SAMPER LEGA A PASTRANA UNA ECONOMIA CON SALDO EN ROJO
El presidente colombiano saliente, el liberal Ernesto Samper, que en 1994 recibió los índices económicos en uno de sus mejores momentos, entregará el viernes al conservador Andrés Pastrana una economía en "cuidados intensivos" que hace agua en t...
El presidente colombiano saliente, el liberal Ernesto Samper, que en 1994 recibió los índices económicos en uno de sus mejores momentos, entregará el viernes al conservador Andrés Pastrana una economía en "cuidados intensivos" que hace agua en todos los terrenos.
Un millonario déficit fiscal, el mayor desempleo de la historia, una deuda externa desbordada, el comercio exterior en decadencia y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) estancado, hacen parte de la herencia que recogerá el nuevo mandatario.
"Recibiremos un país en concordato (liquidación) con una economía destrozada", advirtió la semana pasada en un foro especializado Juan Camilo Restrepo, designado ministro de Hacienda por Pastrana.
Tras su elección, el 21 de junio, Pastrana se apresuró a anunciar la designación de Restrepo, conocido por su dedicación a los asuntos económicos en su paso por el Congreso, en un intento por calmar presiones que amenazaban con precipitar una devaluación masiva del peso y que obligaron a subir los intereses por encima del 80%.
Restrepo no se fue por las ramas y en el foro de la Academia de Ciencias Económicas -recogiendo las principales críticas hacia la magnanimidad con que Samper manejó los fondos públicos-, denunció que las finanzas estatales están "asfixiadas por la corrupción".
Durante el gobierno de Samper, coincidieron en señalar los analistas en el mismo foro, la economía pagó los platos rotos de la crisis política que se desató tras revelarse que la elección del mandatario fue financiada con dinero del narcotráfico.
La crisis que en 1996 hizo tambalear a Samper, al final absuelto por las mayorías de su partido en el Congreso, desinflaron las expectativas de los empresarios y el PIB, que había crecido en promedio el 4,5% entre 1990 y 1995, bajó su incremento a niveles inferiores al 3% en los dos últimos años.
La situación afectó particularmente a la industria y el comercio, pero también a los trabajadores.
El desempleo alcanzó en junio último un nivel histórico del 15,8%, uno de los más altos en Latinoamérica. La cifra constituyó un duro revés para Samper, que al comenzar su gobierno había prometido generar un millón y medio de puestos de trabajo.
En cambio, Samper sí logró disminuir en casi 5 unidades la inflación, que recibió por encima del 22,6% anual y que al terminar 1997 alcanzó el 17,7%.
Sin embargo, los análisis advierten que de continuar el preocupante déficit en las finanzas públicas, que ya supera los 5.000 millones de dólares, se podría dar al traste con ese logro.
El gasto público se desbordó particularmente en el área de defensa y seguridad, debido a la intensificación del conflicto armado. Según estimativos académicos, la guerra contra las guerrillas izquierdistas cuesta unos 4.000 millones de dólares anuales.
El déficit obligó al gobierno a aumentar su endeudamiento externo. Entre 1994 y 1997, la deuda externa pasó de 21.900 millones a 31.100 millones de dólares y las firmas calificadoras internacionales ya han dado la voz de alerta.
Las perspectivas no son buenas tampoco en los ingresos por exportaciones pues los precios del petróleo, café, níquel y banano, los principales productos, se encuentran a la baja en los mercados internacionales.
El ministro Restrepo advirtió que el nuevo gobierno deberá dedicar por lo menos sus dos primeros años a corregir los graves desajustes con políticas drásticas, aunque desechó la aplicación de un plan de choque.
"La experiencia internacional es demasiado contundente de lo efímero y costoso que puede resultar ese camino como para que en Colombia intentáramos recorrerlo de nuevo", señaló




