Quirós: El general que se cayó de para arriba

El 22 de mayo, tuvimos noticia en Caracol Radio de una extraña reunión de miembros del Ejército citados para entrevistas con oficiales de Contrainteligencia en la Segunda División del Ejército en Bucaramanga. Recuerdo que trinamos “Los citan con diversos pretextos, pero las “charlas” terminan en que se les piden datos sobre quién habría entregado información al NYT”. Minutos después, José Miguel Vivanco, de HRW, trinó lo siguiente con copia al señor ministro de Defensa: 

“¿Es cierto que en este momento están interrogando a 15 oficiales en la sede de la segunda división del ejército para saber quién le dio la información al NYT? Sería muy grave que hubiera retaliaciones contra oficiales que se animaron a contar la verdad”. 

Vea también: Denuncian omisión del general Martínez para investigar caso de corrupción 

Comenzaba formalmente la cacería de uniformados que denunciaban actos reprochables, así como de corrupción en el Ejército

Inmediatamente se produjo un comunicado firmado por el brigadier general Mauricio Moreno, comandante de la Segunda División, negando la situación y atribuyendo la reunión a asuntos estrictamente operacionales, sobre todo relacionados con acciones de conservación medio ambiental en conjunto con la población civil. 

La mentira se cuenta sola. Animando la pesquisa estaba el entonces comandante de contrainteligencia, el general Eduardo Quiroz, quien, con poligrafistas a bordo trataba de acallar las denuncias y presionar a los soldados. Sí, el mismo general que terminó reconociéndole al gobierno que ofrecía 100 millones de recompensa o seis meses de permiso a quienes denunciaran a sus compañeros. 

El comandante del Ejército, el general Martínez, negó los fines de la reunión. Quiero que escuchen ustedes un audio del día siguiente en que Quiroz habla con sus hombres. Cuando habla de la seriedad de los comandantes en Guardián, se refiere a los hombres de contrainteligencia. Y cuando se refiere a Cobalto, se trata de Venezuela. 

Se trata de una conversación en la que se refieren a los comentarios de La Luciérnaga sobre el episodio y de cómo en el Ejército colombiano se estaría dando un trato similar, de persecución, al de las Fuerzas Armadas de Venezuela. Y aunque en un principio todo se negó, la propia conversación demuestra que de forma muy sutil se les pedía a los comandantes que se cuidaran muy bien de las fugas de información y de que se supiera de las tareas de caza de fuentes. 

Todo lo negaron, y todo terminaron reconociéndolo, pues el propio general Nicacio Martínez terminó admitiendo el envío de poligrafistas a Bucaramanga, diciendo que el general Moreno, que firmó con su palabra que se trataba de una reunión sobre medio ambiente, era el que supuestamente había solicitado el envío de la gente de contrainteligencia. 

Resultado: el castigo del general Quiroz fue un traslado. Traslado bien curioso porque una vez desvinculado de su cargo, como reveló Caracol radio y terminó reconociendo públicamente el Ejército, pasó varios días despachando y dando órdenes desde su oficina de contrainteligencia. Como si nada. 

Caracol Radio ya sabe a dónde fue trasladado el general Quiroz, señalado de conductas nada transparentes, que tanto desdicen de la rectitud militar: nombraron jefe del CEDE 3, el departamento de operaciones del Ejército. Se trata de una unidad clave, encargada de asesorar al comandante del ejército y al jefe del estado mayor sobre todas las operaciones a nivel nacional. Todas las políticas operacionales nacen de allí. Es un cargo fundamental: no solo se tiene información en tiempo real a todas las operaciones militares, sino que también se tiene acceso a contrainteligencia. El general Quiroz dejó Contrainteligencia solo para regresar a ella por otro camino. 

Tenemos el radiograma interno, con logos, marcas de agua y radicación en nuestro poder. Esto prueba que el general Quiroz, mencionado en varias investigaciones de Procuraduría y Fiscalía, el que ofrecía recompensas por cazar denunciantes. El mismo que le mintió al gobierno, se cayó de para arriba y es ahora el hombre fuerte de las operaciones del Ejército en todo el país… y, de ñapa, sigue hasta hoy manejando los hilos de Contrainteligencia a través de quién fuera su mano derecha, el coronel Carlos Buitrago. Y siguen en el Ejército detrás de los denunciantes, que deberían estar protegidos por revelar la corrupción y a cambio temen hoy por sus puestos en las Fuerzas. 

Interesante concepto de justicia y sanción tienen en el ministerio de Defensa, que ya uno no sabe si queda en el CAN o en la Luna. 

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