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Omar Riveros, el colombiano ciego a quien su perro sacó de las torres gemelas

Omar Riveros, en medio del caos de los ataques terroristas de 11-S, logro bajar 70 pisos y huir del desastre guiado por su perro guía que usaba por ser ciego. Relato de hace 25 años

Omar Riveros, sobrevimiente del 11-S, gracias a su perro Tops

Hace 25 años, mientras buena parte del mundo, el 11 de septiembre de 2001, estaba horrorizada por los aviones de pasajeros usados como misiles kamikazes en un ataque terrorista contra Estados Unidos, por las escaleras de la torre norte el ingeniero colombiano Omar Eduardo Rivera bajaba 70 pisos junto a su perro Tops. Entrevista que encontramos en la Fonoteca de Caracol Radio.

La huida

La oficina de Omar Rivera estaba en el piso 71. Minutos antes de que el vuelo 11 de American Airlines fuera estrellado contra esa torre del World Trade Center, unos pocos pisos por encima de su cabeza, preparaba los documentos para una reunión. Sus compañeros de oficina alertaron que un avión se dirigía hacia ellos. Después, un golpe, una sacudida de la estructura, olor a humo y gasolina, y el caos se apoderaron del ambiente.

Dos días después del ataque, Caracol Radio habló con Omar Eduardo Rivera. Su testimonio y narración conmovieron a los oyentes y evidenciaron que la lucha por sobrevivir y el acompañamiento de su labrador de seis años, lazarillo canino, le permitió salvar la vida.

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Tops

El ingeniero Rivera relató en 2001 cómo fue huir a tientas, guiado por su perro y por compañeros de oficina, los 70 pisos que los separaban de la calle. Aunque liberó a Tops de su collar, este nunca lo abandonó ni se separó de él.

Recordó que, unos minutos después de comenzar el descenso lento y atropellado por su condición y por la cantidad de personas que intentaban evacuar la torre norte y por los socorristas que subían, otro fuerte golpe se escuchó y sintió, sin saber que era el segundo avión que, esta vez, estrellaron contra la torre sur.

Correr para vivir

Según sus cálculos, tardó 70 minutos en llegar al primer piso y salir por la puerta cinco de la torre. El nivel del agua llegaba a unos 20 centímetros; caían escombros, mientras el olor a gasolina y el humo sofocante se mezclaban con el llanto y los gritos de quienes huían del desastre.

Se alejaron varias decenas de metros. Una expresión de su compañera de trabajo le indicó que debían correr con todas sus fuerzas. Las torres se vinieron abajo y quedaron convertidas en un gigantesco montón de escombros.

Carlos Castro Arias

En Caracol Radio desde 1993. Jefe de Gestión...