Fundación Raulito Ley: El lugar donde nace otra historia
Raúl Mosquera, desde la Fundación Raulito Ley, apoya a miles de jóvenes desde el arte y la música, combatiendo así la violencia que permea la ciudad.

Fundación Raulito Ley: El lugar donde nace otra historia Foto: Fundación Raulito Ley

Medellín
Hace más de 15 años, Raúl Mosquera, decidió salir del Chocó y emprender una aventura en donde Medellín fuera su hogar.
En una esquina cualquiera, donde las montañas miran de frente los barrios y donde la historia ha sido marcada por la violencia, Raúl quiso hacer algo distinto: “Yo me siento feliz, cuando me subo a una tarima y los niños y las personas son felices con lo que hago, para mí es una alegría inmensa”, expuso Raúl Mosquera, Fundador de la Fundación Raulito Ley, “Sueños Urbanos”.
Convirtió el rap y la música en un estilo de vida, porque él sabe que la violencia seduce rápido. Que las esquinas ofrecen dinero fácil. Que las armas prometen poder. Y que muchos jóvenes crecen creyendo que no hay otro camino. Pero él insiste. Insiste con disciplina y también con abrazos. Insiste cuando un joven recae. Insiste cuando otro duda. Insiste incluso cuando los recursos no alcanzan.
Hoy desde la Fundación Raulito Ley, las puertas y las oportunidades permanecen abiertas. Los niños, niñas y adolescentes que yacen en contextos de alta vulnerabilidad social, han encontrado un hogar.
“Trabajamos para que niños, niñas, adolescentes y jóvenes, no sean presa de las pandillas, que no hagan parte de estos grupos al margen de la ley, y es una obra en la que mandamos un mensaje de motivación a las nuevas generaciones. Comprender que se pueden superar las adversidades”, señaló Raúl.
En una ciudad que ha aprendido a transformarse, este hombre decidió ser parte de esa transformación desde abajo, desde el barrio, desde lo cotidiano.
Más información
Y así, sin reflectores, sin cámaras, Raúl ha dedicado su vida a demostrar que la esperanza también se construye. Que la prevención es silenciosa, pero poderosa. Y que en Medellín, donde alguna vez la violencia dictó las reglas, hoy también hay quienes escriben nuevas historias.




