Gremio de pequeñas hidroeléctricas alerta riesgos del Decreto 0044 para la seguridad energética
CEERA advierte que la medida busca atender la crisis del sector eléctrico, pero traslada la carga financiera a los generadores y puede frenar la inversión

Imagen de referencia de hidroeléctrica: Foto: Getty Images / MarianneBlais
El gremio de las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) encendió las alertas frente al Decreto 0044 de 2026, al advertir que, aunque reconoce la gravedad de la crisis del sistema eléctrico nacional, las medidas adoptadas podrían debilitar el segmento de generación, afectar la inversión y poner en riesgo la seguridad energética del país en el mediano y largo plazo.
Así lo señaló el Centro de Estudios de Energía Renovable y el Agua (CEERA), que explicó que el propio decreto reconoce un riesgo sistémico en el Mercado de Energía Mayorista, debido a las dificultades financieras de comercializadores que representan entre el 39 % y el 40 % de la demanda nacional.
Una crisis que golpea con fuerza al Caribe
Según el gremio, la coyuntura es especialmente crítica en la región Caribe. El decreto señala que la operación de AIR-e requeriría más de 5,4 billones de pesos en un año para sostener su funcionamiento e inversiones mínimas, lo que evidencia la magnitud del problema que enfrenta el sistema eléctrico.
CEERA manifestó que comparte el diagnóstico del Gobierno sobre la urgencia de evitar interrupciones en la prestación del servicio, pero expresó su preocupación ya que las medidas adoptadas no atacan las causas estructurales de la crisis.
Las causas estructurales, según el decreto
De acuerdo con el análisis del gremio, el propio decreto identifica como factores determinantes los altos niveles de pérdidas técnicas y no técnicas, los bajos niveles históricos de recaudo, los rezagos en inversión en infraestructura eléctrica y la alta concentración de usuarios en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica.
Impacto directo sobre pequeñas hidroeléctricas
Uno de los puntos que más preocupa al gremio es que el decreto impone obligaciones homogéneas a todos los generadores, sin diferenciar por tecnología, tamaño o estructura financiera, lo que afecta de manera particular a las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas.
Estos proyectos, explicó CEERA, operan sin capacidad de regulación hídrica, con márgenes ajustados y bajo esquemas financieros altamente sensibles a cambios regulatorios inesperados, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a nuevas cargas.
Riesgo para la inversión y la confiabilidad del sistema
El gremio recordó que la generación eléctrica, y en especial la renovable de pequeña y mediana escala, es una actividad intensiva en capital, que depende de la estabilidad regulatoria y la certidumbre jurídica.
Según el analisis por parte del gremio, convertir a los generadores en el respaldo financiero de las fallas del sistema introduce un riesgo regulatorio, afecta la bancabilidad de los proyectos y puede desincentivar nuevas inversiones, con impactos directos sobre la confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional.
CEERA advirtió que, aunque el decreto busca contener un riesgo sistémico en el corto plazo, hacerlo debilitando la generación podría crear nuevos riesgos hacia adelante, como menor inversión, deterioro de la seguridad energética y mayor percepción de riesgo país.



