Ciencia y medio ambiente

¿Es inviable económicamente luchar contra el cambio climático? esto dice un estudio

Un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya analiza las posibilidades fiscales para que los gobiernos del mundo hagan las inversiones necesarias para la transición energética.

A la izquierda, imagen de referencia de una ciudad. A la derecha, un campo eólico donde se reúnen energías limpias. Abajo a la derecha: Imagen ilustrativa de dinero (Crédito: Getty Images)

El cambio climático es considerado una emergencia mundial que amenaza el futuro de la vida en la Tierra, según informan la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Greenpeace y otras instituciones internacionales. Aunque hay convenciones entre los gobiernos del mundo para discutir esta problemática y encontrar alternativas para hallar formas de convivencia sostenible, la humanidad está aún lejos de hallar un equilibrio en su huella de carbono.

Entre las principales dificultades para conseguir un desarrollo integral de estas políticas climáticas, se encuentran los apartados financieros y energéticos, ya que la economía mundial es altamente dependiente de recursos como el petróleo, carbón y gas, los cuales generan emisiones tóxicas y generan parte de los problemas.

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El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) señala en uno de sus informes que debe reformarse el sistema energético para conseguir producir energía limpia de manera duradera, lo que conlleva una inversión económica que podría parecer demasiado grande como para implementarse en el corto tiempo, pero ¿Eso es realmente cierto? Esto es lo que dice una investigación económica al respecto.

Los costos del cambio climático

Primeramente, un estudio de la Revista Nature Communications en 2023 señala que los fenómenos meteorológicos extremos, potenciados por el calentamiento global, le cuestan al mundo 143.000 millones de dólares cada año. La ONU atribuye esto al impacto humanitario e infraestructural causado por sequias, tormentas, incendios forestales y plagas de langostas, las cuales se intensificarán a medida que aumente la temperatura en el mundo.

Teniendo esto en cuenta, varios investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) analizaron si las cargas fiscales de cada país impiden la posibilidad de una apuesta grande por la transición energética a combustibles limpios que mitiguen estos fenómenos.

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La pregunta central de la investigación es si invertir en adaptación y creación de energías limpias aumenta el riesgo de crisis fiscal o si los dos objetivos pueden avanzar a la vez, y entre los hallazgos se determinó que solo bajo ciertas condiciones se puede dar un panorama viable en que no se desestabilicen las cuentas públicas.

La calidad institucional es un factor decisivo tanto para la estabilidad fiscal como para la preparación frente al cambio climático”, explica Jorge Mario Uribe, líder de esta investigación que fue publicada en el European Journal of Political Economy.

Así, se explica que, aunque estas inversiones ante el cambio climático son costosas, permiten resolver problemas comunitarios que ahorran cifras importantes del erario público, como mejorar la calidad del transporte y del comercio, reforzar las infraestructuras de comunicación y de salud o disponer de herramientas para prevenir y actuar con rapidez frente a eventos meteorológicos extremos (como inundaciones), lo que permite fijar las prioridades fiscales en la transición energética.

Los problemas de financiación internacional

Imagen de referencia de Fondo Monetario Internacional. Foto: Getty Images. / Javier Ghersi

Según analizan estos investigadores, uno de los temas más importantes a la hora de determinar la carga fiscal para enfrentar el cambio climático son los intereses. Esto es debido a que si las Instituciones Financieras Internacionales (como por ejemplo, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo) sientan tasas de retorno muy altas, los gobiernos del mundo verán improductivas estas iniciativas y tendrán más tendencia a mantenerse con las energías actuales.

“Con los niveles actuales de deuda, los intereses se empiezan a hacer inasumibles para muchos países. Los gastos derivados de la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático harán que el panorama empeore. Si el mundo no quiere presenciar una coordinación caótica en los impagos, la estructuración de pagos y los intereses de esa deuda deben empezar a contemplar esta realidad”, añade el investigador de la UOC.

Como concluye esta tesis, el mensaje es claro: Será viable la transición energética financieramente siempre y cuando los países puedan determinar proyectos que mejoren la calidad de vida y prevengan desastres climáticos, a la vez que se necesita una cooperación internacional para que los gobiernos vean atractiva la inversión en infraestructura para combustibles limpios.

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