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Juan Pablo II proclamo los primeros 44 del año 2000

El Papa proclamó hoy 44 nuevos beatos, los primeros de este Año Jubilar, de ellos 30 brasileños, con lo que ascienden a 982 los siervos de Dios elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II en sus 21 años de pontificado.


Ciudad del Vaticano, - El Papa proclamó hoy 44 nuevos beatos, los primeros de este Año Jubilar, de ellos 30 brasileños, con lo que ascienden a 982 los siervos de Dios elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II en sus 21 años de pontificado.
Se trata de los presbíteros brasileños Andrés de Soveral y Ambrosio Francisco Ferro y 28 laicos de ese país, uno de ellos nacido en España, de la monja polaca María Estrella Adela Mardosewicz y diez religiosas de su congregación, Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret, del misionero filipino Pedro Calungsod, del tailandés Nicolas Bunkerd Kitbamrung y del vietnamita Andrés De Phu Yen.
Antes, varias decenas de miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano, entre ellas el ministro brasileño para la Integración Nacional, Fernando Bezerra, Juan Pablo II dijo que los nuevos beatos son "el luminoso testimonio del poder de Dios en la fragilidad de la persona".
El Papa añadió que a los 44 les une la "no condicionada confianza" en Jesús y en el Evangelio. Juan Pablo II recordó que se cumple en estas fechas el 500 aniversario de la evangelización de Brasil.
Los brasileños son los primeros de ese país elevados a los altares tras reconocerse que fueron martirizados en 1645 por odio a la religión católica por parte de los protestantes calvinistas holandeses instalados en Brasil en aquella época.
Fueron asesinados en las localidades de Cunhau y Uruacu, en Natal, estado de Río Grande do Norte. Sus martirios no se debieron a la oposición de las gentes del lugar, los indios potiguares, sino a la división del llamado mundo civilizado.
La zona había sido colonizada por los portugueses católicos y en aquellos años invadida por los holandeses calvinistas, que pusieron en marcha una verdadera persecución religiosa.
La matanza de Cunhau fue el 16 de julio de 1645. Mientras los católicos celebraban la misa dominical oficiada por Andrés de Soveral en un ingenio azucarero, los calvinistas cerraron todas las puertas del edificio y comenzaron una carnicería. El presbítero fue asesinado con más crueldad por su condición de tal.
El 3 de octubre del mismo año ocurrió la de Uruacu. Ambrosio Francisco Ferro, que había nacido en Portugal, fue asesinado por los calvinistas junto a un amplio grupo de católicos.
En total, entre una y otra carnicería, se logró identificar a los 30 mártires hoy beatificados. El cardenal de Río de Janeiro, Eugenio Araujo Salas, dijo hoy que los beatos son "un mensaje" para la nueva evangelización de Brasil.
Las monjas polacas fueron víctimas del nazismo. El martirio de María Estrella Adelaida Mardosiewicz y sus compañeras ocurrió en Nowogrodek, localidad que hoy pertenece a Bielorrusia -por ello las numerosa presencia de polacos y bielorrusos hoy en el Vaticano- el primero de agosto de 1943.
Las religiosas se dedicaban a la educación de niños. Con la ocupación alemana se puso en marcha una oleada de exterminio de judíos y polacos. El 18 de julio de 1943 fueron arrestadas 120 personas, en su mayoría padres de familias. Las monjas ofrecieron sus vidas a cambio de la de los detenidos.
El beato más joven proclamado hoy es el filipino Pedro Calungsod, martirizado el 2 de abril de 1672 cuando sólo tenía 14 años junto al misionero jesuita Diego Luis de San Vitores, en la región de Visayas.
Calungsod es el segundo filipino que sube a los altares tras Lorenzo Ruiz, canonizado hace diez años.
El tailandés Nicolás Bunkerd Kitbamrung nació en 1895 cerca de Bangkok. Ordenado sacerdote en 1926 fue enviado como misionero al norte del país. Al comienzo de la guerra franco-indochina fue acusado de espionaje en favor de los franceses.
En 1941 fue condenado a 15 años de cárcel, pero murió de tuberculosis en 1944 debido en parte a los malos tratos sufridos en la prisión, donde llegó a bautizar a 68 presos.
El más lejano en el tiempo de los nuevos beatos es el vietnamita Andrés Di Phu Yen, nacido en 1626 y bautizado a los 15 años, tres antes de morir.
El joven fue detenido en 1644 tras la proclama del rey de Annam para impedir la difusión de la religión católica. Condenado a muerte, se negó a renunciar a su religión. Conducido, por las calles y plaza de Ke Cham hasta el patíbulo, murió decapitado y cuentan que antes de expirar se le oyó decir "Jesús".
La ceremonia de beatificación de hoy es la primera de las tres previstas por el Vaticano para este Año Santo. También están programadas otras dos de canonizaciones, es decir proclamación de santos.

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