Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

CIENTIFICOS DESCUBREN SU PROPIO SENTIDO DEL HUMOR

El anuncio en Washington de un nuevo logro genético, el mapa completo del genoma de un gusano, permitió que algunos de los científicos más destacados del mundo descubrieran, además, su propio "sentido del humor". <BR>En un escenario con el aura...

El anuncio en Washington de un nuevo logro genético, el mapa completo del genoma de un gusano, permitió que algunos de los científicos más destacados del mundo descubrieran, además, su propio "sentido del humor".

En un escenario con el aura de seriedad de la Academia de las Ciencias de EEUU, unos actores -que, o tienen el Premio Nobel, o lo han rozado-, y un argumento tan serio como la genética completa del primer animal (una lombriz), nadie esperaba bromas.

Pero el primer golpe de humor estaba en la misma puerta: bandejas de "gusanitos" transparentes de caramelo para que colegas, periodistas e invitados degustaran la golosina y tomaran consciencia, a la vez, del animal cuyo ADN ha podido ser totalmente desmenuzado y del que ya se conocen sus 97 millones de caracteres.

El gusano en cuestión, "Caenorhabditis elegans", de apenas un milímetro de largo, fue presentado por el presidente de la Academia de las Ciencias, Bruce Alberts, con una ocurrente antítesis: "el gusano más corto del mundo, pero, eso sí, con el nombre más largo".

Tras esta introducción, y sin mermar un ápice el rigor que el acontecimiento requería, el director del Instituto de Investigación del Genoma Humano, Francis Collins, mostró entonces una caricatura de una lombriz con monóculo, pajarita y chistera, "para que se note -dijo- que se trata de la subespecie elegans".

Los golpes de humor y las ocurrencias de los científicos fueron sucediéndose unas tras otras, en medio de las sonrisas y a veces carcajadas de los asistentes al acto, muchos de los cuales eran también sesudos investigadores y sabios de laboratorio.

Cada uno de los ponentes tenía sobre su mesa un tarjetón con el nombre que lo identificaba, por eso, cuando intervino en una vídeoconferencia desde el Reino Unido John Sulston, director del Sanger Center de investigaciones genéticas de Cambridge, su colega Collins, para identificarle, le colocó el tarjetón con su nombre encima del televisor.

Luego le tocó el turno a Harold Varmus, director del poderoso Instituto Nacional de la Salud de EEUU y Premio Nobel por sus investigaciones sobre el cáncer, que se ruborizó cuando, por error, atribuyó a la revista Nature la publicación del hallazgo genético, que en realidad correspondía a Science.

Pero enmendó bien ese error y, con una amplia sonrisa, dijo: "aquí estoy esperando a que mis colegas identifiquen los genes que yo tengo que combatir".

Entretanto, los periodistas observaban con curiosidad al trasluz unas cajitas transparentes en las que los gusanos, a duras penas visibles, estaban encerrados.

Con curiosidad y con cierta precaución, porque los científicos habían informado de que las lombrices son alimentadas en el laboratorio con bacterias. Nada menos que con la peligrosa bacteria E.Coli, causante de numerosas intoxicaciones.

Los términos científicos de la investigación siguieron desgranándose. Ribosomas, nucleótidos, espirales de ADN y secuencias del genoma de un gusano que pueden ser fundamentales para la consecución del mapa genético del hombre, la llave para empezar a combatir cientos de enfermedades.

Luego le tocó el turno a Robert Horvitz, un laureado biólogo, actualmente en el Instituto de Tecnología de Massachussets, quien, a la luz de la gran trascendencia que tendrán las investigaciones sobre esta lombriz, se preguntó si no sería conveniente "montar una fábrica para clonar gusanos".

Collins había dicho que el descubrimiento del genoma del gusano tiene una importancia, respecto al genoma del hombre, igual que la que tuvo el viaje del astronauta John Glenn para la astronáutica.

Pero Horvitz replicó en tono de broma que su colega genetista se quedaba muy corto y que la trascendencia era "muy superior a la llegada del hombre a la Luna".

De pie, ante el atril, Horvitz se adentró en explicaciones gráficas y lúcidas acerca de la relación entre la genética y la muerte de las células (apoptosis).

Pero, de improviso, tras poner como ejemplo el gen Rex y sus efectos en el cáncer, saltó hacía atrás, se llevó las manos a la cabeza y rojo como un tomate empezó a preguntar nervioso,"¿He metido acaso la pata?".

Sentado, su colega Harold Varmus, que en 1989 obtuvo el Premio Nobel de Medicina precisamente por sus trabajos sobre oncogenes, los genes responsables del cáncer, reía a mandíbula batiente mientras respondía que sí a su colega con movimientos de cabeza. Luego Varmus se encaminó hacia el atril para deshacer el entuerto.

Las bromas no han impedido que el descubrimiento presentado en la Academia de las Ciencias de Washington haya ocupado, por derecho propio, los páginas más destacadas de los medios de comunicación del mundo

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir