EL ATLANTIS Y LA MIR COMPARTEN LOS LABORATORIOS DEL ESPACIO
Por Philippe Alfroy, enviado especial de AFP <Br> HOUSTON, EEUU, Set 29 (AFP) - Las tripulaciones del transbordador estadounidense Atlantis y de la estación rusa Mir no se conforman sólo con jugar a ser los "transportistas" del espacio y han c...
Por Philippe Alfroy, enviado especial de AFP
HOUSTON, EEUU, Set 29 (AFP) - Las tripulaciones del transbordador estadounidense Atlantis y de la estación rusa Mir no se conforman sólo con jugar a ser los "transportistas" del espacio y han comenzado, en su tercer vuelo común, un pesado programa de experimentos de los que los científicos e ingenieros de la NASA esperan mucho.
Al día siguiente de un esfuerzo de manutención más bien constante, ciertos inquilinos de los dos ingenios pudieron, provisionalmente, abandonar sus gorras de repartidores para ceñirse las de investigadores.
Pues, así como han servido de camioneta y de refugio del espacio, el Atlantis y la Mir pueden también convertirse en laboratorios punteros.
Una gran parte del programa científico en los planes de esta misión, apadrinada por prestigiosos laboratorios norteamericanos, concierne al estudio del espacio y del comportamiento del hombre en la ingravidez.
El casi ex tripulante estadounidense de la Mir, Michael Foale, y su sucesor, David Wolf, que será oficialmente entronizado el domingo, desplegaron a partir de ese día a bordo de la estación varios instrumentos para medir los daños que los cohetes de propulsión que la nave utiliza pueden causar a los paneles solares, que aseguran el suministro de energía.
Gracias a un flamante espectómetro nuevo, los astronautas quieren también medir los efectos corrosivos del medio ambiente espacial sobre los elementos vitales de la Mir, sobre todo en su sistema de climatización. "Vamos a construir una mejor estación espacil internacional", aseguró Wolf.
Durante sus cuatro meses a bordo de la Mir, el astronauta también tiene previsto estudiar los efectos de las estancias prolongadas en el espacio sobre el cuerpo humano: fenómenos de descalcificación de los huesos y problemas circulatorios que algunos médicos atribuyen a la ingravidez.
Pero, más allá del cosmos, los astronautas exploraron además varios sectores fundamentales de la investigación. El doctor Wolf se instaló desde el lunes por la mañana en el biorreactor transferido a la Mir para sus primeras observaciones sobre el desarrollo y crecimiento de ciertas moléculas en un medio ingrávido.
En la Tierra, los especialistas esperan mejorar su conocimiento de la estrucutra de ciertas proteínas implicadas en el desarrollo del cáncer y ultimar nuevos tratamientos.
Durante este tiempo, Michael Foale y el ruso Pável Vinográdov dieron en el Atlantis el último toque a la llamada experiencia "invernadero", que permitió reproducir, por primera vez en la ausencia de gravedad, el ciclo de crecimiento de ls plantas, del germen a la floración.
Un avance considerable desde la óptica de los vuelos espaciales habitados de muy larga duración. Otros experimentos acometidos por Foale, sin embargo, se perdieron en la colisión que dañó en junio pasado al módulo Spektr. David Wolf los retomará de nuevo ahora.
Rusos y estadounidenses esperan que la llegada del Atlantis relance el laboratorio Mir. "Pondremos el énfasis en nuestro trabajo científico durante las próximas dos semanas", subrayó el domingo el comandante Anatoly Soloviev. "La Mir es una asombrosa avanzada de la civilización científica", señaló por su parte David Wolf. "Nuestro objetivo es producir (en el espacio) la calidad de vida del futuro".




