TARDIA PERO MORTAL TEMPORADA DE HURACANES EN EL ATLANTICO
La temporada de huracanes de 1998 en el Atlántico comenzó tardíamente, pero una vez que se inició se convirtió en una pesadilla catastrófica que dejó tras sí una impresionante estela de horror y muerte. <BR>Como si esto fuera poco, varios exper...
La temporada de huracanes de 1998 en el Atlántico comenzó tardíamente, pero una vez que se inició se convirtió en una pesadilla catastrófica que dejó tras sí una impresionante estela de horror y muerte.
Como si esto fuera poco, varios expertos dijeron el miércoles que la actividad de los huracanes en el Atlántico es muy probable que se intensifique mucho más de lo usual en 1999 y en los años siguientes.
El meteorólogo William Gray, un experto en huracanes de la Universidad Estatal de Colorado que es conocido por sus precisos pronósticos de la actividad de las tormentas, dijo que esperaba que 1999 fuera un año muy activo.
"El año próximo estamos prediciendo una actividad de los huracanes por encima del nivel promedio" en la región del Atlántico, expresó.
Este año la temporada de huracanes tuvo un comienzo notablemente lento, pero se intensificó súbitamente cerca del final y generó varios huracanes en pocos días.
"Lo que fue realmente impactante es que toda la temporada (de huracanes) ocurrió prácticamente en un período de 35 días, a partir del 20 de agosto y durante los 35 días siguientes", dijo el director del Centro Nacional de Huracanes, Jerry Jarrel.
"Hasta esa fecha no habíamos tenido ninguna actividad en la región y, de pronto, tuvimos 10 tormentas en una período de tiempo muy breve", agregó.
Los meteorólogos observaban el miércoles el desarrollo de la tormenta tropical Nicole, la número de la temporada de huracanes de 1998, una de las más activas desde que se llevan registros sobre la actividad ciclónica, que comenzaron a tenerse en cuenta a principios de siglo.
La temporada de huracanes dura seis meses, desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre.
La tormenta tropical Alex, un débil fenómeno meteorológico formado a finales de julio que nunca llegó a tierra, fue el único sistema suficientemente organizado como para recibir nombre antes del 20 de agosto, pero a partir de ese día, todo cambió radicalmente.
La tormenta tropical Bonnie, surgida el 20 de agosto, inició la devastadora ruta de los huracanes en 1998, que cruzaron casi sin dar respiro el Océano Atlántico, el Mar Caribe y el GoI < lfo de México.
Bonnie se convirtió en un huracán que causó más de 350 millones de dólares en daños tras entrar a territorio estadounidense por la costa de Carolina del Norte.
El furioso y continuo ataque culminó a finales de octubre con el poderoso huracán Mitch, que llegó a alcanzar categoría cinco, la máxima en la escala que mide la fuerza de los vientos de estos fenómenos.
Mitch arrasó Honduras y Nicaragua causando la muerte a más de 11.000 personas y miles de millones de dólares en daños.
"Podría muy bien tomar 10 ó 15 años para poder lograr la recuperación plena de este desastre", dijo el ex presidente estadounidense Jimmy Carter en una conferencia de prensa en Nicaragua tras una visita a las zonas devastadas.
"Puede que nunca sepamos cuántas personas murieron", dijo por su parte el vicepresidente de Nicaragua, Enrique Bolaños.
Gray explicó que la temporada de huracanes de 1998 fue la más destructiva de que se tenga conocimiento en la región del Atlántico y el Caribe, en términos de pérdida de vidas y daños.
"Los principales villanos que protagonizaron esta estela casi increíble de muerte y destrucción?. Sólo dos huracanes, dos nombres inolvidables para muchos en Centroamérica y el Caribe: Mitch y Georges.
Georges cruzó en septiembre la zona norte del Caribe, el sur de Florida y el Golfo de México, dejando más de 500 personas muertas en su ruta por la región, donde golpeó con mayor fuerza a la República Dominicana y Haití, así como Puerto Rico y varias otras islas de las Antillas Mayores y Menores.
Gray afirmó que los expertos en huracanes fueron tomados por sorpresa por la gran actividad tardía de la temporada de 1998.
"No anticipamos una temporada (de huracanes) tan activa", dijo Gray.
Los meteorólogos dijeron que el daño causado por Georges y Mitch fue aún mayor debido a que ambos huracanes azotaron zonas pobres, densamente pobladas, rodeadas de terreno montañoso.
La mayoría de las muertes causadas por ambas tormentas se debió a las inundaciones, no sus vientos. Mitch arrojó hasta dos metros de lluvia en algunas zonas de América Central.
Gray, quien basa sus predicciones en la velocidad de los vientos en varias regiones durante ciertas épocas del año, los niveles de precipitación en Africa y otras variables climáticas, opina se acerca el comienzo de lo que será un largo período con una actividad de huracanes mucho más intensa.
"Esperamos 012345678901234567890< que esta tendencia continúe durante las próximas décadas", explicó el meteorólogo estadounidense




