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Christian Byfield el coleccionista de sonrisas

Este colombiano, ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, se atrevió a darle un giro de 180 grados a su vida. Dejó a un lado la banca de inversión en la que trabajaba y una vida estable, para recorrer el mundo en busca sonrisas.

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17:57

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Bogotá

Por Christian Byfield:

Hace 754 días di el primer paso del viaje alrededor de este hermoso mundo. Me convertí en un nómada. El resultado: no sólo la mejor decisión, pero también, los mejores días de mi vida. Cambié reuniones en salas de conferencias con personas muy bien vestidas por reuniones muy importantes con cascadas, ríos, selvas, gorilas, tigres, tiburones, orangutanes, la luna, gente linda y muchos más eventos que puedo seguir describiendo.

Es un estilo de vida donde he aprendido de mí mismo, del mundo, su gente, sus creencias, sus vidas, sus realidades. Todos los humanos sonreímos en el mismo idioma, se convirtió en mi forma de comunicación, de gratitud, de creer. Soy muy afortunado de poder tomarme mi tiempo, disfrutando cada día, rodeado de las personas más increíbles de este mundo. Viajeros y locales dispuestos a ayudarme, convirtiéndose en parte de mi nueva vida. Viajar solo no significa (en lo absoluto) que me sintiera solo, todo lo contrario, me hizo conocer a gente de todo el mundo, abrirme a nuevas experiencias, conocer nuevas maneras de ver el mundo en que vivimos. Todos miramos a la misma luna pero vivimos en mundos diferentes.

Mi principal miedo: abandonar mi vida segura y "exitosa" (mi concepto de vida exitosa ha cambiado un poco) y empezarme a preocupar por lo que iba a pasar con mi futuro. Pensando que tenía que vivir la vida como la sociedad dice que debe ser, y no como yo creo que es. Hace 754 días no podía dormir bien en Etiopía pensando y repensando que estaba cometiendo un gran error. Hoy sonrío, me río de esos pensamientos locos que un día pasaron por mi mente. Afortunadamente he seguido mi corazón y no a mi mente al hacer esto, día a día todo fluye, los animales posan para mis fotos, cada día disfruto más un atardecer. Empecé a enamorarme de la naturaleza, del mundo, de la vida. Viajar se convirtió para mí, la universidad de la vida. Me abrió mi mente, me hizo comprender y apreciar las verdaderas cosas importantes en la vida, cambió mi perspectiva en muchos aspectos, soy una persona capaz que acepto, sin juzgar que hay varias formar de vivir la vida siempre y cuando la gente está feliz.

Después de 754 días viviendo como nómada, estar de vuelta en mi ciudad me hace sentir que es sólo el comienzo de mi viaje. Este es sin duda el comienzo del resto de mi vida. Si me hubiera quedado este tiempo en mi trabajo pasado, tendría un buen nivel de plata ahorrada, pero no sería lo rico que soy hoy en día.

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