Hallan los cuerpos de cuatro campesinos fusilados por la dictadura de Rojas Pinilla en Tolima
Los cuerpos fueron recuperados en la zona rural de Chaparral, donde la dictadura cometió una masacre en 1956.


Tolima
Hasta el corregimiento de Calarma, en el municipio de Chaparral, llegó el equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) para realizar la recuperación de los restos de cuatro personas muertas en medio de una masacre ocurrida el 25 de abril de 1956, durante el régimen de Gustavo Rojas Pinilla.
El equipo forense llegó hasta este predio rural, con el objetivo de recuperar los cuerpos de cuatro campesinos fusilados y sepultados de forma irregular hace 70 años, en un camino de herradura donde se instaló una cruz de metal que demarcaba el inicio del cementerio clandestino.
“La hipótesis inicial indicaba que los cuerpos podían encontrarse bajo el gran montículo señalado por la cruz. Pero después de dos días de excavaciones apareció algo distinto: logramos ver un suelo menos compacto al costado de una de las trincheras. Durante el abordaje apareció una mechera antigua junto con estructuras óseas”, expresó Angie Katherine Sánchez, antropóloga forense de la UBPD Tolima.
A partir de ese momento, el trabajo técnico se volvió más delicado. Los cuerpos no habían sido depositados en una fosa regular; estaban unos sobre otros, mezclados por el tiempo, la humedad, la fauna y la descomposición.
“Los huesos más pequeños prácticamente habían desaparecido; sin embargo, con rigurosidad y paciencia infinita logramos separar cuidadosamente e identificar que se trataba de cuatro cuerpos distintos que durante décadas permanecieron bajo la montaña”, señaló la antropóloga.
La investigación interdisciplinaria de la UBPD, bajo el Plan Regional de Búsqueda Cordillera Central, logró reconstruir las coordenadas gracias al testimonio de una persona buscadora que no desistió para encontrar a su progenitor y de un testigo que, para la época de los hechos, tenía solo 10 años, pero cuyos ojos de niño retuvieron el lugar en que se encontraban los cuerpos.
“Este hallazgo representa una de las intervenciones forenses en campo abierto más antiguas del país. Pero el dato histórico es menor frente a la dimensión humana del caso: quienes iniciaron la búsqueda siendo niños de nueve o diez años hoy superan los ochenta. Es el reflejo de una espera que ha consumido generaciones enteras”, expresó Cindy Nova, coordinadora territorial de la UBPD Tolima.
El 25 de abril de 1956, en Tolima, se cometieron tres masacres simultáneas en los corregimientos de Santo Domingo, La Siberia y Calarma. En esta última, las Fuerzas Militares de la época, tras órdenes de la autoridad local del momento —Dictadura Militar—, irrumpieron con furia en un territorio netamente agrícola. Según los relatos de los sobrevivientes, los uniformados capturaron a hombres, mujeres y niños de la comunidad.
Entre las víctimas de los hechos acaecidos en Calarma se encontraban cinco campesinos que no portaban más que sus herramientas de labranza: Darío Bernate (aproximadamente 50 años), Juan de la Cruz Pérez Quimbayo (34 años), Tiberio Pérez (40 años), Saturnino Reyes (60 años) y un niño de apenas 13 años.
La información recopilada por la UBPD indica que, tras su detención, las víctimas habrían sido conducidas a una base militar y luego a un campo abierto donde, tras ser asesinadas, ocultaron sus cuerpos. Pero la tragedia no terminó allí. Después de la masacre, los militares incineraron la vivienda de Juan de la Cruz Pérez Quimbayo.
En septiembre de 2025, la UBPD ya había logrado recuperar estructuras óseas de otras 14 personas asociadas a la masacre de La Siberia, cuyos cuerpos descansaban de manera anónima en el cementerio San Juan Bautista de Chaparral.




