Un día en la vida de un preso con brazalete
Caracol Radio estuvo acompañando durante un día a una mujer condenada por la justicia que goza del beneficio de detención domiciliaria y utiliza dispositivo de control electrónico.

Un día en la vida de un preso con brazalete
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Por Ricardo OspinaCaracol Radio estuvo acompañando durante un día a una mujer condenada por la justicia que goza del beneficio de detención domiciliaria y utiliza dispositivo de control electrónico. El objetivo de este trabajo es por supuesto, contarles cómo funcionan los “brazaletes” y de qué manera viven las personas que reciben ese beneficio por parte de las autoridades judiciales
Sara* utiliza desde hace nueve meses la manilla electrónica que le permite gozar de la detención domiciliaria que le concedió la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, tras ratificar en su contra una condena a cuatro años de cárcel por el delito de interés indebido en la celebración de contratos agravado
Lo primero que observamos es que además de llevar en su muñeca izquierda de manera permanente el brazalete, un dispositivo que se asimila a un reloj grande, debe cargar siempre a una distancia no superior a los dos metros, un GPS, es decir, un localizador satelital, que le permite a los funcionarios del centro de control, tener siempre presente su ubicación
"La manilla va en contraste con la GPS, uno no se puede distanciar de la GPS más de dos metros porque pierde la señal y empieza a anunciar que uno se está separando, le empiezan a escribir un texto anunciando que se salió del área, que hay que entrar inmediatamente", dijo Sara, al tiempo que relata las principales dificultades que tiene que afrontar en su cotidianidad por el uso de esos dispositivos
"Incómodo sí porque tiene muchas restricciones, tiene muchas limitantes, es un brazalete que uno no puede estar mostrándole a todo el mundo porque pues la gente que pensará, que cuál fue el delito de uno, entonces tiene que usar manga larga, por la noche para dormir es un poco incomódo porque la manilla no se puede quitar ni de día ni de noche", se quejó Sara
Durante las diez horas que estuvimos con esta mujer, condenada por un caso de corrupción, pudimos constatar que lo más incómodo del uso de la manilla electrónica y del GPS correspondiente, no es que se tengan que llevar de manera permanente por parte de la persona detenida. Lo más exasperante es el sonido casi que permanente que emite el localizador, que suena por todo: si pierde la señal, si se equivoca en el análisis del sitio donde debe estar la persona detenida, si está con la batería baja
*Nombre cambiado por petición de la persona interesada




