Mil santos jesuses
Una y mil veces puede el presidente Santos prometernos cosas que le creeremos sólo cuando las cumpla.

Mil santos jesuses
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Por Gustavo Gómez CórdobaEl presidente Santos hizo ayer como un santo, cuando, despojado de todo camuflaje político, desnudo en la arena de sus más íntimas ambiciones y tan sincero como puede permitírselo su apetito, confesó que sacrificaría mil veces su reelección para sacar adelante el proceso de paz
Ni una, ni dos, ni 47, ni 179, ni 567, ni 879 veces… no: ¡mil veces su reelección en pro de la paz! Y créanme que nadie ofrece mil veces una cita con el odontólogo para tratamiento de conductos, nadie ofrece mil veces donar las columnas empastadas de Abdón Espinosa, nadie ofrece mil veces una noche de rumba y guarnición militar con el concejal de Chía… no, porque el sentido de la frase de Santos fue poner a disposición de los colombianos el placer absoluto de saberse el rey de la montaña durante otros cuatro años. Ni más ni menos. Las promesas, claro, como sabemos todos los colombianos, son esas expresiones de la voluntad que aquí solo son eso, promesas en todo el sentido de la palabra, si no se cumplen. No nos ofendamos con la verdad: Colombia es el país de las promesas fallidas, y estamos tan acostumbrados a no cumplir que la lengua la tenemos repleta de expresiones tan antiguas como “no cumple ni años” o tan recientes como “más incumplido que los mayas”
Los contratistas no cumplen con las obras, los políticos no cumplen a sus electores sino con tejas y tamales, los ministros no cumplen a los campesinos en las mesas de diálogo, los empresarios de la minería no cumplen a los indígenas, la publicidad no les cumple a los usuarios, los seguros no les cumplen a los tomadores… es que ni las reinas les cumplen a los mafiosos. Aquí nadie cumple y el presidente Santos no tiene que ser la excepción en esta larga cadena que lo tiene a él, además, como indecoroso eslabón con la promesa incumplida de no recargarnos con más tributos
Así que mil veces puede decir el presidente Santos que mil veces renunciará a la reelección y no le creeremos sino cuando podamos meter nuestra incredulidad en su costado. Y ya que hablamos de ese santo costado, recuerdo que todos los 3 de mayo mamá nos ponía en casa a cumplir con una vieja devoción católica que hoy no figura en ningún playlist o timeline: el Día de los Mil Jesuses, en el que con mi hermana y mi papá, éramos invitados a repetir “apártate, Satanás, que conmigo no contarás, porque el día de la Santos Cruz dije mil veces Juan Manuel, Juan Manuel, Juan Manuel, Juan Manuel…”. O algo así
Miles de promesas en Colombia y, para no hacer promesas en vano, solo docenas de noticias en Caracol Radio




