Aborígenes denuncian Unesco mina de uranio contamina su pueblo
El pueblo aborigen de Mirrar, en el norte de Australia, denunció ante la UNESCO que la explotación de la mina de uranio de Jabiluka, en el Parque Kakadú, ha puesto en peligro sus vidas al contaminar sus tierras y aguas.
Sydney (Australia), 7 jul (EFE).- El pueblo aborigen de Mirrar, en el norte de Australia, denunció ante la UNESCO que la explotación de la mina de uranio de Jabiluka, en el Parque Kakadú, ha puesto en peligro sus vidas al contaminar sus tierras y aguas.Con motivo de la visita de un grupo de científicos independientes enviados por la UNESCO, la portavoz de Mirrar, Jacqui Kantona, dijo a EFE que han advertido a este organismo de los riesgos e insistió en que "los productos químicos se han filtrado en los arroyos, contaminado las tierras y envenenado los alimentos".Los ecologistas australianos también denunciaron ante el grupo de científicos que el último derrame de agua contaminada con manganeso, ocurrido el pasado mayo, ha agravado aún más la situación en una región habitada por cientos de aborígenes, quienes son dueños legales de unas tierras que ocupan 20.000 kilómetros cuadrados.Los enviados de la UNESCO han viajado hasta esta región para analizar las consecuencias de la explotación de la que podría ser la mayor mina de uranio del mundo, administrada por Energy Resources, y después presentará un informe ante el Comité para el Patrimonio de la Humanidad de este organismo.Las gestiones realizadas por el gobierno australiano consiguieron hace menos de un año que el parque Kakadú no se incluyera en la lista de Bienes Naturales Amenazados del Patrimonio Mundial de la UNESCO, lo que generó las críticas de los ecologistas.Estos ataques aumentaron cuando la Oficina de Supervisión Científica de Australia reveló que tardó el pasado mayo tres semanas en informar a la opinión pública de la filtración de manganeso, un producto químico que si se ingiere en grandes cantidades es altamente tóxico y provoca cáncer.La portavoz de la localidad aborigen manifestó que, "pese a la alta incidencia de cáncer entre nuestra población, los responsables se lavan las manos dado que para determinar la relación entre los productos químicos y esta enfermedad deben pasar muchos años".Pero esta no es la única catástrofe, ya que en los dos últimos años más de dos millones de litros de agua fueron contaminadas con uranio, radio y otros elementos radiactivos.El portavoz del Ministerio australiano de Medio Ambiente, Matt Brown, manifestó a EFE que "se ha demostrado que no hay peligro de contaminación debido a que las reservas de agua han sido construidas de forma especial para impedir filtraciones".Sin embargo, los ecologistas acusaron al Gobierno de incumplir las promesas que asumió cuando Kakadú no se incluyó en la lista de protección de la UNESCO, entre ellas los planes para erradicar la plaga de sapos y proteger los tesoros arqueológicos, como las pinturas rupestres del parque.




