280 familias construyeron su propia reserva de agua en Santander para enfrentar fenómeno de El Niño
La obra fue financiada con aportes de los mismos ciudadanos y permitirá garantizar agua para más de 1.500 personas durante los meses más críticos del verano.
Foto: suministrada
Ante la preocupación por el desabastecimiento de agua que ya afecta a once municipios de Santander, la comunidad de la vereda Clavellinas del municipio de Aratoca, decidió anticiparse a los efectos de la sequía y construir, con recursos propios, una reserva hídrica con capacidad para almacenar 11 millones de litros de agua.
La iniciativa fue liderada por 280 familias que hacen uso de un acueducto de la zona y que, durante los periodos secos, enfrentaban dificultades para garantizar el suministro de agua, especialmente para el consumo humano.
Leonardo Daza, representante legal de la Corporación Cosiamder, explicó a Caracol Radio que la comunidad comenzó hace cerca de dos años el proceso de concertación para buscar una solución al problema. Las familias adquirieron un terreno de 2.500 metros cuadrados ubicado en una zona alta, lo que permite llevar el agua por gravedad hacia los hogares.
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El proyecto tuvo un costo estimado de 180 millones de pesos. Sin embargo, ante la falta de recursos externos, las propias familias decidieron aportar 500 mil pesos cada una, con lo que lograron reunir cerca de 140 millones de pesos y poner en marcha la construcción.
La obra tardó aproximadamente tres meses, incluyendo las excavaciones, la infraestructura, el proceso de sellado y posteriormente el llenado de la reserva. Actualmente, el reservorio se encuentra aproximadamente en un 90% de su capacidad.
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La reserva fue diseñada teniendo en cuenta las necesidades de las 280 familias, que representan a más de 1.500 personas, y la posibilidad de enfrentar periodos secos de cinco o seis meses. Según explicó Daza, la capacidad de almacenamiento alcanza los 11 millones de litros de agua.
El recurso será conducido hasta una planta de tratamiento del acueducto, donde recibirá el proceso necesario antes de ser distribuido para consumo humano.
Antes de contar con esta infraestructura, durante los meses de sequía las familias tenían que recurrir a carrotanques y a otras fuentes de agua, lo que incrementaba los costos y dificultaba garantizar el suministro.
Pero la preocupación ahora está puesta en lo que pueda ocurrir durante los próximos meses. Daza advirtió que, en su concepto, los efectos más fuertes de la temporada seca podrían sentirse hacia finales de 2026 y comienzos de 2027, debido a la coincidencia del fenómeno de El Niño con el periodo tradicional de verano en la región.
La Corporación Cosiamder asegura que también ha acompañado a familias y propietarios de fincas que están construyendo pequeños reservorios y tanques para almacenar agua durante las lluvias y contar con ella durante los periodos secos.