"¡Esta es la vida que me tocó vivir, mamá!" Hillary Medina

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Su nombre real Héctor Fabio Quintero Jaramillo, sin embargo, siempre se sintió como Hillary Medina. Nació en un hogar humilde, conformado por cuatro hermanos de los cuales ocupaba el segundo lugar.

Siempre se caracterizó por ser una persona noble, con gracia, respetuosa y trabajadora; aunque un poco “floja” para el oficio de la casa. Su único pecado en la vida fue haber nacido en el cuerpo equivocado dentro de una sociedad que discrimina y aísla por ser distinta, por sentirse como una mujer en un cuerpo de hombre.

Cuenta Claudia Jaramillo madre de Hillary, que fue para ella como madre muy difícil aceptar y reconocer que, a la edad de 14 años, por culpa de las redes sociales se enterara de la condición sexual de Hillary, o Barbie como la llamaban por su perfecto, delgado y delicado cuerpo; "mi hermana era una diva, era hermosa" exclamó en medio de la conversación Duván, hermano mayor quien también nació como él dice: homosexual.

"Mi hija había llegado de Medellín hace unos días a celebrar mi cumpleaños, desde el día que llegó decidió ir a trabajar para poder hacer una fiesta" dice entre llanto Claudia, porque el dolor más grande para ella como madre es cumplir años el mismo día en que debe sepultar a su hija.

Hillary no era una extraña, la extraña fue la sociedad que no la aceptó por ser transexual, por lucir largas pestañas, tener el cabello largo, usar tacones, maquilarse y vestir ropa de mujer. Ese tal vez fue su mayor pecado, un pecado que nadie le perdonó, una condición que cuando cruzaba la puerta de casa empezaban a chistear, a burlarse, morbosear y hasta decir malas palabras; de boca de personas transfóbicas que nunca supieron que lo más difícil para la joven de 21 años, fue haber nacido en un cuerpo que no le correspondía.

"La discriminación que sufrimos fue grande. Mi hija le tocó el oficio de prostituirse porque nunca pudo ir a un colegio donde la recibieran siendo una mujer como se sentía. Nunca pudo acceder a un trabajo digno donde respetaran su sexualidad. Es por eso que muchas de ellas eligen ese camino, no porque quieran sino porque les toca; porque no hay oportunidades de ningún tipo" afirmó Claudia.

El fatídico día

El día en que fue asesinada Hillary, se arregló como siempre le gustaba hacerlo; un llamativo maquillaje y la mejor “pinta” le permitió salir ese día a trabajar en el mismo lugar de siempre; pero esta vez nunca se imaginaron que volvería a estar en casa ubicada en el barrio Rojas Trujillo de Neiva, en un ataúd en donde hoy la lloran amigos, compañeras, familiares y demás conocidos.

“Ese día ella salió, yo le dije hija mucho cuidado; porque realmente uno sabe que ellas se exponen a muchas cosas en la calle y más en ese oficio. Es difícil para uno de madre saber que su hija la asesinaron sin saber el porqué, no entiendo realmente que fue lo que pasó”, dice la madre mientras las lágrimas humedecen su rostro.

Nunca se supo de amenazas, aunque había algunas compañeras que le tenían envidia porque era hermosa, porque tenía un cuerpo perfecto, porque era una de las transexuales más llamativas de la esquina de la Calle 7 con Carrera Segunda del centro de Neiva.

“Mi hermana se puso cola, había planeado este año ponerse prótesis mamarias para poder sentirse plena, para completar su transformación a mujer y sentirse realizada; aunque ella siempre decía que era toda una mujer”, dice Duván, con un reflejo de tristeza que no puede evitar mostrar en su mirada.

Lo que saben sobre lo que ocurrió con Hillary la noche del 18 de enero, es lo que han podido ver en los videos que circulan en redes sociales, que hombres en una motocicleta dispararon contra el grupo de mujeres que estaban en el sitio; sin embargo, Claudia; madre de Hillary dice que ahí se puede ver que iban tras la vida de su hija, porque fueron tres disparos los que recibió en su cuerpo.

La noticia la recibieron de un conocido, quien llamó a enterar a la familia de la mala noticia. Desde aquel día ninguna de sus compañeras ha vuelto a la esquina a trabajar, por miedo, porque no olvidan lo que vivieron aquella noche cuando esperaban que todo transcurriera en total normalidad, como siempre, entre clientes y la noche que lo únicos que les ofrece son peligros.

Mientras tanto las investigaciones avanzan. Hasta el momento las autoridades no se atreven a entregar una versión del hecho que hoy enluta la comunidad LGTBI de Neiva.

Un llamado al respeto por la condición sexual

Por su parte, Angie Gualí líder de la comunidad LGTBI en Neiva mientras acompañó en casa el cuerpo de Hillary dijo “es un llamado realmente a la tolerancia, al respeto por la vida, todos somos seres humanos y tenemos derechos vivir y cumplir nuestros sueños y metas. Es un hecho lamentable para una persona tan joven, que apenas empieza a vivir. Estas son las consecuencias de una sociedad machista, donde no se le da el espacio a desarrollarse cada persona”.

Para la líder existe una evidente falta oportunidades y acceso a la educación es lo que lleva a esta comunidad transgénero que cada vez tiene menos oportunidades en la sociedad.

Hoy en una sola voz, la comunidad diversa en la capital huilense ha pedido celeridad frente al caso, a la vez que hicieron un llamado a la comunidad a la tolerancia y a vivir en armonía; porque sin duda estos hechos de violencia marcan a la sociedad.

Es por eso que este jueves 23 de enero, en el sitio donde fue asesinada Hillary, se darán cita familiares, amigos y compañeras transexuales para rendir un homenaje en memoria de la joven de 21 años que hoy se convierte en símbolo nacional de tolerancia hacia la comunidad LGTBI.

Este miércoles a las 10:00 de la mañana, Hillary Medina será despedida por sus seres queridos. Las exequias se cumplirán en la iglesia del barrio Rojas Trujillo lugar donde creció, para luego ser acompañada por los suyos hasta el cementerio central donde darán el último adiós.

“El sueño de mi hija era celebrarme mi cumpleaños y comprarme una casa para que no siguiera pagando arrendo. Solo les quiero decir algo, nunca olviden que las personas transexuales, homosexuales, lesbianas o como sean, son hijas, hermanas, nietas porque tienen una familia, y hoy a nosotros nos duele lo que le hicieron a mi hija, porque fui yo quien la tuve en mis entrañas y nunca me importó cuál era su condición sexual, así la acepté”, concluye Claudia Jaramillo.

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