JUICIO DE FIN DE SIGLO POR EL CONTROL DE LAS TECNOLOGIAS
El juicio por "monopolio" contra Microsoft ha enfrentado el concepto de "protección" de los consumidores, que defiende el Gobierno de EEUU, al de "progreso" del gigante informático, pero en realidad va a decidir quien controla las tecnologías e...
El juicio por "monopolio" contra Microsoft ha enfrentado el concepto de "protección" de los consumidores, que defiende el Gobierno de EEUU, al de "progreso" del gigante informático, pero en realidad va a decidir quien controla las tecnologías en el siglo XXI.
Paradojas de la historia, el siglo se abrió con un caso antimonopolio, el de la Standard Oil del magnate John Rockefeller, en 1906, y se cierra con otro similar en contra del multimillonario William H. Gates III, el símbolo del éxito estadounidense moderno.
"Magnate sin escrúpulos" para la justicia estadounidense o "tiburón despiadado" para sus competidores, Bill Gates ha fabricado casi de la nada un imperio informático.
Su éxito se basa en la creación de un sistema operativo para ordenadores, llamado "Windows", que es el cerebro del 90 por ciento de los sistemas informáticos.
La justicia, pese a que se representa ciega, ha planteado una batalla legal en la que nadie se atreve a predecir de qué lado se inclinará la balanza, porque lo que está en juicio es algo tan etéreo e inmaterial como las reglas que rigen el Ciberespacio.
Un mundo complicado de ordenadores, programas compatibles, navegadores por Internet y piratas informáticos, junto a miles de millones de dólares en juego, configuran el negocio de la informática, que ha sustituido al petróleo como motor de la economía.
Las acusaciones contra Microsoft se han sucedido a lo largo de 1998, hasta que el pasado 19 de octubre, el fiscal del Departamento de Justicia, David Boies, y los fiscales de 20 estados, llevaron a la corte federal en Washington las acusaciones.
"Competencia desleal", "prácticas monopolísticas" y "amenazas" contra Netscape, AOL, Intel y Apple Computer, entre otros competidores de Microsoft, son los cargos que pesan contra la compañía de Gates.
En síntesis, el Departamento de Justicia afirma que Gates diseñó su programa Windows de modo que sólo pudiera reconocer un navegador por Internet, el que fabrica el propio Microsoft, llamado Explorer, lo que dejaría a sus competidores fuera de juego.
Es aprovecharse -sostiene el Gobierno de EEUU- de la gran demanda del sistema operativo Windows para "colar" un navegador de menor calidad, por ejemplo, que el de Netscape, llamado Navigator.
Bill Gates, posiblemente el hombre más rico del mundo, excéntrico y filántropo en la línea de Rockefeller y Howard Hughes, ha rechazado las acusaciones y asegura que todo es un montaje para favorecer a sus competidores.
El anuncio de fusión entre tres de ellos, America Online, Netscape y Sun Microsystems, hecho público a finales de noviembre con un coste de 4.200 millones de dólares, le ha dado nuevos argumentos para calificar el juicio de "farsa".
"Microsoft -ha declarado en el juicio el presidente ejecutivo de Netscape, James Barksdale- trató de dejar a Netscape fuera del mercado de Windows". El vicepresidente de Intel, Steven McGeady, ha testificado también que su empresa fue "presionada".
El juez Thomas Penfield Jackson ha querido acelerar el desarrollo del caso, que aún se prevé que dure otros 2 meses, mientras planea la incógnita de si llegará a declarar el propio Bill Gates.
Dice Gates que lo que se atribuye a Microsoft, de ser delito, es en realidad una práctica común en el mundo informático.
Pero Microsoft ha recibido ya una sentencia adversa en otro caso que se juzga en California, donde un juez ha obligado al gigante informático a modificar el sistema operativo Windows, en el que Microsoft manipuló el programa de lenguajes JAVA, fabricado por la competencia.
"Cuando estás en la línea perdedora, las cosas empiezan a rodar hacia abajo como una bola de nieve", afirma Ernest Gellhorn, un experto en casos "antitrust" (antimonopolio) de la Universidad George Mason de Virginia.
De hecho, otras empresas, como Caldera Inc o Bristol Technologies han seguido también la senda de los tribunales contra Microsoft.
La opinión de la calle va por otro lado, el 47 por ciento de los encuestados por la revista BusinessWeek está en contra del caso presentado por el gobierno, mientras un 34 por ciento está en contra de Gates.
El juicio contra Microsoft es un marco apropiado para la despiadada batalla que se está librando en el mundo de la informática, que debe decidir qué software es el que prevalecerá en el siglo XXI




