GREENPEACE CONTRA PLANTA SALINERA POR RIESGO PARA BALLENA GRIS
La organización ecologista Greenpeace pidió hoy a las autoridades mexicanas que frenen la actividad de la empresa estatal Exportadora de Sal (ESSA) en la explotación de la laguna de San Ignacio, una importante reserva de la ballena gris, en el ...
La organización ecologista Greenpeace pidió hoy a las autoridades mexicanas que frenen la actividad de la empresa estatal Exportadora de Sal (ESSA) en la explotación de la laguna de San Ignacio, una importante reserva de la ballena gris, en el estado de Baja California Sur.
Un portavoz de Greenpeace explicó a EFE que, según una información de la Procuraduría Federal del Medio Ambiente, dicha empresa es la presunta responsable de la muerte de 94 tortugas en la Laguna Ojo de Liebre, situada en el mismo estado mexicano.
La fuente explicó que la muerte de los quelonios, que viajan desde el estado de Michoacán, se debió al derrame de "salmuera" que se acumula en el fondo de las salinas.
La "salmuera" es un término usado por los ecologistas para definir al residuo tóxico que queda de la extracción de la sal y que tiene elevadas concentraciones de minerales y metales presentes de forma natural en el agua de mar, que en condiciones normales carecen de toxicidad, explicó el portavoz de Greenpeace.
Las operaciones de la empresa salinera en la Laguna de San Ignacio, en la península de Baja California, pondría en peligro el hábitat de este refugio de las ballenas grises conocido a nivel mundial y que ha sido declarado "santuario" de estos mamíferos marinos, añadió el portavoz.
Según Greenpeace, la empresa Exportadora de Sal rechazó su supuesta responsabilidad en la muerte de las tortugas y pretendió ocultar los restos de los animales muertos para hacer desaparecer las pruebas.
La fuente recordó que en mayo pasado se registró otro derrame de más de 16.000 metros cúbicos de "salmuera" en la laguna de Guerrero Negro, junto a la de San Ignacio, lo que ocasionó una mortandad de peces y microorganismos.
También señaló que las autoridades extrajeron de la laguna Ojo de Liebre más de 300 baterías de vehículos que desprenden sustancias altamente tóxicas y afectan a las diversas especies marinas.
"Estos ejemplos demuestran la reincidencia delictiva de la empresa ESSA, por lo que se les debe seguir un proceso penal a quienes resulten responsables", afirmó el representante del grupo ecologista




