[Video] Malena, la guerrillera de las Farc que quiere pintar a Conejo de mil colores

Ella es la artista del bloque Martín Caballero, asegura que nunca ha disparado un arma, y su única defensa es la pintura

Nació en Medellín hace 35 años, se unió a causas socialistas y decidió emprender el viaje hacia la guerrilla de las Farc. Durante toda su vida fue una artista, cantaba, bailaba, hacia teatro y pintaba, esta última su mejor cualidad. Una tarde en Cartagena la invitaron a unirse al bloque Caribe y no lo dudó. Había entregado mucho en su militancia en Juventud Comunista, y el paso que restaba era ir a las montañas y unirse a las Farc. Hablamos de Malena, la artista del bloque Caribe.

Después de 14 años de lucha, armada en la espesa vegetación de las montañas del Caribe, huyendo del ejército con sus lápices, óleos y algunas pinturas al hombro, Malena siente que ha encontrado el cúlmen de su etapa en la guerrilla. Lidera un colectivo creado hace apenas algunos días, el "Movimiento de artistas del Caribe" nació en Conejo, el día que Malena decidió pintar en las calles y casas del pueblo.

Ya son 9 murales los que adornan las calles de Conejo con impagenes alusivas a la paz y la cultura local, la etnia Wayuú y las recolectoras de café del Perijá. Aspira a que sean 20, y a diario baja del campamento ubicado montaña arriba, a 15 km, a continuar con la tarea que ya ha llegado a recintos como la escuela local, a donde fue invitada a decorar el salón de actos con sus dibujos.

Esta expresión artística ha sido bien recibida por los 'conejeros'. Acevedo Jorge, un vendedor de periódicos, asegura que "dejo mi trabajo a un lado cuando veo que está pintando. Tomo el pincel y me pongo a ayudarla porque eso es lo que necesita este pueblo. Hasta Malena, lo único que había en los muros del pueblo eran avisos de políticos".

A Malena le agrada la manera en la que el pueblo la recibe cada mañana, cuando baja del campamento a pintar sus murales. "Han sido muy abiertos, se ve que es un pueblo que quiere hacer algo, que no ha tenido la oportunidad de manifestar sus expresiones artísticas y han mostrado mucho interés, con varios camaradas y artistas que nos visitan, nació la iniciativa de llenar a Conejo de colores.

Su vida en la guerrilla

Malena ingresó a la guerrilla gracias al trabajo cultural que venía realizando en comunidades con expresiones artísticas, su primera vez en un campamento, fue en un congreso del Bloque Caribe, hoy Martín Caballero, lugar al que la invitaron a que hiciera una muestra de su trabajo. Dice que ese día, "conocí a profundidad la vida de un guerrillero, sus motivos de lucha, su organización, y me enamoré del proyecto y decidí quedarme".

Por su labor cultural, a Malena le encargaron labores en la emisora de las Farc, y gracias a eso cuenta que nunca tuvo la oportunidad de disparar una sola bala. "Íbamos con transmisores, computadores, y cuando uno está con esos aparatos que son muy valiosos para nosotros, pues por el esfuerzo que se requiere para adquirirlos, siempre me dejaban en la retaguardia, o en la vanguardia para salir y no permitir que estos aparatos se me perdieran", dice.

El trabajo de Malena en la guerrilla siempre fue el de dibujar en telas, en papel, y mostrarlo en las horas culturales que se realizan normalmente en los campamentos de las Farc. Se confiesa emocionada por lo que pasa en Conejo, pues recuerda que hace 14 años no caminaba entre niños y comunidad para proyectar una labor como esta, dibujar para enseñar.

Su obra cumbre: desenterrando memorias

En la entrada del campamento de las Farc, en la 'Y' Las Marimondas, siempre se recibe a los visitantes con un buen café y una clase de historia. El tablero, es un mural pintado por Malena en el que se ilustra la historia de Colombia, desde 1920 hasta nuestros días. El título: Desenterrando memorias. El motivo: el 50° aniversario de las Farc.

"Este dibujo nace en el aniversario, a pedido de los mismos guerrilleros que pidieron un dibujo especial. Hablando entre varios, quisimos ilustrar el nacimiento de las Farc en 1964, pero como no nacimos así de repente, sino más atrás, iba repasando la historia y me iba dando cuenta que hechos como el asesinato de Galán no ocurrió de la nada. Así es como decido empezar en 1920, con la masacre de las bananeras", cuenta Malena.

Confiesa que continuó repasando la historia del país y que le dieron ganas de iniciar muchos años más atrás, pues para ella, desde la llegada de los españoles hay historia de abuso y pie de lucho contra ello, parte de la llamada ´filosofía guerrillera. El dibujo fue hecho con colores escolares, y se demoró un año en completar, dada "la dificultad de hacer doce dibujos, uno por cada década, hay décadas en la que hice dos dibujos por año", explica.

También hay un escrito, en el que se explica imagen por imagen y que ha servido de texto guía para que los guerrilleros enseñen a los interesados, su propia versión de la historia del país. Para ese texto, también se necesitó un año, pues la obra está plagada de detalles y símbolos que cada uno encierra un significado. "Por ello el nombre, por la necesidad de desenterrar una historia que ha sido oculta, que no se conoce, siempre tergiversada y cambiada", sentencia Malena.

Dolor de artista

Como todo buen artista, siempre hay una obra en particular a la que se le tiene un aprecio más grande. Con Malena también ocurrió así, un óleo en homenaje al pueblo palestino que terminó abandonado en la selva, por la premura de huir de un asedio del Ejército Nacional. Con tristeza, recuerda que en aquella oportunidad dibujó un óleo, con los ojos de una mujer palestina.

"Un ojo reflejaba el bombardeo al pueblo palestino, y en el otro ojo reflejaba la resistencia de ese pueblo, la intifada, y tiene el manto de Palestina, su bandera. Esa obra se me perdió, lo más seguro es que cuando el ejército llegó, lo quemaron o se lo llevaron porque nunca lo volví a encontrar", dice Malena.

Los anhelos de Malena

Con los cambios que se experimentan en medio de este acuerdo de paz, Malena como cualquier mujer sueña con una vida distinta, pero vinculada al arte. Dirigir el 'Movimiento de artistas del Caribe' y viajar por toda la zona, enseñando artes y dejando expresiones culturales es su gran anhelo, al tiempo que quiere volver a ver el mar, y bañarse en él 15 años después.

No tiene esposo, ni hijos, pero sí hermanos y padres que gracias a las facilidades del campamento se han podido comunicar con ella. Espera con ilusión que el posacuerdo le dé la posibilidad de volverse a encontrar con ellos, que la hicieron muerta por 4 años hasta que una comisión de la Juventud Comunista les informó que estaba armada en las montañas del país.

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