EL MUNDIAL Y RONALDO APABULLAN LA VIDA POLITICA BRASILEÑA
Comenzado triunfalmente y concluido trágicamente -para los brasileños- en plena campaña electoral para la presidencia de Brasil, el Mundial de Fútbol sigue machacando en la vida política brasileña. <BR>Las polémicas sobre la salud de Ronaldo pe...
Comenzado triunfalmente y concluido trágicamente -para los brasileños- en plena campaña electoral para la presidencia de Brasil, el Mundial de Fútbol sigue machacando en la vida política brasileña.
Las polémicas sobre la salud de Ronaldo permiten prever que los efectos del Mundial y de la derrota del seleccionado brasileño por un profundo 3-0 frente a los franceses pueden seguir pegando fuerte entre los políticos hasta el 4 de octubre.
Ese día, los electores decidirán si quieren o no dar un segundo mandato a Fernando Henrique Cardoso o si prefieren que abandone la presidencia en favor de su contrincante, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Cuando empezó a disputarse el Mundial, teniendo al horizonte la indudable victoria de Brasil, al menos para los brasileños, los políticos jugaron a fondo la carta de la patriotería de la gente.
Se produjo lo que un diplomático extranjero definió como "efecto Ronaldo". El primer balón mundialista que rodó por el Stade de France concentró al país entero delante de los televisores.
De golpe y porrazo, se paralizó la vida pública y nadie o casi nadie pensó en desenterrar escándalos, hablar de la sequía del nordeste, que pocos días antes llenaba las primeras planas de los diarios y las pantallas de la TV.
Como por encanto también desapareció de la actualidad el Movimiento de los campesinos sin tierras, el célebre MST, que minutos antes del pitazo inicial del Mundial aterrorizaba a las masas con sus saqueos en ese mismo nordeste.
Se produjo la simbiosis "patria-gobierno-fútbol", todos unidos alrededor de la selección nacional.
Algunos comentaristas intentaron recordar que más de una vez se dijo que el balompié es el opio del pueblo e incluso hubo quien manejó la teoría pero asegurando que en la España del general Francisco Franco tuvo ese efecto sedante.
El "efecto Ronaldo" preveía que las aguas volviesen a su cauce cuando terminara el segundo tiempo del último partido del Mundial, allá en París.
Pero, sin que ningún brasileño fuese capaz de explicárselo y aún menos de aceptarlo, el invicto Brasil falló por 3-0 frente a Francia en la final de París.
Todavía no se habían disipado los efectos del enorme choque sufrido por todo lo que Brasil tiene capaz de vibrar con la palabra mágica de "Gooool..." cuando se habló de la extraña enfermedad de Ronaldo, horas antes de comenzar el encuentro contra los franceses.
Desde París a Brasilia, Río de Janeiro y Sao Paulo empezaron a circular hipótesis, rompecabezas.
El martes, el Presidente de la República, Fernando Henrique Cardoso, acogía a los perdedores como a auténticos héroes que, entretanto, y gracias a los rumores sobre la supuesta enfermedad del mejor de ellos, eran aclamados.
En Planalto, Cardoso les recibía en sus funciones de presidente aunque fue difícil saber cuál fue la parte del candidato a la Presidencia en ese multitudinario espectáculo escenificado con honores de jefes de Estado rendidos a los futolistas.
Cardoso, dicen algunos, supo recuperar la pelota y lanzarla con precisión hacia los electores-hinchas congregados frente a su palacio.
Pero el opositor candidato Lula tampoco se quedó fuera de juego.
El domingo, poco antes que como un hachazo cayera el resultado de la final, el mismísimo Lula publicaba en uno de los más importantes diarios del país, Folha de Sao Paulo, un artículo con el elocuente título de "Brasil necesita (también) el fútbol".
Y, tras reflejar su admiración por Ronaldo y otros como Taffarel, decía que el fútbol "acaba transformándose en fuente de felicidad general. Una fiesta popular y nacional...".
Apenas si reconocía que también es o fue el opio del pueblo, cuando Brasil conocía la dictadura.
Penúltimo acto de este serial política-fútbol: es posible que la semana próxima, Cardoso invite a almorzar a algunos de los héroes de París. Y también se maneja la posibilidad de que el mismo Presidente reciba a Ronaldo en una audiencia privada que el astro le pidió al parecer




