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De Pénjamo a San Miguel de Allende: Qué hacer en Guanajuato, el destino mexicano que debe conocer

El Estado cuenta con 6 pueblos mágicos, es reconocido por su historia, sus paisajes, su cultura y romance. Conozca por qué visitar este destino.

San Miguel de Allende. Fotos tomadas de Getty Images

Fascinantes, coloridas, vibrantes, románticas, llenas de cultura, sorpresas y autenticidad, así son las calles de Guanajuato. Describir a este estado de México, ubicado en el centro norte del país, no es una tarea sencilla: sus atributos, lo convierten en un destino imperdible; si es que está buscando dónde pasar sus próximas vacaciones, hacer negocios, turismo o, sencillamente donde disfrutar de un momento agradable, solo o en pareja.

Guanajuato, ubicada a solo tres horas en carro de la ciudad de México, cuenta con dos ciudades Patrimonio de la Humanidad: Guanajuato Capital, una ciudad histórica de calles coloniales, túneles subterráneos y una influencia minera decisiva en la historia de México y San Miguel de Allende, reconocida por su arquitectura barroca, su ambiente artístico y su emblemática Parroquia de San Miguel Arcángel.

Guanajuato fue destacada en 1988 por la Unesco, entre otras cosas, por “la forma en la que se conserva la ciudad histórica”, que, “cuenta con un patrimonio inmaterial, en su singular mezcla de costumbres y tradiciones, fruto de la migración de personas de otras regiones”.

Según cifras de la subsecretaría de promoción turística del Estado (SECTURI) Colombia es el tercer mercado internacional más importante para Guanajuato -después de Estados Unidos y España- y es visitado por alrededor de 200 mil colombianos al año.

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Recorrimos Pénjamo, Guanajuato capital, Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, gracias a la Secretaría de Turismo e Identidad de Guanajuato. Destinos inolvidables, llenos de experiencias culturales, buena gastronomía, música y bebidas. Así fue el recorrido.

Pénjamo: historia, tradición y buen tequila

Nuestra travesía comenzó en Pénjamo, cuna de Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador del movimiento de independencia. Este es un destino que transmite desde el primer momento la tradición y el orgullo de México por sus costumbres de antaño, pero que combina perfectamente con la modernidad. Es perfecto para acercarse a las costumbres de un pueblo muy cercano a los colombianos, lleno de personas amables y hospitalarias.

Visitamos el ‘Alma de la Cocina’, un restaurante ubicado en Corralejo de Hidalgo, muy cerca de la famosa ruta del tequila. Más que un lugar para comer, se convierte en una verdadera experiencia gastronómica, en donde cada plato del menú se cocina a fuego lento. Las cocineras usan productos elaborados de forma artesanal y cocinan con devoción para los comensales.

El emprendimiento, liderado 100% por mujeres, nació con la idea de rescatar la comida tradicional mexicana, esa que solo se preparaba en casas y comunidades rurales, pero creció de tal forma, que ahora reciben comensales de todo el mundo.

“Hemos participado en eventos de cocina a nivel estado y hemos salido a varios lugares de la República llevando nuestro menú. Nos hemos capacitado y somos cocineras certificadas. De ser costureras pasamos a ser cocineras y llevamos nuestros oficios con mucho orgullo. Tenemos comensales de todo el mundo, pero sobre todo asiáticos, que vienen a probar nuestra cocina”, cuenta Alma Carolina Nuñez Pacheco, líder de cocina.

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Seguimos el recorrido, conociendo de primera mano, cómo se produce el tequila. Llegamos a la Tequilera Hacienda Rancho el Coyote, donde observamos el proceso, desde la jima del agave, hasta el embotellado.

“Para que el agave llegue a su maduración, se requieren mínimo de 4 años. Ya cuando la planta está en su punto óptimo de madurez, se jima, que es un proceso que consiste en separar la planta de la tierra, cortarle las pencas, para luego llevarlo a la tequilera”, cuenta Luis Fernando Hernández Morales, encargado del rancho.

Posteriormente, explica, la planta es llevada a hornos de vapor en la tequilera. Allí pasa de 36 a 48 horas en con vapor caliente, para que se coza, luego, saliendo de los hornos, se pasa a un tren de molino en donde se hacen pedazos.

“Se llama una desgarradora (la máquina), que va picando la planta y hay unos rodillos que la van exprimiendo, se le saca todo el jugo y es el que pasa a las tinas para fermentar, se le agrega una levadura para su fermentación y luego llega la destilación, dependiendo el grado de alcohol que se quieran dar”, asegura.

Al tequila, de hecho, se le conoce como “la bebida de los dioses” porque solamente hay una planta con la que se puede hacer: el agave, que se puede cosechar únicamente en México.

Tequilera en Pénjamo

La siguiente parada, que tampoco usted se puede perder, fue en la Hacienda el Corralejo. Un lugar donde se puede contemplar la grandeza de la bebida y en donde la tradición, como negocio familiar, impulsa también la historia y la cultura. Se puede hacer un recorrido por la destilería.

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Además, puede participar en degustaciones de distintas variedades de tequila como blanco, reposado y añejo. También puede visitar el llamado “Palacio del Tiempo”, ver las cavas de añejamiento y recorrer sus patios y jardines, ideales para fotos, terminando con una cata, en la que incluso se puede graduar como catador de tequila. Se encuentran visitas guiadas sin costo, de lunes a domingo.

“El ambiente es delicioso tanto a la vista como al olfato, porque se observan las barricas que maduran el tequila en las hermosas cavas y se respira un aroma verdaderamente sugestivo que evoca a la miel de los agaves cocidos, es desde este momento que el recorrido cautiva todos los sentidos”, dicen en la Hacienda.

Hacienda el Corralejo

Y es que a través de un recorrido por hornos, alambiques, moliendas, bodegas y un museo, se puede observar cómo es el proceso de fermentación y destilación, terminando con una cata.

Para continuar con el recorrido, si le gusta la historia y la arqueología, no se puede perder la visita a la zona arqueológica de Plazuelas, uno de los tesoros culturales más importantes del estado.

Se trata de un lugar especial porque combina historia prehispánica, naturaleza y paisajes tranquilos, que albergan los vestigios de una antigua ciudad prehispánica, considerada una de las más complejas de la región por su planeación e integración con el entorno natural. Puede hacer un recorrido al aire libre, que le da a quien hace la visita, la oportunidad de reflexionar sobre la importancia de la conservación y el patrimonio.

Guanajuato capital: entre colores, música y gastronomía

Nuestro recorrido siguió en Guanajuato capital, un destino que cualquier viajero en el mundo debería visitar al menos una vez en su vida, para maravillarse con la mezcla de historia, cultura e infinidad de colores en sus calles.

Reconocida como Patrimonio de la Humanidad, el destino destaca por su arquitectura, única en el mundo. Los callejones son uno de sus rasgos más famosos. Las calles no solo son estrechas y empinadas, sino que son el testimonio vivo de su historia: la ciudad está construída entre montañas y antiguos túneles mineros, por los que hay escalinatas entre las casas de colores y muchos caminos son peatonales.

Su callejón más famoso es conocido como ‘El callejón del beso’, en donde según la leyenda, dos jóvenes románticos, Carmen y Carlos, se enamoraron a pesar de la oposición de sus familias y se reunían para hacer realidad su amor a través de dos balcones casi unidos, con apenas 68 centímetros de distancia, en donde se besaban a escondidas de sus familias.

Guanajuato capital, el 'Callejón del Beso'

A pesar de que la historia de los enamorados no tiene un final feliz -se cuenta que el padre de Carmen la asesinó por celos y, devastado, Don Carlos se suicidó- el lugar hoy es visitado por cientos de enamorados que sellan su amor con un beso, ya sea en el tercer escalón de la calle (que dicen que trae buena suerte) o en los mismos balcones que retratan la leyenda.

Caminar por Guanajuato es como si se entrara a un laberinto, las calles son empedradas, suben y bajan las montañas, mientras que las casas parecen colocarse unas sobre las otras, pintadas de tonos amarillos, azules, rosas, verdes, crean una armonía inesperada, en donde se encuentran balcones llenos de flores, puertas antiguas de madera, faroles colgantes o escalinatas que invitan a perderse y disfrutar de la ciudad con tiempo, comiendo dulces y tomándose una buen ‘chela’.

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Cuando se asoma la noche, una experiencia única: se empiezan oír a lo lejos las famosas ‘callejoneadas’. Se trata de unos recorridos nocturnos, guiados por estudiantinas (grupos musicales tradicionales) que se reúnen en las plazas, vestidos de con ropa de españoles, quienes caminan junto a visitantes mientras cantan, alegrando el paso de turistas y propios, en donde es imposible no sentirse cercano y simplemente relajarse y disfrutar de ese momento.

A medida que se avanza, al turista le entregan una pequeña jarra con bebida tradicional, todos cantan juntos y el sonido de las guitarras y panderetas se va expandiendo por los callejones.

Desde la panorámica de El Pípila, la ciudad se revela como un mosaico entre montañas, y luego la experiencia continúa al recorrer sus calles en cuatrimoto, atravesando túneles y caminos que conducen a rincones llenos de historia.

Guanajuato, Mexico - Mirador de Pipila. Iagen: Getty Images. / Sam Antonio Photography

Caminar hasta la Plaza de San Roque permite descubrir uno de los espacios más tradicionales, mientras que el imponente Teatro Juárez sorprende con su arquitectura majestuosa y su ambiente cultural que define la esencia de la ciudad.

El recorrido también invita a entrar al Museo Palacio de los Poderes para conocer parte de la historia política del estado, visitar el Museo Casa Diego Rivera y acercarse a los orígenes del reconocido artista, y terminar en la Plaza de San Fernando, donde cafés, música y movimiento local crean el ambiente perfecto para cerrar el día y entender por qué Guanajuato capital se vive mejor caminando sin prisa.

Dolores Hidalgo, música y tradición

Dolores es la cuna de la independencia de México, en sus calles se respira la música ranchera y es el pueblo natal de José Alfredo Jímenez. Precisamente, si es amante de la música ranchera, allí puede disfrutar de la casa museo de este artista. Un recinto cultural dedicado a resguardar y compartir la obra del compositor, en donde a través de imágenes, objetos y repertorio musical, se puede apreciar la vida del cantante, que sigue marcando a generaciones tanto en México, como fuera de él.

La que fuera la casa natal de Jiménez se ubica a una cuadra de la plaza municipal de Dolores Hidalgo, en el área del centro histórico. En esta también se estableció la primera botica del pueblo, por el químico-farmacéutico don Agustín Jiménez Tristán, padre de José Alfredo.

El acervo se integra por más de 155 piezas. Su origen es la colección de objetos, fotografías y memorabilia de la Familia Jiménez Gálvez, que se sumó el comodato de objetos y documentos del Museo de la Independencia de Dolores Hidalgo.

Entre las piezas destacadas se encuentran el “Mural de José Alfredo Jiménez”, creado especialmente para el museo, por el artista Octavio Ocampo, así como el sombrero verde bordado en hilo de oro, que el compositor utilizó en su última presentación televisiva, en el programa ‘Siempre en Domingo’.

Dolores Hidalgo, cuna de José Alfredo Jímenez.

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En Dolores Hidalgo también encontrará las cantinas del centro histórico, que operan bajo un modelo de hospitalidad que se mantiene casi intacto desde mediados del siglo pasado. Estos establecimientos, como la icónica “Cantina la Hiedra”, se rigen por la cultura de la botana y el misticismo de José Alfredo Jiménez. No importa el día de la semana que vaya, tomarse un buen tequila con música ranchera, se siente como si estuviera en una película.

Más adelante, en la plaza principal, no se puede perder la experiencia de probar las ‘nieves de garrafa’, en donde a diferencia de otras regiones donde los raspados o helados se limitan sabores frutales, los maestros neveros de esta zona, han escalado su oferta hacia sabores exóticos, en donde integran ingredientes de canasta básica y cocina tradicional.

Podrá encontrar nieves de Garambullo, borrachita (fruta regional), camarón, pulpo, tequila, ceviche, aguacate y hasta chicharrón y, aunque no suene tan agradable, es una experiencia deliciosa e ícono gastronómico del lugar.

San Miguel de Allende, arte, cartonería y magia

El viaje continúa en el mágico y romántico San Miguel de Allende, un lugar en donde definitivamente, el arte, la cultura y la gastronomía son los protagonistas. Puede iniciar el recorrido en la Fábrica La Aurora, un centro de Arte y Diseño, en donde se albergan lienzos, esculturas y productos arsenales de artistas locales e internacionales.

Antes era una fábrica textil, pero ahora, el lugar destaca por ser su arte contemporaneo, tiendas de muebles de diseño y decoración, así como de antigüedades, joyerías, mantelería y restauran­tes, además, de lo que quizás sea el atractivo prin­cipal del lugar: los estudios-galería.

Un paseo por La Aurora conlleva a múlti­ples escenarios. “Desde el sencillo deleite de dedicar una tarde a recorrer sus andado­res y estudios abiertos, por entre pinturas, antigüedades, libros y esculturas, hasta la posibilidad de encontrarte frente a frente con algún artista en pleno intercambio de ideas y opiniones al momento en que se degusta algún platillo en las cafeterías del lugar, o mientras se arrojan a golpe de tra­zos a la conquista de sus lienzos”, dice la fábrica.

Para continuar el recorrido, recorrer las coloridas calles de San Miguel, que parecen sacadas también de una pintura, es ideal. También reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tiene una arquitectura que destaca por su conservación y estética.

Una actividad que lo acerca a las costumbres locales, es el taller de cartonería, en donde podrá pintar las tradicionales mojigangas (una pequeña versión de ellas para llevar). Se trata de unos títeres o marionetas gigantes, que pueden alcanzar hasta los 6 metros de altura, que se encuentran en las plazas principales, en celebraciones y festivales, que resaltan la identidad y simbolizan alegría, tradición y parodias. Se les puede ver bailando, a menudo acompañadas por mariachis.

San Miguel Allende

Las calles de San Miguel son empedradas y las viviendas que las rodean están llenas de colores, que se armonizan con ventanales de flores con marcos ideales para fotos y donde no se ven semáforos, ni cableado que estropee la estética.

Un clima templado constante y un valle fértil, también hacen de San Miguel un lugar ideal para la producción de vino. De hecho, el lugar se ha convertido en uno de los destinos vinícolas más interesantes de México, con 14 viñedos activos, que combinan vino, arquitectura, gastronomía y experiencias sensoriales.

El destino se ha consolidado por una ventaja competitiva: la altitud. Los viñedos allí se encuentran a más de 1,800 metros sobre el nivel del mar, lo que imprime a la uva características minerales y de acidez distintas a las de las zonas costeras. Probar el vino acompañado de un chocolate, es una experiencia gastronómica deliciosa.

¿Por qué ir a Guanajuato?

Visitar Guanajuato es apostarle a una experiencia mucho más auténtica de la cultura de México, es acercarse a la tradición, vivir la historia, apreciar de cerca la arquitectura colonial, ver artistas en cada en cada rincón, miradores, túneles subterráneos y una vibra romántica que no depende de playas ni resorts. Guanajuato es un destino que conecta más con la historia, el arte y la atmósfera de los mexicanos, es ideal si se busca algo con más personalidad, que conecta con la esencia de México.

Guanajuato propone una experiencia distinta para el viajero: una conexión real con el país a través de sus pueblos y su historia. Allí cada parada tiene un sentido, cada calle cuenta algo y cada momento se siente más cercano, convirtiéndolo en un destino que no solo se visita, sino que se entiende, se convierte en inolvidable y que seguro querrá visitar más de una vez.

  • Estado de Guanajuato, en México. Recorrido por Pénjamo, Guanajuato capital, Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende.

Karen Ortiz

Periodista, con cinco años de experiencia cubriendo...