Atentado y crisis conjugan temor de aparición guerrillera en Ecuador
El atentado contra el director de una importante cadena ecuatoriana de televisión y la desesperación de la población por la tremenda crisis que afecta a la nación, han hecho temer que en Ecuador aparezcan grupos guerrilleros como en Colombia.
El atentado contra el director de una importante cadena ecuatoriana de televisión y la desesperación de la población por la tremenda crisis que afecta a la nación, han hecho temer que en Ecuador aparezcan grupos guerrilleros como en Colombia.La cadena de televisión ecuatoriana Telecentro, que fue blanco de un atentado con un "casete bomba", ayer, miércoles, advirtió de la supuesta creación en el país de un grupo guerrillero autodenominado "Ejército de Liberación Nacional Ecuatoriano" (ELN-E).Según Telecentro, el director de otra cadena informativa del país recibió un comunicado en el que dicho grupo le advierte que si no cambia su línea editorial, presuntamente oficialista, sería declarado "un objetivo militar" de los rebeldes.El supuesto grupo guerrillero no había sido conocido y su entrada en la escena nacional coincide con el atentado que sufriera el director de noticias de Telecentro, Rafael Cuesta, que se recupera de heridas leves producto de la explosión.Las siglas "ELN", para los ecuatorianos, sólo tenían relación con el grupo rebelde colombiano Ejército de Liberación Nacional, pero hasta ahora era algo lejano y sólo visto como un suceso en el vecino país.El atentado contra Cuesta ha generado una condena general en Ecuador, pero sobre todo de los medios de comunicación y el Gobierno que han rechazado ese tipo de acciones.El gobernador de la provincia de Guayas, cuya capital es Guayaquil, Joaquín Martínez, señaló que el suceso puede estar relacionado con la desesperación que ha causado entre la población la crisis económica."Mientras tengamos a la mayor parte de la población desempleada, con empleos 'infrahumanos', vamos a tener problemas como éstos o mucho más graves", enfatizó Martínez al destacar que los ecuatorianos "vivimos en una sociedad violenta" y que el país se tiene que preparar para afrontar esa situación.El representante del Ejecutivo en Guayas señaló que las autoridades aún carecen de informaciones que permitan obtener pistas concretas sobre los móviles o autores del atentado.Por su parte, el secretario general de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU, con sede en Quito), el chileno Juan de Dios Parra, señaló que el atentado contra Cuesta "es un acto terrorista y debe ser calificado así".Parra considera que la única forma para impedir que se produzcan otros hechos similares "la sociedad en su conjunto lo debe repudiar" con firmeza y decisión.El presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, monseñor Mario Ruiz, se sumó a la condena y dijo que el hecho afecta a toda la sociedad ecuatoriana y, sobre todo, a la libertad de expresión."El que entremos en este camino de violencia, de falta de respeto a las personas, disminuye la posibilidad para que salgamos del hueco en el cual hemos caído" los ecuatorianos por la aguda crisis económica, enfatizó Ruiz.El prelado dijo confiar en que el suceso "sea un hecho aislado", pues de lo contrario supondría que el país ingresa en un proceso de violencia terrorista que hasta ahora había sido lejana.La embajadora de Estados Unidos en Ecuador, Gwen Clare, también declaró su profunda preocupación por el atentado, y tras solidarizarse con Cuesta y Telecentro, exhortó a los ecuatorianos a impedir que la violencia se apodere del país.El atentado coincide con el primer aniversario del asesinato del líder de izquierdas, de raza negra, Jaime Hurtado, acribillado en una calle céntrica de Quito por desconocidos que, según las informaciones preliminares, pertenecían a un grupo paramilitar colombiano.Tras un año de investigaciones, las autoridades no han podido esclarecer el hecho que, incluso, ha generado sospechas de los familiares de Hurtado sobre la posible participación de una banda armada de ecuatorianos ligados a grupos con gran poder económico.El atentado contra Cuesta también coincide con un debate sobre la permeabilidad de Ecuador a las propuestas guerrilleras que se generan en Colombia, y ante lo cual el Ejecutivo ha redoblado la vigilancia en la frontera para evitar la entrada de subversivos.Tampoco está lejana la discusión sobre la posibilidad de que Ecuador apoye una fuerza militar multinacional para frenar a los rebeldes colombianos, aunque esa alternativa ha sido enfáticamente descartada por las autoridades locales.El último grupo guerrillero ecuatoriano "Alfaro Vive Carajo" (AVC) operó desde principios de los años ochenta con acciones centradas en asaltos a bancos y el secuestro de empresarios y se disolvió a finales de los noventa cuando sus dirigentes destruyeron sus armas en una ceremonia pública efectuada en el centro de Quito.




