Actualidad

Lideres del mundo dan adios al presidente sirio Hafez Asad

Tras casi cinco horas y media en la que gobernantes y delegados de todo el mundo presentaron sus respetos al que fue jefe del Estado de Siria durante tres décadas, Hasef Asad, quien velo durante toda su vida por la paz del medio oriente y quien fuera señalado por sus hermanos islámicos como la clave para unir el desierto.

DAMASCO .- Tras casi cinco horas y media en la que gobernantes y delegados de todo el mundo presentaron sus respetos al que fue jefe del Estado de Siria durante tres décadas, Hasef Asad, quien velo durante toda su vida por la paz del medio oriente y quien fuera señalado por sus hermanos islámicos como la clave para unir el desierto.
Diez militares, en uniforme de campaña, sacaron el féretro de Hafez Asad, cubierto por la bandera siria, desde el gran salón de mármol blanco hasta la puerta del Palacio, donde fue colocado en un armón de artillería arrastrado por un camión militar.
Inmediatamente, el cortejo fúnebre, compuesto por unos 25 vehículos, se puso en marcha hacia el aeropuerto de Damasco, desde donde el féretro será trasladado en avión a Latakia, en la costa mediterránea, y de allí a la localidad de Qardaha, de donde Asad era natural y donde serán inhumados sus restos. Cientos de miles de personas, entre las cuales había mujeres con lágrimas en los ojos y jóvenes vestidos de negro, se reunieron el martes en el centro de Damasco para rendir un último homenaje a Hafez al Assad, el hombre que presidió sus destinos durante 30 años.
A las 08H00 locales, bajo un sol abrasador, la Plaza de los Omeyas es una enorme masa negra adonde continúa afluyendo la multitud.
Mientras esperan, los presentes cantan la gloria de Hafez al Assad y de su hijo, Bachar. "Paraíso abre tus puertas, Hafez Assad viene a visitarte", "Alá, Siria, Bachar y nada más", "Después de Dios, es a Bachar a quien adoramos", gritan con los ojos enrojecidos grupos de jóvenes vestidos de negro.
La tensión aumenta a medida que se acerca el momento de que pase el cortejo fúnebre que transporta el féretro del difunto presidente entre su domicilio y el palacio presidencial.
A las 08H30 ruge el clamor. "Es él, ya llega, Alá Akbar", "Déjenme acercarme a nuestro presidente, quiero saludarlo", grita una mujer antes de desaparecer entre la multitud.
El cortejo llega a la plaza. Bachar, sucesor designado de su padre, con la mirada oculta tras unos anteojos negros, sigue a pie al féretro llevado por diez oficiales del ejército. Está rodeado por sus dos hermanos, Majd y Maher, y por los principales dirigentes sirios.
La multitud intenta desbordar al servicio de orden para acercarse al cortejo. Los policías se lo impiden, con fuerza pero sin violencia.
"Atención, llega la guardia presidencial", se oye de repente. Los boinas rojas intervienen para poner orden y en el pánico algunas personas se desvanecen. Tendrán que esperar hasta que se disperse la multitud, media hora más tarde, para recibir los primeros auxilios.
El altercado sólo duró unos minutos. Y el cortejo ya se dirige hacia el palacio presidencial, inmensa fortaleza blanca moderna junto al monte Qassiun, que domina la ciudad de los omeyas.
La multitud se dispersa en orden. El último homenaje de los damasquinos a su presidente sólo duró una hora. Digno, ordenado, sin manifestaciones de histeria sino con emoción contenida, marcado sólo por un breve momento de desbordamiento. Contrariamente a sus hermanos libaneses, los sirios son menos exuberantes, probablemente a imagen de la familia Assad.

El siguiente artículo se está cargando

Caracol Radio
Directo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad