Educación

Así están aprendiendo los jóvenes en Colombia, según Santillana y la CIEC

Una jornada de análisis, datos y propuestas reunió en Bogotá a directivos de colegios, investigadores y líderes de la educación para debatir las realidades que hoy desafían a las instituciones del país.

De acuerdo con la investigación, los jóvenes de las generaciones Alfa y Zeta son más autónomos que los millennials, pero viven con más presión emocional. | Foto: Sara Medellin

Por: Juan Camilo Paiba Castellanos

El encuentro “Acercamientos a las familias y jóvenes de la Escuela Católica de Colombia”, organizado por Editorial Santillana Colombia y la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC), fue el escenario para presentar los resultados de dos investigaciones sin precedentes en Latinoamérica: Reflejos de una Generación; una encuesta a más de 28.000 estudiantes de primaria y básica media, y Radiografía a la Familia Colombiana; un estudio a cerca de 1.200 familias.

La apertura de la cita, celebrada en Bogotá, estuvo a cargo de Alejandro Solari, director general del Grupo Santillana Colombia. “Conocernos, conocer bien qué piensan los jóvenes a través de estudios formales, ayuda mucho a tomar determinaciones futuras”, señaló, al tiempo que resaltó la importancia de sustentar las decisiones pedagógicas e institucionales en evidencia rigurosa.

Una generación cansada y conectada

Para Oscar Pérez Sayago, director de la CIEC, la base de una buena educación esta en escuchar a los jóvenes para entenderlos mejor y así crear modelos de formación que los acerquen a la escuela y no que los alejen. | Foto: Sara Medellin

El primer gran bloque lo presentó Francisco Ortiz, director de investigación de Santillana y sociólogo a cargo del análisis. Con datos de escuelas y colegios de 19 países de Latinoamérica, Ortiz compartió un retrato de las generaciones Alfa y Z en el país a través de los resultados de la encuesta Reflejos de una Generación.

“Nos hemos encontrado con generaciones que manifiestan de manera espontánea que se sienten cansadas”, explicó. “¿Niños de 12, 13, 14 años cansados? No es un cansancio físico, es un cansancio emocional”, afirmó.

El investigador identificó lo que denominó “resiliencia emocional fragmentada”: jóvenes que, al mismo tiempo, se declaran tranquilos y felices, pero también estresados y frustrados. En el caso de las mujeres de la generación Z, el dato es más alarmante: sus principales emociones reportadas durante el último mes fueron, en ese orden, cansancio, estrés y frustración.

Sin embargo, la mayoría de los estudiantes sigue viendo el futuro con optimismo. Pero Ortiz hizo una advertencia clave: “el optimismo lo ven proyectado en el futuro. Su realidad actual es mucho más dura y mucho más difícil”.

Por eso, recomendó a la sociedad trabajar en pro de construir entornos más seguros para los niños, con el fin de que ese potencial esperanzador que perciben se materialice en proyectos de vida estables.

Colombia lidera el uso de inteligencia artificial en educación

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio fue el uso de la inteligencia artificial (IA) entre los estudiantes colombianos. Mientras que en el resto de Latinoamérica uno de cada cuatro jóvenes la utiliza con frecuencia para estudiar, en Colombia la cifra llega a cuatro de cada diez. “El nivel de madurez de uso de inteligencia artificial está siendo mayor que en el resto de los países de Latinoamérica”, subrayó Ortiz.

Los niños, además, muestran una conciencia crítica frente a esta herramienta. La principal preocupación que reportan sobre la IA no es técnica sino humanista; temen perder su capacidad de pensamiento crítico. “6 de cada 10 confían, pero verifican. Tienen filtros de validación”, destacó el investigador.

En ese sentido, subrayó la importancia de que los padres y las instituciones educativas enfoquen sus esfuerzos en consolidar estrategias de uso de herramientas digitales, no con el fin de restringirlas, sino para generar una conciencia responsable sobre la mejor manera de aprovecharlas.

El libro que propone desarmar la violencia cotidiana

Educar para una paz desarmada y desarmante; una guía para todos los maestros de América Latina. | Foto: Sara Medellin

En el corazón del encuentro, Óscar Pérez Sayago, director de la CIEC, presentó el libro Educar para una paz desarmada y desarmante, del filósofo colombiano Diego Antonio Pineda. La obra, lanzada en enero pasado en el Congreso de la Conferencia, plantea que la paz no es una teoría abstracta ni una cátedra aislada, sino una práctica que comienza en el lenguaje cotidiano.

“La paz desarmada es todo aquello que yo hago para evitar continuar la violencia, y desarmante es el cambio que yo quiero hacer en el otro”, explicó Pérez Sayago. Con ejemplos cercanos (desde un vecino que no saluda hasta un padre que llega furioso al colegio) el director propuso repensar los conflictos en el aula y la comunidad desde la no violencia activa.

Al respecto, el encuentro sirvió también para presentar un decálogo para el docente “desarmado y desarmante”, cuyos principios incluyen: escuchar antes de responder, dialogar antes de imponer, comprender antes de condenar y cooperar antes que competir. “Un educador lo que hace es construir puentes más que levantar muros”, aclaró Pérez.

Las familias colombianas: sobrecargadas y desconectadas

De acuerdo con la investigación, el 60% de los padres percibe como muy adecuada el uso de la IA en la educación de sus hijos. | Foto: Sara Medellin

La segunda parte del análisis de Ortiz, y tercer bloque del evento, se centró en las familias colombianas. El panorama que describieron los resultados de la encuesta Radiografía a la Familia Colombiana, es complejo: el 77% de los padres y madres encuestados consideran que no pasan suficiente tiempo con sus hijos, y 7 de cada 10 reportan niveles de estrés altos o muy altos, derivados principalmente de presiones laborales y económicas.

A esto se suma una paradoja preocupante, dijo el sociólogo: sólo el 57% de los padres dice saber lo que realmente les pasa a sus hijos, y apenas el 20% tiene conversaciones con ellos sobre su sexualidad o desarrollo personal.

“Las familias que están más implicadas y consideran que dedican más tiempo al estudio con sus hijos suelen ser también las más críticas e insatisfechas con el colegio”, advirtió el investigador.

Según apuntó, si bien el problema sigue siendo el mismo de varias generaciones atrás; la cercanía de los padres con sus hijos, alertó que la tecnología puede profundizar esa brecha si no se toman medidas de ajuste, como rutinas de encuentro diarias o actividades de integración reales y no tanto de entretenimiento.

Ahora bien, en todo este proceso de cambio, Ortiz instó a las comunidades docentes a trabajar más por hacer de la experiencia educativa de los niños y sus tutores algo más edificante, más allá de la labor académica.

El momento más crítico: la secundaria

Uno de los datos más contundentes del estudio fue la correlación entre el ingreso a la secundaria y el deterioro del vínculo entre familias, estudiantes e institución. “Las familias empiezan a abandonar la institución en el momento en que sus hijos necesitan estar más presentes. Y es justamente cuando estos jóvenes tienen mayores niveles de estrés”, señaló Ortiz.

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Para entender mejor eso, el estudio identificó cuatro perfiles de familia en Colombia: las cohesionadas y resilientes (29%), las sobrecargadas (27%), las desconectadas (22%) y las adaptativas digitales (22%), estas últimas, familias jóvenes que ven con buenos ojos la tecnología, pero están en un punto de inflexión frente al estrés.

Aunque aclaró que pueden existir híbridos, tener estas delimitaciones les permitirán a los colegios tomar medidas estratégicas que optimicen el desempeño de sus estudiantes a la par que mejoran su relación con las instituciones y sus familiares.

Un llamado a la escuela como ancla

“Debemos entender la tecnología como una herramienta que ayuda a la educación y no como su sustituto”. Rodrigo de la Ossa, director general de Santillana Colombia. | Foto: Sara Medellin

El encuentro cerró con un mensaje para los directivos de los planteles educativos: la escuela tiene hoy un rol que va más allá de lo académico. “Las familias están levantando la mano y piden ayuda a la escuela”, expresó Francisco Ortiz.

Finalmente, las palabras de cierre de “Acercamientos a las familias y jóvenes de la Escuela Católica de Colombia” estuvieron a cargo de Rodrigo de la Ossa, director general de Santillana Colombia, quien llamó a la sociedad a adaptarse a la tecnología, poniéndola al servicio de la educación y no viéndola como una amenaza que sustituirá a los maestros.

“Si conseguimos que estas familias se impliquen más en la educación, vamos a tener menos niveles de estrés, mayor comunicación y satisfacción con la institución, Si queremos mejorar la sociedad, primero hay que mejorar a las personas. Y para eso, la escuela sigue siendo un acto de esperanza “, concluyó.

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