LAS PRIORIDADES POLITICAS DE CLINTON MARCARAN EL AÑO ELECTORAL
En una muestra de sus múltiples recursos políticos, el presidente de EEUU, Bill Clinton, ha trazado una extensa lista de prioridades para su último año en la Casa Blanca que marcarán la campaña de las elecciones presidenciales.
En una muestra de sus múltiples recursos políticos, el presidente de EEUU, Bill Clinton, ha trazado una extensa lista de prioridades para su último año en la Casa Blanca que marcarán la campaña de las elecciones presidenciales.Con un inédito superávit fiscal en las manos, Clinton ha retado a los republicanos a explicar por qué no quieren invertir ese dinero en educación o en sanidad "para hacer un país mucho más fuerte".En vísperas de las elecciones "primarias" de Nuevo Hampshire, del próximo martes, Clinton ha empujado, además, a Albert Gore frente al ex senador Bill Bradley para, en definitiva, intentar que su legado vaya más allá si le sucede un demócrata en la Casa Blanca.Lo que no hicieron por sus vicepresidentes ni Ike Eisenhower ni Ronald Reagan en su último discurso del Estado de la Unión, lo hizo anoche Bill Clinton al citar en tres ocasiones a Gore para permitirle que saque partido electoral de los éxitos de los últimos siete años.Los republicanos Eisenhower y Reagan evitaron ayudar a sus respectivos vicepresidentes en 1960 y 1988, Richard Nixon y George Bush, en las campañas electorales de aquellos años, pero Clinton no ha tenido ningún reparo en proclamar su apoyo a Gore.En un fin de semana crucial por las "primarias" de Nuevo Hampshire, Gore pretende sacar provecho de lo que Clinton calificó como la situación de mayor prosperidad disfrutada por EEUU en su historia, gracias al crecimiento económico sin interrupción durante casi nueve años.Hace unos meses, Gore quiso distanciarse de los escándalos de Clinton con declaraciones muy críticas hacia el comportamiento del presidente en sus relaciones con Monica Lewinsky.Ahora, Gore ha cambiado de táctica en Nuevo Hampshire, donde se presentará este fin de semana con el mismo aire de triunfalismo que Clinton mostró en su último discurso del Estado de la Unión."Resulta vergonzoso que trate de explotar todo en beneficio de su esposa y del vicepresidente", comentó molesto el senador republicano Don Nickles al final de la intervención del presidente.En un discurso poco habitual para un presidente en su último año en la Casa Blanca, Clinton presentó más de 60 iniciativas políticas concretas para que el Congreso las debata durante este año.Desde su propuesta de pago de la deuda pública en trece años a la iniciativa de aprobar una licencia especial para la compra de armas, Clinton defendió una larga lista de proyectos que pueden marcar incluso el programa político de quien le suceda en la Casa Blanca."Ningún presidente hasta ahora en su último año de mandato había presentado un programa tan ambicioso", dijo tras el discurso el historiador Michael Beschloss.De esta forma, Clinton quiere demostrar que hasta su último día en la Casa Blanca desea seguir trabajando con el Congreso para dar más contenido a su legado ante la historia, con el fin de reducir el impacto de sus escándalos personales."Los republicanos tienen una tarea muy difícil de explicar en un año electoral: por qué no quieren invertir en la gente en vez de malgastar el superávit con recortes de impuestos", comentó tras el discurso el congresista demócrata Charles Rangel.Con Gore a su espalda en el cargo honorífico de presidente del Senado, Clinton citó en tres ocasiones al vicepresidente por su ayuda en varios logros de su Gobierno.Desde su entrada en la Casa Blanca, Clinton ha tratado a su vicepresidente con enorme deferencia dándole un protagonismo que ningún otro presidente de EEUU había otorgado a su "número dos".Este respaldo, según las encuestas, puede ser determinante para Gore en Nuevo Hampshire, donde una victoria el próximo martes le allanaría el camino para conseguir ser el candidato demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre.Con tacto, Clinton citó también en el discurso a su esposa, Hillary, qué pretende ganar en noviembre el escaño de senador por el estado de Nueva York, aunque las encuestas indican que lo tiene muy complicado para vencer al alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giulliani.Hillary Clinton viajó a Washington desde su nueva casa de Nueva York para sentarse por última vez como primera dama en la tribuna principal del hemiciclo del Congreso.Su pretensión es estar sentada el próximo año en uno de los escaños del Senado junto a los mismos legisladores que hace un año juzgaron a su marido en el segundo proceso de destitución de un presidente de la historia del país.Clinton quiere no sólo que Gore y Hillary ganen sus respectivas elecciones, sino incluso que sus iniciativas políticas sean el punto de referencia en las elecciones y más allá con el próximo inquilino de la Casa Blanca.




