Unicartagena trabaja en la creación de empaques biodegradables

La idea es que estos recipientes mantengan intactas las propiedades de los productos

Mediante la investigación y la experimentación con diferentes residuos sólidos agro-industriales e hidrocoloides, el grupo de investigación Ingeniería de Fluidos Complejos y Reología (IFCRA), busca implementar empaques alimenticios que mantengan intactas las propiedades de los productos, los preserven y que sea amigables con el medio ambiente.

En este capítulo de HABLAN LOS MAESTROS, una serie de divulgación científica y académica creada y producida por el CANAL UDECETEVÉ de la Universidad de Cartagena, se abordan los diferentes compuestos y la técnica utilizada para la elaboración de empaques amigables con el medio ambiente y preserven el contenido alimenticio, sin que pierda sus propiedades, por más tiempo.

Hoy en día son más las personas que buscan alimentos que preserven su frescura natural sin necesidad de presencias de ingredientes químicos, ni conservantes. Lo que ha supuesto un reto para la industria de crear empaques que no presenten químicos que afecten el producto alimenticio.

Los empaques tienen la función proteger y conservar la calidad de los productos por un determinado periodo de tiempo. Sin embargo, la mayoría son hechos o tienen como base productos termoplásticos, los cuales "se elaboran a través de procesos químicos como la polimerización catiónica y aniónica. En estos métodos se utilizan catalizadores por ello algunos productos que se originan en esas reacciones químicas pueden migrar del empaque al alimento” – asevera González.

Por ello, el grupo IFCRA ha asumido la tarea de “desarrollar empaques que aparte de que sean completamente biodegradables puedan incrementar la vida útil de la matriz alimenticia que contienen”, explicó González.

Para conseguirlo, el IFCRA utiliza diferentes métodos para la elaboración de dichos empaques, utilizando residuos agro-industriales como, cascaras de ñame, papa y yuca, al igual que muestras extraídas de algas marinas. Uno de los procedimientos empleados es la extracción de compuestos de diversas plantas como la sábila, la canela, el ajo y la mata ratón, identificando agentes microbianos para posteriormente cuantificarlos; a través de un proceso denominado Microbiología predictiva que “permite mediante de una serie de herramientas y modelos matemáticos predecir o modelar el comportamiento de ciertos microorganismos”- agrega el investigador.

Una vez materializado el empaque, se somete a diferentes evaluaciones físico-mecánicas: de fuerza, flexibilidad, biodegradabilidad y permeabilidad al vapor de agua y gases; con el fin de que sea optimo, capaz de proteger y preservar o extender la vida útil de los productos, para salir al mercado.

 

 

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