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Militares rompen el pacto de silencio: El Ejército sí facilitó la Masacre de Barrancabermeja

La Unidad Investigativa de Caracol Radio revela las confesiones inéditas e informes de la JEP que exponen la responsabilidad directa del Ejército Nacional en la masacre que dejó 7 muertos y por lo menos 25 desaparecidos

MILITARES ROMPEN EL PACTO DE SILENCIO: EL EJÉRCITO SÍ FACILITÓ LA MASACRE DE BARRANCABERMEJA

UNIDAD INVESTIGATIVA - CARACOL RADIO

El 16 de mayo de 1998 un grupo de paramilitares pertenecientes a las Autodefensas de Santander y el Sur del Cesar (AUSAC) comandados por alias “Camilo Morantes” irrumpieron en la comuna 7 de Barrancabermeja (Santander) en medio de un bazar que organizaba la comunidad para recoger fondos para su grupo de danza.

Este sanguinario escuadrón asesinó a siete personas y secuestró a otras 25 (15 siguen desaparecidas), en una de las masacres más recordadas dentro del conflicto armado colombiano reciente: la ‘Masacre de Barranca’. A pesar de los serios indicios de una facilitación de la cúpula de la Fuerza Pública en esa zona para el ingreso de los paramilitares, los mandos policiales y militares nunca fueron procesados, algo que todo parece… va a cambiar.

La Unidad Investigativa de Caracol Radio revela, con nombres propios y cargos, la presunta participación directa de la plana mayor del Batallón Nueva Granada de Barrancabermeja para facilitar la incursión de los paramilitares con el fin de cometer este baño de sangre contra la población civil de ‘Barranca’ y su huida impune.

Estas son sus identidades:

La plana mayor del Batallón Nueva Granada, señalada como la presunta responsable de la masacre de Barrancabermeja, en 1998.

- Coronel Óscar Diego Sánchez Vélez, excomandante del Batallón Nueva Granada

- Mayor Juan Carlos Barrera Jurado, ex segundo comandante del Batallón Nueva Granada

- Mayor Carlos Eduardo Ávila Avendaño, exjefe de operaciones del batallón nueva granada

Este equipo investigativo tiene en su poder las declaraciones de tres comparecientes ante la JEP quienes durante 27 años guardaron absoluto silencio y ahora, aceptaron que callaron para proteger a sus superiores.

Con conocimiento propio y confesando su participación, desconocida para el país, admitieron haber facilitado la incursión de los paramilitares en esa noche del 16 de mayo de 1998, y que no hicieron absolutamente nada para detenerlos cuando llegaron las denuncias de la población sobre la matanza que estaba ocurriendo.

El exjefe de inteligencia del batallón que decidió romper el silencio

Sin duda una de las declaraciones más importantes y graves contra la señalada plana mayor de ese batallón es la del mayor Oswaldo Prada Escobar, para ese momento alto mando de la unidad militar, quien se apartó de sus compañeros para admitir el conocimiento que tenían sobre la incursión de los paramilitares, para llevarse inicialmente a dos personas señaladas de ser presuntos guerrilleros. No lo eran y a muchos los mataron ya secuestrados en medio de una borrachera de alias ‘Camilo Morantes’.

En su confesión, con voz entrecortada, el mayor Prada Escobar aceptó ante la JEP que participó de una reunión el 14 de mayo de 1998 (dos días antes de la matanza) en la que, junto al coronel Sánchez Vélez, el mayor Carlos Ávila Avendaño y alias “Panadero” y “Fremio” dos de los masacradores, le revelaron que iba a desarrollarse un ingreso de hombres encapuchados a la Comuna 7 para repartir propaganda negra contra las Farc y llevarse a dos personas secuestradas, para lo cual, aseguró que el coronel Sánchez Vélez ordenó poner un guía, identificado como alias “Maicol”, a disposición de los asesinos.

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“Mi coronel -Sánchez- me dijo: estos dos informantes van a hacer proselitismo, propaganda negra que van a entrar las Autodefensas y van a levantar, a sacar, a dos comandantes cabecillas. Entonces para que tenga en cuenta y tenga el conocimiento. Ahí dije, ah bueno mi coronel” detalló el mayor Prada ante la JEP.

Prada Escobar indicó que era obvio que esos encapuchados eran paramilitares, que los mandos de la Fuerza Pública en la noche de la masacre -que duró unos 40 minutos- se fueron para una supuesta reunión en la base de la Armada -encuentro que indaga la JEP-.

Además, admitió que se dieron órdenes para que los soldados apostados en las bases militares de ISA y Pozo 7 se quedaran en sus puestos en todo momento para no obstruir la operación de ingreso y salida paramilitar, algo que le informó al capitán Álvaro Enrique Daza el 15 de mayo de 1998 por orden directa del coronel Sánchez Vélez, comandante del Batallón Nueva Granada.

Cuando comenzó la incursión y al ver que no era un simple “levantamiento” o secuestro sino el degollamiento y secuestro masivo de personas en el Barrio El Campín, buscó al mayor Barrera Jurado, pero nunca apareció.

A su vez, su testimonio revela que el mayor Ávila Avendaño, uno de los sindicados, quiso emitir varias órdenes de operaciones posteriores como fachada para poder mostrar que trataron de evitar la masacre, pero nadie las firmó. Es más, en su declaración el mayor Prada afirmó que ya estando preso, fue contactado por el mayor Avendaño para, según él, pedirle que no lo incriminara y se mantuviera el pacto de silencio.

“Ellos sabían todo lo que iba a suceder y me lo dijeron poquito, pero en sí, analizo después de lo que sucedió ellos nos utilizaron tanto al teniente Daza como a mí. Nos utilizaron para no hacer nada y ellos salir libres de todo, porque en este momento nunca han involucrado ni cuando a nosotros nos detuvieron, de todo lo que han dicho de mi coronel, del ejecutivo, del jefe de operaciones, del mayor Jesús Herrera, del coronel Rodríguez, y no ha pasado nada, solo nosotros en cuestión de Ejército pero de resto no los han tocado”… reveló el declarante ante la JEP.

Parece ser que los años en prisión generaron en el mayor Prada momentos de reflexión que expuso durante su larga confesión. Ante los magistrados, aseveró que se cansó de “taparle” a sus superiores. Así decidió contar la verdad sobre la realidad de la Masacre de Barranca 27 años después.

“Nunca dijimos las reuniones que tuvieron con el comandante del Batallón -coronel Sánchez Vélez- y con el Oficial 3 -Mayor Avendaño- porque ahí es donde nos involucrábamos nosotros y teníamos una omisión. Eso lo tapamos, toda la vida lo hemos tapado, hasta hoy” sentenció con crudeza el mayor Prada.

Álvaro Enrique Daza, uno de los confesos responsables de permitir la masacre

La Unidad Investigativa de Caracol Radio también tuvo acceso a la declaración del Capitán del Ejército Álvaro Enrique Daza Camargo, quien estaba a cargo de una de las bases desplegadas en terreno en Barrancabermeja y fue uno de los militares que confesó haber conocido un día antes que los paramilitares iban a ingresar en total libertad a la Comuna 7 de “Barranca”.

Esto, al haber sido avisado por el mayor Prada por orden del coronel Óscar Sánchez Vélez, para que se quedara absolutamente quieto en su puesto de guardia, en la base desplegada Pozo 7, en la fatídica noche del 16 de mayo de 1998.

“Prada me dijo: viejo Daza, en esta ocasión va a haber una incursión de paramilitares en Barrancabermeja no vaya a salir. Me dijo viejo Daza, no haga nada. Cuando estábamos ahí pasó el coronel (Sánchez) y el capitán Prada le dijo ya le comenté a Daza y el coronel dijo: ¿le quedó claro? Yo: sí, mi coronel” relató el capitán (r) Daza.

Y llegó el día de la “Masacre de Barranca”. El teniente Daza le admitió a la JEP prácticamente entre lágrimas, que cumplió la orden de quedarse inerme en su puesto, la cual recibió también del mayor Avendaño jefe de operaciones del Batallón -y sindicado en este informe- aunque esa orden significara ignorar por completo a la población civil en momentos en que era asaltada, masacrada y secuestrada por el escuadrón asesino de alias ‘Camilo Morantes’, ‘Panadero’ y ‘Fremio’ de las AUSAC.

Es la cara de la vergüenza que tengo yo, porque tener que tapar uno tantas cosas durante tanto tiempo una simple orden que me dieron (se le corta la voz), yo me disculpo con todos ustedes, señores de las víctimas, haber callado eso, para mí no era, porque no fui formado así, yo tuve otro tipo de educación en mi casa” dijo el exoficial del Batallón Nueva Granada.

Este oficial (r), en uno de los momentos más crudos de la diligencia al hablar sobre el tiempo que pasó en prisión “tapando” la verdad, se volvió a quebrar al señalar que le había mentido hasta a sus papás, negando que sabía y facilitó lo que pasó en Barrancabermeja a manos de los “paras”.

“Yo caí detenido y mi mamá, mi papá, que están vivos y yo todavía les decía mentiras, yo le decía: mamá yo no tengo nada que ver y la vergüenza era haber estado en la cárcel y ellos yendo a dejarme ahí” narró con vergüenza el capitán Daza.

El confeso oficial en retiro, explicó ante los magistrados de la JEP, que quien ordenó levantar los retenes en las dos bases del Batallón, que permitió que los paramilitares en sus camionetas pudieran salir hacia San Rafael de Lebrija con los secuestrados, fue el mayor Carlos Ávila Avendaño, jefe de operaciones del Batallón Nueva Granada.

Esta declaración coincide plenamente con lo dicho por el mayor Oswaldo Prada.

Su confesión concluyó detallando varios atentados que recibió tanto en Barrancabermeja como en Bogotá, con los cuales trataron de matarlo presuntamente para no dejar cabos sueltos debido a lo que sabía sobre las órdenes que facilitaron la masacre del 16 de mayo de 1998.

Capitán Jorge Eduardo González, el confeso de Ecopetrol

El trinomio de confesiones de los militares que admitieron que el Ejército sí participó y facilitó todas las condiciones para que se ejecutara la ‘Masacre de Barranca’ y que hoy revela la Unidad Investigativa de Caracol Radio, cierra con el testimonio del capitán (r) Jorge Eduardo González, quien fue subjefe de seguridad de Ecopetrol en Barrancabermeja y enlace de alto nivel de la inteligencia del Ejército con los paramilitares, por ejemplo, con alias ‘Doble Cero’.

González admitió abiertamente que era el punto de contacto con los paramilitares con el conocimiento de sus superiores, entre ellos el entonces director Corporativo de Seguridad de Ecopetrol, Marco Tulio Restrepo, así como un mayor de apellido Vargas González quien fue el Coordinador de Seguridad de la Refinería de Ecopetrol en Barrancabermeja.

Descendiendo a los hechos concretos de la masacre, González Sánchez aceptó su responsabilidad y conocimiento frente a los cruentos crímenes ocurridos el 16 de mayo de 1998 y en días posteriores. Afirmó que fue el enlace para la planeación de la incursión paramilitar que tenía como fin “llevarse” a un supuesto jefe guerrillero, además de entrar de lleno a controlar Barrancabermeja.

González mencionó al mayor Prada, otro de los confesos facilitadores que expone la Unidad Investigativa de Caracol Radio y que admitió todo lo que pasó.

“Ninguno esperábamos que fueran 25 los secuestrados y 7 los muertos. Ninguno esperábamos eso. Sí, lo que se esperaba era -de acuerdo con la información de inteligencia- equis guerrilleros, el interés de la diligencia era el enemigo, y por otro lado el empalme para que entraran las Autodefensas al sur de Bolívar y a Barrancabermeja. El objetivo no eran esas 25 víctimas” dijo en declaración ante la JEP.

CAPITÁN GONZALEZ FULL 4

Todas estas declaraciones no resultan aisladas o incongruentes. Por el contrario, coinciden con otros testimonios de los ejecutores directos de la matanza paramilitar como Mario Jaimes alias ‘Panadero’, rendidas ante los tribunales de Justicia y Paz, en las que detallaron la complicidad de la Fuerza Pública para poder entrar libremente a los barrios de Barrancabermeja, asesinar y degollar personas, secuestrar a otras, e irse sin obstáculo alguno.

Declaración de Mario Jaimes, alias 'Panadero' uno de los perpetradores de la masacre de Barranca

Ante lo delicado de lo aquí expuesto, la Unidad Investigativa de Caracol Radio consultó a la Fiscalía para conocer si en contra del coronel Sánchez Vélez, el coronel Barrera Jurado y el mayor Carlos Ávila Avendaño hay o no algún tipo de indagación o al menos una noticia criminal, y esto respondieron:

“Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos tiene el proceso conocido como “La Masacre de Barranca” en la cual fueron asesinadas 30 personas que participaban en un bazar de la comuna siete.

Entre 2013 y 2018 se escucharon en diligencias de declaración jurada el coronel Óscar Diego Sánchez Vélez; y los mayores Juan Carlos Barrera Jurado y Carlos Eduardo Ávila Avendaño. A los tres oficiales se les ha recibido ampliación de la declaración.

El mayor Oswaldo Prada Escobar fue vinculado a la investigación mediante indagatoria y se ordenó la privación de su libertad en centro de reclusión por los delitos de homicidio agravado y desaparición forzada. Posteriormente fue llamado a juicio y cuando inició la etapa probatoria, fue aceptado en la JEP”.

En síntesis y tal como se expone en este informe basado en confesiones inéditas y documentos, se evidencia que el Ejército Nacional facilitó la masacre, varios militares implicados rompieron el pacto de silencio 27 años después, pero… los grandes responsables a todo nivel, aún no han sido llevados ante la justicia en medio de una escandalosa impunidad.