CARDOSO A PUNTO DE SALIR DEL TUNEL DEL AJUSTE FISCAL
La Cámara de Diputados brasileña debería aprobar el jueves de forma definitiva el impuesto sobre cheques emitidos, punto clave en la reforma fiscal con la que se comprometió el gobierno brasileño con el Fondo Monetario Mundial (FMI). <BR>Ningú...
La Cámara de Diputados brasileña debería aprobar el jueves de forma definitiva el impuesto sobre cheques emitidos, punto clave en la reforma fiscal con la que se comprometió el gobierno brasileño con el Fondo Monetario Mundial (FMI).
Ningún analista espera que esa votación reserve sorpresas. Los diputados deberán rubricar sencillamente lo que ya firmaron en la noche del martes al miércoles de la semana pasada, cuando aprobaron en primera lectura esa medida, esencial para que Brasil consiga ahorrar este mismo año un total de 23.500 millones de dólares.
Ese ahorro lo prometió el gobierno brasileño cuando el FMI le concedió un préstamo de 41.500 millones de dólares, indispensable para salir de la crisis financiera que sacude a Brasil y que echó por tierra la estabilidad de la moneda nacional, el real, mantenida por Cardoso contra vientos y mareas durante los cuatro últimos años.
Con la aplicación del impuesto sobre cheques, la más importante de las medidas del ajuste, se espera una recaudación de 3.650 millones de dólares hasta finales de año. Y Cardoso podrá empezar a respirar en espera de lo que pueda ocurrir a partir de ahora.
Después de haber asumido su primer mandato el primero de enero y haber vivido desde entonces una sucesión de sacudidas económicas que le hicieron dudar de su suerte, el Presidente de la República parece haber recobrado su tradicional confianza.
A estas alturas de la crisis no duda que la medida reúna por lo menos los votos (358 en favor y 135 contra) que consiguió en la primera votación.
El miércoles por la mañana se notaba una cierta confianza entre sus asesores en el palacio presidencial de Planalto. Algunos de los que se ocupan de la prensa internacional hablaban sobre el viaje que el presidente está preparando a Alemania el 15 de abril y que posiblemente le lleve también a Portugal y, quizás, pero sin la menor confirmación, a Gran Bretaña Y se referían a la crisis económica como de algo pasado.
Estos y otros indicios hacen pensar que, efectivamente, Cardoso cree que la mala racha acabó, a menos por el momento.
En una entrevista concedida el domingo pasado al diario Folha de Sao Paulo, había vuelto a ocuparse, como le gusta, de los asuntos internacionales y habló de una de sus obsesiones desde que a la crisis de Rusia sucedió la crisis de Brasil.
Quiere controlar a toda costa esos capitales internacionales volátiles que tanto descalabro causaron en las bolsas con el real, que desde enero perdió alrededor de 40% de su valor.
No le cabe la menor duda -y no sería imposible que llevase estas ideas en su viaje a Europa- de que hay que negociar a nivel mundial las reglas que rijan el movimiento de esos capitales.
"El capital que sale (de un país) en los momentos de crisis no es ese tipo de capital productivo -dijo durante la entrevista-... con la apertura de la economía entra también el capital malo y es difícil separarlo del capital inversor... O se negocia para poner algunos límites (al movimiento de capitales), lo cual no es fácil porque el mundo está interconectado por instrumentos de comunicación rapidísimos, o entonces la cosa resulta muy difícil".
Y aprovechó la ocasión para lanzar un "vade retro" a esa inflación que está rondando por Brasil y que su famoso Plan Real apartó del escenario nacional de 1994 (comienzo de su primer mandato) a 1998: "No toleraré ninguna política que no esté dirigida contra la inflación, sea cual fuere su precio. La cuestión fundamental es bajar los tipos de interés (actualmente de un 45% anual) y evitar la vuelta de la inflación"




