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Opinión

En los zapatos de Dau...

Columna de opinión de Fredy Antonio Machado López

La suerte de Cartagena, históricamente, no ha sido buena. Desde sus primeros años la ciudad ha sido asaltada por piratas y bucaneros Ingleses, en la Colonia; sitiada también por Españoles en la Independencia y mal gobernada (robada) en tiempos modernos.

 

El poema de Luis Carlos López define la decadencia de la Heroica y con justicia, uno de sus símbolos son unos “zapatos viejos”, que con ocasión de la escultura de Lombana, para mayor peso, se representan con unas botas, las que se construyeron en cemento.

 

Lo cierto es que el verdadero símbolo de Cartagena debería ser la paciencia y por ello, otro de sus monumentos es la Torre del Reloj pues la ciudad no encuentra su rumbo y parece estar condenada a la espera de mejores tiempos.

 

Es que eso de “tus hijos águilas caudales, hoy son una caterva de vencejos”, es poético, patético y definitivo.

 

Sin embargo, por estos días, la vida política de la urbe, sometida a una constante rutina clientelista, ha reaccionado, y lo ha hecho de muy buena manera pues en vez de protestar con un voto en blanco en las pasadas elecciones, ha confiado su destino a un “blanco” como Alcalde y la ciudadanía tiene puesta en él todas sus expectativas y esperanzas.

 

La ciudad vive un momento políticamente fascinante y muchos están convencidos de que con DAU se da comienzo a un proceso de cambios que seguramente será “blanco” de muchos cuestionamientos por parte de sus muy temidos detractores. En todo caso, para Cartagena en este intento no cabe la posibilidad de un fracaso...

 

El protagonista de esta gesta se llama William Dau y a manera de Quijote, asegura luchar contra “gigantes” a los que llama “malandrines”. Lo malo es que no tiene, o no se le conoce, un Sancho Panza que le aconseje bajarle a su ego y concentrarse en gobernar a Cartagena y todas sus ínsulas, penínsulas y archipiélagos.

 

Sin duda, una cosa es ser Quijote y otra cosa, Don Quijote.

 

El DAU o Quijote de esta historia -si quiere pasar a la historia-, tiene que desdoblarse pues una cosa es ser veedor y otra es ser gobernante.

 

El tiempo es el mejor juez, nos enseña la sabiduría popular y la lucha contra los molinos, ya cesó pues el viento esta vez sopló en su favor y hoy es Alcalde.

 

Necesitamos un DAU gerente. Muy concentrado en lo suyo. Visionario. Capaz de descifrar los problemas básicos de la ciudad y plantear las mejores soluciones. DAU debe ser un líder con un proyecto de ciudad, y a nuestro juicio, mal hace desgastando sus mejores energías casando peleas y debates pues ya él no es candidato.

 

Un buen gerente ejecuta, muestra resultados y se acompaña de un buen equipo de trabajo. Lo mejor: escucha a sus coequiperos y eso si debemos reconocerle, lo acompaña un buen grupo.

 

Es que si DAU sigue locuaz, peleando y acusando a todos sus contradictores, a manera de Tractor, muy pronto lo veremos en reversa, “retractándose” y poniendo en mejor puesto a sus “detractores”. Las mejores energías de DAU deben estar dirigidas a sacar a Cartagena de su caos institucional.

 

Señor Dau: Zapatero a tus Zapatos pues el show electoral ya terminó...

 

Concluimos: la ciudad necesita un gerente, un líder y un verdadero proceso de cambio, no un agrario, desueto y escueto “tractor”

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