De mujer al volante a integrante del equipo Por Cartagena Ciudad de la Esperanza
Ahora hace parte del equipo de supervisoras del Sistema Masivo de Transporte

(Alcaldía de Cartagena)

Cartagena de Indias
Orietta Ovalle, una mujer valiente que ha superado el dolor y las huellas que deja en el alma la violencia y las adversidades de la vida, pasó de ser la conductora de un padrón de la ruta de Transcaribe que llega a Blas de Lezo, a ser supervisora de uno de los operadores de los buses que prestan el servicio al sistema integrado de transporte masivo.
Por invitación del alcalde Sergio Londoño luego que la empresa Transambiental diera por terminado su contrato laboral, para la cual trabajó durante 16 meses, ahora Orietta hará parte del equipo de supervisoras del Sistema Masivo de Transporte.
Orietta es madre cabeza de familia, desplazada por la violencia de los grupos armados al margen de la ley que operaban en el Cesar, quienes asesinaron a su padre, abuelo y hermano. Ese dolor la marcó para siempre y la obligó a buscar un mejor destino y ese fue Cartagena.
“Gracias a Dios recibí una llamada del alcalde Sergio. Eran las 8 de la noche y me entra a mi celular un número privado, y cuando respondí me dicen: hola Orietta te habla Sergio Londoño, alcalde de Cartagena. Me dice que me espera mañana (hoy) a las 8 de la mañana, que me tenía una noticia. La noticia era que hiciera parte de Transcaribe operador para hacerle supervisión a Transambiental”, dice Orietta, emocionada al no creer que el propio alcalde la haya llamado y ofrecido empleo.
“Jamás pensé que el alcalde me diera esa noticia. Pensé que me diría: te apoyo, y en qué te puedo ayudar, pero nunca que me iba a dar trabajo en Transcaribe y menos de supervisora de Transambiental”.
Cuenta Orietta que era muy feliz como conductora de Transambiental, porque al principio se le abrieron las puertas, tuvo una acogida muy bonita, pero que desafortunadamente quedó de la noche a la mañana sin trabajo, pero no sin oportunidades para seguir adelante, porque siempre mantuvo firme la esperanza.
El 12 de diciembre, después de cumplir con el primer turno del recorrido que inició a las 4.00 a.m. en la ruta Blas de Lezo, se bajó a cumplir con su descanso a las 10:30 de la mañana y le notificaron que estaba despedida.
“Cuando me dijeron que no continuaba pensé que mi vida se había acabado y dije: le fallé a mis hijos, que van a pensar de su mamá, pero Dios me dijo: no te preocupes que estoy contigo”.
Por su condición de desplazada por la violencia asegura que se ha sentido vulnerable, y no ha tenido tranquilidad porque le ha tocado duro en la vida.
Sus dos hijos Ana Karina, de 16 años y Reynaldo, de 7, son su razón de ser para salir adelante. “No soy de aquí, pero me siento cartagenera. Amo a Cartagena, y por eso me preocupo por el desarrollo de la misma. Entrego lo mejor de mí y como ciudadana de la esperanza aporto un grano de arena al desarrollo de ella con amor, dedicación y trabajo.
Así que a partir de ahora Orietta deja el volante para convertirse en parte del equipo que día a día trabaja para que Transcaribe preste de la mejor forma su servicio.




