Sustitución de cultivos: el camino a construir economías legales que permanezcan en los territorios
El Fondo Colombia en Paz alista la segunda etapa del programa Colombia Sostenible. En el proceso, permanece la necesidad de crear condiciones para que las comunidades puedan mantenerse en la legalidad tras cambiar sus fuentes de ingresos.

La primera etapa de Colombia Sostenible llegó a más de 36.000 familias, intervino en 82.700 hectáreas, consolidó 61 paisajes productivos y fortaleció 30 líneas productivas sostenibles. | Foto: Fondo Colombia en Paz

Iniciativas como Colombia en Paz atraen inversión al país para promover estrategias de transformación y sostenibilidad para las familias campesinas colombianas.
Por ejemplo, 135 millones USD atraídos de fuentes como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Una cifra que proyectan beneficiará a 40.000 familias en 130.000 hectáreas.
El objetivo de esta iniciativa, que encuentra su origen en la firma del Acuerdo de Paz de 2016 como vehículo financiero, es que estas apuesten por nuevas cadenas productivas como la sustitución de cultivos. Por ejemplo, reemplazar la siembra de coca por la de cacao. Esto, sin embargo, conlleva retos enormes.
“En este programa, además de procesos productivos, también hay de conservación, y en nuestro país, al tener la mayoría del territorio en reserva forestal, necesitamos intervenciones integrales para que sean exitosas”, comenta Mariana Gómez Jiménez, directora del Fondo.
De hecho, un estudio de impacto realizado por la entidad, en conjunto con la Universidad de los Andes, registró incrementos de entre 60 % y 77 % en los ingresos mensuales de los hogares participantes frente a la línea de base.
Aun así, respecto a los proyectos de desarrollo alternativo en Colombia, un análisis de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, encontró diferencias en los resultados económicos según el tipo de intervención y mostró que la evolución de los ingresos depende de las características de cada proyecto y de factores externos.
Del cultivo al mercado

Carreteras reales por el Trampolín de la biodiversidad en Putumayo y Pasto, via Mocoa a San Francisco. | Foto: Juancho Torres / Anadolu Agency via Getty Images / Anadolu

Carreteras reales por el Trampolín de la biodiversidad en Putumayo y Pasto, via Mocoa a San Francisco. | Foto: Juancho Torres / Anadolu Agency via Getty Images / Anadolu
“Uno de los retos es el tema de las vías terciarias para sacar nuestro cacao. Es muy complicado en ocasiones; estos días, por ejemplo, que ha estado lloviendo tanto, se vuelve casi imposible”, cuenta Heidy Oliveros, productora de cacao de San José del Fragua, Caquetá. A esto se suma la caída de los precios, que puede desincentivar a los productores a continuar invirtiendo en sus cultivos.
Es que desde su municipio salen adelante proyectos productivos, y algunos de sus productos se muestran en ferias y espacios comerciales como una manera de abrir nuevos mercados y mostrar el valor de su trabajo. Pero las dificultades, continúa Oliveros, terminan desestimulando a los productores a seguir invirtiendo en sus cultivos.
Para Gómez, directora del Fondo, la diferencia está en el acompañamiento. “No se tiene solamente en cuenta la producción, sino que es una visión de una cadena productiva por la cual se llega hasta la venta de los productos”, explica.
La estrategia contempla proyectos asociativos, centros de acopio, transformación y alianzas comerciales. “Cuando trabajamos desde la asociatividad, ellos saben que no están solos”, señala Gómez.
El Gobierno también ha planteado el tránsito hacia economías lícitas como un proceso que requiere intervenciones sostenibles. En 2026, el Ministerio de Justicia abrió una nueva convocatoria del Banco de Proyectos de la Política Nacional de Drogas, precisamente, para impulsar transformaciones territoriales en zonas afectadas por economías ilícitas.
La transformación del cacao

Ella es Heidy Oliveros, quien comenzó a capacitarse en procesos de transformación del cacao y hoy aprovecha partes de la mazorca que normalmente son consideradas residuos. “De un árbol de cacao todo sirve”, afirma. | Foto: Pato Chocolat

Ella es Heidy Oliveros, quien comenzó a capacitarse en procesos de transformación del cacao y hoy aprovecha partes de la mazorca que normalmente son consideradas residuos. “De un árbol de cacao todo sirve”, afirma. | Foto: Pato Chocolat
En la finca de Oliveros, además del cacao, su familia produce plátano, yuca, frutas, huevos y peces. La intención es que los ingresos del hogar no dependan de una sola actividad. “Queremos lograr una sustentabilidad, que todavía no podemos hablar de que somos sostenibles, pero es un trabajo que estamos adelantando”, dice.
Hoy con el mucílago y la placenta (del cacao) elaboran mermeladas y una bebida tipo vino; también producen gomas y utilizan la cascarilla para hacer galletas. Ahora esos son los productos de Pato Chocolat. “Lo que no logro recuperar con el chocolate, lo puedo lograr con estos otros subproductos que tengo aquí y puedo ser más accesible para la gente de mi territorio”, explica Oliveros.
No basta, entonces, con producir más si el productor continúa dependiendo de intermediarios, tiene dificultades para transportar la cosecha o no puede capturar una mayor parte del valor generado.
Las necesidades de las nuevas economías agrarias

Corinto, Colombia, plantaciones de Coca y Cannabis en el 2016 | Foto: Kaveh Kazemi / Getty Images / Kaveh Kazemi

Corinto, Colombia, plantaciones de Coca y Cannabis en el 2016 | Foto: Kaveh Kazemi / Getty Images / Kaveh Kazemi
El tema de la seguridad también es relevante. Oliveros, que vive en una vereda alejada del casco urbano, explica que “aunque no tenemos cultivos en nuestras fincas, sí nos volvemos posibles víctimas de esos daños colaterales”.
Para ella, otro problema es el relevo generacional: los productores son adultos mayores, los jóvenes han migrado y los precios de los insumos de producción desestimulan la inversión. Para ello en la comunidad hay respuestas que involucran a las nuevas generaciones.
En 2022, nació el colectivo juvenil de cacaoteros Rafael Olarte y puso en marcha Cacaoteritos, una escuela para niños de familias productoras. La primera fase reunió a 23 niños y niñas y fue autofinanciada. La escuela busca que conozcan el cacao, los sistemas agroforestales y la biodiversidad del territorio. La segunda fase ya está diseñada, pero todavía necesita financiación.
En paralelo, el proceso de transformación permitió que un grupo que comenzó con cuatro mujeres reuniera a unas 13 productoras capacitadas para participar en reuniones, ferias y procesos técnicos y comerciales. “Son productoras que antes ni siquiera iban a una reunión”, continúa ella.
Para Gómez, esa capacidad de organización es parte de lo que debe dejar un proyecto cuando termina su acompañamiento. Por eso, la segunda etapa de Colombia Sostenible busca que los productores alcancen autonomía en sus procesos comerciales y que, en algún momento, puedan “volar solos”.
La nueva fase contempla 250 proyectos asociativos de paisajes productivos sostenibles y de “primera milla”; 15.000 hectáreas en restauración, 10.000 bajo esquemas de pagos por servicios ambientales y 55.000 bajo acuerdos de cero deforestación.
Cuando termine el acompañamiento, el ideal es que exista una economía capaz de sostener a las familias, encontrar compradores, enfrentar los costos de transporte, incorporar a los jóvenes, proteger el territorio y competir por oportunidades.
Gómez, ingeniera caleña, plantea que esa discusión también debería cambiar la manera en que se mide la paz. “Si viéramos el proceso y el impacto que tienen estos procesos en territorio desde cuánto se invirtió, cuánto fue el retorno que se generó, cuál fue el riesgo que mitigó y si logró atraer más recursos a Colombia, pues veríamos que realmente la paz, medida en esos términos, ha sido una de las mayores inversiones que se ha hecho en el país en la última década”.
En contraste, Oliveros, de primera mano, lo resume así: “En ocasiones, ya estando dentro del territorio, son otras situaciones las que se viven”. Los años darán cuenta de que las nuevas economías lícitas logran comenzar, y permanecer.

Sara Alejandra Medellin
Periodista de Prisa Inspira. Encontró en el periodismo una forma de moverse entre mundos distintos y...




