Temor e indignación tras el asesinato de 9 taxistas en Nueva York
Los barrios neoyorquinos que rodean Manhattan se han quedado casi sin servicio nocturno de taxis tras el asesinato de nueve conductores en lo que va de año, que ha suscitado el temor y la indignación de estos profesionales.
NUEVA YORK.--- Los barrios neoyorquinos que rodean Manhattan se han quedado casi sin servicio nocturno de taxis tras el asesinato de nueve conductores en lo que va de año, que ha suscitado el temor y la indignación de estos profesionales.La novena víctima, el dominicano Saro Manuel López, de 43 años, casado y padre de tres hijos, moría la pasada madrugada en un hospital neoyorquino poco después de recibir un disparo en la cabeza durante un servicio en el barrio neoyorquino de Brooklyn."Era un buen hombre y un magnífico conductor. Muchos clientes pedían en concreto que fuera él quien los atendiera", declaró Rafael González, compañero del asesinado y que junto a otros taxistas se concentró hoy en el lugar donde ocurrieron los hechos.La policía prosigue las investigaciones para dar con el paradero de una pareja que según algunos testigos huyó del lugar poco después de cometerse el asesinato.El pasado lunes, otro taxista de origen dominicano, José Olivares, fue asesinado en El Bronx y son ya seis los taxistas hispanos muertos mientras hacían un servicio nocturno.Cuatro de ellos eran de origen dominicano, uno venezolano y otro ecuatoriana."`Pena de muerte para los asesinos! `Justicia!", gritaban el pasado martes decenas de taxistas congregados en El Bronx, que se sienten desvalidos ante esta especie de "caza" que se ha desatado contra ellos en algunos barrios neoyorquinos.La ola de asesinatos no afecta a los conductores de los populares taxis amarillos que circulan por Manhattan, sino a los chóferes que prestan servicio en los barrios periféricos de Nueva York y que deben entrar en algunas de las zonas más peligrosas de la ciudad.En todos los ataques perpetrados en lo que va de año, así como en los once asesinatos cometidos durante 1999, los automóviles carecían de pantalla de separación entre el conductor y los ocupantes u otras medidas de protección.Las autoridades policiales han insistido en que la instalación de este tipo de dispositivos o de cámaras interiores de vigilancia podían haber evitado la mayoría de las muertes y el Ayuntamiento ha ofrecido cinco millones de dólares para ayudar a estos profesionales a aplicar esas mejoras.También han insistido en que los chóferes deben respetar la legislación vigente, que les prohíbe recoger pasajeros en las calles y sólo autoriza servicios concertados por teléfono con sus compañías.Pero los taxistas reclaman también mayor presencia policial en estos barrios y un incremento de las patrullas con agentes camuflados de taxistas, con la intención de disuadir a los criminales en sus ataques.El departamento de Policía de la ciudad de Nueva York ha asignado ya trescientos policías para vigilar las zonas con más riesgo y proteger a los alrededor de 41.000 taxistas que trabajan en esas áreas."Tenemos que estudiar una nueva estrategia. Debemos contar con mayores medidas de protección y contar con más vigilancia policial durante la noche", declaró Fernando Mateo, presidente de la Federación de Conductores de Taxis, que cuenta con unos 12.000 afiliados, poco antes de reunirse hoy una vez más con los responsables policiales.Representantes políticos de las minorías negra e hispana y dirigentes sociales y religiosos reclamaron esta semana la máxima cooperación ciudadana en las investigaciones y lamentaron que los sospechosos de los asesinatos sean en la mayoría de los casos jóvenes de esas dos primeras comunidades.La ola de asesinatos ha llevado a la memoria de muchos neoyorquinos el comienzo de la década de los noventa, cuando los taxistas fueron víctimas de continuos ataques.En 1992 fueron asesinados 45 taxistas y se convirtió en macabra rutina la muerte de uno por semana.




