El voto religioso fue decisivo en la elección de Abelardo De la Espriella, según analista político
El politólogo Nicolás Rojas Holguín aseguró que las comunidades de fe se movilizaron para convocar mayores sufragantes en la segunda vuelta presidencial.

Analista habla del voto religioso. / Foto: Suministrada

Tras la elección de Abelardo de la Espriella como presidente de la República, quien obtuvo más de 250.000 votos que Iván Cepeda, el analista político Nicolás Rojas Holguín se refirió a los sectores que inclinaron la balanza en favor de la derecha, entre ellos las comunidades de fe.
Para el estratega, la elección marcó un antes y un después en la participación política de los sectores religiosos, que pasaron de ser una fuerza social con amplia presencia territorial a convertirse en un actor con capacidad de incidir en el resultado de una elección presidencial.
“Durante años, la política colombiana cometió el mismo error: subestimar el poder electoral de la fe”, dijo.
Además, aseguró que entre el 80% y el 90% de los colombianos se identifican con alguna religión y que solo las iglesias evangélicas y protestantes agrupan entre seis y diez millones de personas.
Según el consultor, ese electorado siempre estuvo presente, pero ningún candidato había logrado interpretarlo políticamente de manera tan efectiva como Abelardo de la Espriella.
A su juicio, la insistencia del hoy presidente electo en mensajes sobre Dios, la familia, la libertad religiosa, la defensa de la vida y los valores cristianos respondió a una estrategia diseñada para conectar con millones de ciudadanos que consideraban que sus convicciones no tenían representación suficiente dentro del debate público.
Además, aseguró que la campaña logró trasladar la discusión electoral del terreno tradicional de la economía y la seguridad hacia un escenario donde los principios también se convirtieron en un factor decisivo para el electorado.
“Cuando una elección entra en el terreno de los valores, la movilización suele ser mucho más intensa porque las personas difícilmente renuncian a aquello que consideran fundamental para su forma de entender la vida”, mencionó.
De igual manera, Rojas destacó el trabajo realizado por iglesias, congregaciones y líderes religiosos en diferentes regiones del país, quienes desarrollaron procesos de organización y pedagogía ciudadana que, según afirma, permitieron convertir una afinidad cultural en participación política.
“Miles de líderes religiosos, congregaciones y comunidades desarrollaron un trabajo silencioso de pedagogía, organización y participación ciudadana que permitió transformar una afinidad cultural en una expresión política concreta. Mientras buena parte del país observaba los movimientos de los partidos tradicionales, se consolidaba una red de movilización con presencia territorial, capacidad de convocatoria y un mensaje claramente definido”, aseguró.
Dentro de ese proceso resaltó el papel de la denominada Gerencia Nacional de la Fe, liderada por el pastor y concejal de Bogotá, Marco Acosta, a quien atribuye un rol importante en la articulación de iglesias y comunidades alrededor de temas como la defensa de la vida, el fortalecimiento de la familia y la libertad religiosa.
“Desempeñó un importante papel en la articulación de iglesias, líderes religiosos y comunidades alrededor de temas que millones de colombianos consideran fundamentales, como la defensa de la vida, el fortalecimiento de la familia, la libertad religiosa y la promoción de valores esenciales para la convivencia social”, dijo.
Para Rojas, el impacto de esa estrategia va más allá del resultado electoral. En su concepto, la principal conclusión es que las comunidades de fe demostraron que pueden convertirse en actores políticos con incidencia nacional cuando logran organizarse alrededor de objetivos comunes.
Además, aseguró que el debate ahora no gira únicamente alrededor de quiénes integrarán el nuevo Gobierno, sino sobre el papel que tendrán millones de ciudadanos que se movilizaron motivados por esos principios durante la campaña.
“La fe dejó de expresarse únicamente desde los templos para proyectarse con fuerza en el escenario público. Ignorar esa realidad sería un error para quienes aspiren a gobernar el país o sus regiones en los próximos años”, concluyó.




