el impacto del crecimiento en materia de reducción de la pobreza, ya que incluso en períodos de expansión de la economía limita la proporción del ingreso que obtienen quienes están en el extremo inferior de la escala", dice el informe del BM.




