SENADO ABRE JUICIO CONTRA PRESIDENTE BILL CLINTON
El Senado estadounidense abrirá el segundo juicio presidencial de su historia, marcado por la incertidumbre sobre las reglas que permitirán procesar al presidente Bill Clinton. <BR>Toda la experiencia que el Senado posee en este sentido se ...
El Senado estadounidense abrirá el segundo juicio presidencial de su historia, marcado por la incertidumbre sobre las reglas que permitirán procesar al presidente Bill Clinton.
Toda la experiencia que el Senado posee en este sentido se remonta a 130 años atrás, cuando en 1868 fue procesado el presidente Andrew Johnson por la polémica destitución de su secretario de Guerra.
Los cargos aceptados ahora contra el presidente Bill Clinton -mentir bajo juramento y obstrucción a la justicia- se refieren en cambio a un turbio asunto de faldas: su relación sentimental con la becaria Mónica Lewinsky.
El vacío en la experiencia para juzgar a un presidente hizo que ayer, miércoles, el lider de la mayoría en el Senado, Trent Lott, apenas pudiera ir más allá de anunciar la hora de comienzo del juicio, las diez de la mañana, y expresar sus deseos de un proceso breve.
Aunque los republicanos no lo han confirmado, algunas fuentes informativas han apuntado la posibilidad de que se cite a declarar a varios testigos, entre ellos aaa la propia Mónica Lewinsky, al amigo y consejero de Bill Clinton Vernon Jordan y a la secretaria del presidente, Betty Currie.
Los demócratas, a través de su lider en el Senado, Tom Daschle, han expresado su desacuerdo con la citación de testigos y han pedido a los republicanos que los mantengan al margen de la vista.
A las 10 en punto el Senado recibirá a los 13 republicanos del Comité Judicial de la Cámara, que actuarán como fiscales en el caso contra Clinton.
El presidente de ese Comité, Henry Hyde, será el encargado de dar lectura a los dos artículos que motivaron el procesamiento, perjurio y obstrucción a la justicia.
Poco después, a la una de la tarde, será mandado llamar el juez William Rehnquist para que, de acuerdo con la Constitución estadounidense, presida el juicio contra el presidente del país.
Sólo el Senado de EEUU puede procesar a un presidente. Dos tercios de sus votos serán necesarios para condenar a Bill Clinton y para obligarle a que abandone la Casa Blanca, y contra su decisión no cabrá apelación posible.
Resignados a un juicio que no pueden evitar, los abogados del presidente Bill Clinton preparan una defensa basada en que las evidencias no justifican los cargos de conducta criminal que se atribuyen al mandatario estadounidense.
Los abogados confían en que sus argumentos puedan ser escuchados en el Senado mejor de lo que lo fueron en la Cámara de Representantes, donde el perjurio y la obstrucción a la justicia obtuvieron el suficiente respaldo para llevar el caso a su instancia máxima.
La Casa Blanca busca un juicio rápido, sin testigos citados a declarar, aunque han preparado la defensa pensando en que esta circunstancia pueda producirse.
"Obviamente, el asunto de los testigos es el gran punto de fricción aquí y vamos a tener que hacer nuestro trabajo con esta circunstancia. No tenemos un consenso claro en nuestro grupo acerca de ello", ha señalado el senador republicano por Nebraska, Chuck Hagel.
Ayer, bien entrada la noche, varios consejeros del presidente Bill Clinton se desplazaron desde la Casa Blanca hasta el Senado para entrevistarse con sus líderes y tratar de conocer el modo en que va a desarrollarse el juicio.
Aunque no ha trascendido lo tratado, fuentes proximas al grupo de senadores republicanos sostienen que tanto la acusación como la Casa Blanca podrían tener entre 3 y 5 dias para presentar sus pruebas, probablemente a inicios de la semana próxima.
Tras ello, podría permitirse una votación para poner fin al juicio o bien habilitar a ambas partes para que citen a declarar a sus testigos.
De tener lugar esta segunda posibilidad, la votación sobre los dos artículos que han motivado el procesamiento no tendría lugar hasta la primera semana de febrero, lo que supondría un juicio más largo de lo deseado por todas las partes.




